Edición Nº 1087 - Viernes 3 de julio de 2026

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Edición Nº 1087 - Viernes 3 de julio de 2026. Lectura: 5'

Una encuesta de la Usina de Percepción Ciudadana, difundida por «La Diaria», confirmó con datos lo que CORREO había advertido una semana antes: mientras algunos dirigentes del Frente Amplio confunden la opinión de la militancia con la del conjunto de la sociedad, una amplia mayoría de los uruguayos respalda tanto el uso de vehículos militares en apoyo a la Policía como la colaboración de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública.

La discusión sobre la utilización de vehículos militares en apoyo a operativos de seguridad interna dejó al descubierto, una vez más, un fenómeno recurrente en algunos sectores del Frente Amplio: la tendencia a presentar como si fuera la opinión del conjunto de la sociedad lo que, en realidad, es la posición predominante de su militancia más activa.

La semana pasada, en el artículo Confundir el comité con la ciudadanía, publicado por Correo de los Viernes, se advertía precisamente sobre ese riesgo. Allí se señalaba que varios dirigentes frenteamplistas parecían confundir —o fingir confundir— el clima de opinión existente dentro de los comités partidarios con el sentir de la ciudadanía en general. El episodio generado por el convenio entre el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa Nacional para permitir el uso de vehículos blindados militares en determinados operativos policiales fue un ejemplo elocuente de esa desconexión.

Los hechos conocidos esta semana no hicieron más que confirmar aquel diagnóstico.

Y lo hicieron, además, a partir de una fuente difícilmente pueda ser acusada de simpatías opositoras.

El miércoles 1.º de julio, La Diaria —medio asociado a la consultora Usina de Percepción Ciudadana— difundió una encuesta realizada por esa empresa por encargo del propio Ministerio del Interior. Si alguien pretendiera buscar un sesgo favorable a la Coalición Republicana, difícilmente lo encontraría allí.

Los resultados son contundentes.

En primer lugar, el estudio revela que el tema fue ampliamente conocido por la ciudadanía. El 94% de los consultados afirmó haber escuchado o leído acerca de la posibilidad de utilizar vehículos blindados del Ejército en zonas de mayor criminalidad. Apenas un 3% dijo desconocer el asunto y otro 3% prefirió no responder.

Pero el dato central aparece inmediatamente después.

Nada menos que el 74% de la población manifestó estar de acuerdo con la utilización de vehículos militares en operativos de seguridad interna. Apenas un 14% expresó su rechazo, mientras que un 8% consideró que la medida no le parecía "ni bien ni mal" y un 4% no respondió.

El respaldo aparece en prácticamente todos los segmentos sociales.

En el interior del país la aprobación alcanza al 75%, mientras que en Montevideo llega al 72%.

Por edades, el apoyo alcanza al 76% entre los jóvenes de 18 a 29 años; asciende al 80% entre quienes tienen entre 45 y 59 años; y se ubica en el 70% tanto entre las personas de 30 a 44 años como entre los mayores de 60.

Incluso al segmentar por preferencia política, la medida conserva respaldo mayoritario. El 85% de los votantes de la Coalición Republicana la aprueba, pero también lo aprueba un significativo 67% de quienes votan al Frente Amplio.

La encuesta también indagó sobre la eficacia esperada de la medida.

El 65% considera que contribuirá a mejorar la seguridad: un 28% cree que la mejorará "mucho" y un 37% entiende que lo hará “algo”. Apenas el 11% piensa que empeorará la situación, mientras que el 17% considera que no producirá cambios.

Las expectativas positivas son particularmente elevadas entre los sectores socioeconómicos bajos, donde el 81% estima que la medida mejorará la seguridad. En los niveles medios esa percepción alcanza al 61% y en los altos al 67%.

También aquí aparecen diferencias generacionales: el 71% de las personas entre 45 y 59 años espera una mejora, frente al 57% de los jóvenes entre 18 y 29 años.

Según la identificación política, el 78% de los votantes de la Coalición Republicana cree que la medida mejorará la seguridad, porcentaje que también resulta mayoritario —aunque menor— entre los frenteamplistas, con un 58%.

La tercera pregunta resulta todavía más significativa.

Consultados acerca de si están de acuerdo con que las Fuerzas Armadas colaboren con la Policía en tareas de seguridad pública, el 66% respondió afirmativamente. El 21% manifestó su rechazo, el 11% dijo no estar ni de acuerdo ni en desacuerdo y apenas el 2% no contestó.

El respaldo alcanza un notable 90% entre los sectores socioeconómicos bajos, frente al 62% en los sectores medios y al 65% en los altos.

Por edades, el apoyo llega al 57% entre los jóvenes de 18 a 29 años; al 67% entre quienes tienen entre 30 y 44 años; también al 67% entre los mayores de 60; y alcanza el 74% entre las personas de 45 a 59 años.

Nuevamente, incluso entre los votantes frenteamplistas existe una mayoría favorable: 54% apoya la colaboración de las Fuerzas Armadas con la Policía, mientras que entre los votantes de la Coalición Republicana el respaldo asciende al 86%.

La propia ficha técnica del estudio aporta elementos que refuerzan su credibilidad. El relevamiento fue realizado entre el 26 y el 30 de junio de 2026, sobre una muestra de 500 personas representativa de la población nacional mayor de 18 años, seleccionada mediante estratificación por sexo y edad siguiendo las proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística. La recolección de datos se efectuó mediante protocolos automatizados de preguntas y respuestas vía WhatsApp, complementados con monitoreo telefónico para asegurar la calidad y consistencia de la información.

Los números hablan por sí solos.

Mientras algunos dirigentes frenteamplistas y buena parte de su militancia presentaban la utilización de vehículos militares y la eventual colaboración de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad como iniciativas supuestamente rechazadas por la sociedad, la ciudadanía respondía exactamente lo contrario.

No se trata de una diferencia menor de interpretación política. Se trata de una evidencia empírica de que existe una brecha entre ciertos ámbitos de militancia y la opinión pública real.

Tal como advertía Correo de los Viernes la semana pasada, el problema surge cuando algunos dirigentes terminan confundiendo —o prefieren hacer creer que confunden— la voz del comité con la voz de la ciudadanía. La encuesta de la Usina de Percepción Ciudadana, difundida por La Diaria, demuestra que ambas están lejos de ser la misma cosa.



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