El ventarrón de un discurso de “mea culpa”
Por Adolfo Castells Mendívil
Se celebró en la Asamblea General una sesión extraordinaria para conmemorar los 40 años de la disolución de las Cámaras, en presencia del Presidente José Mujica, del Gabinete Ministerial en su totalidad y de los Comandantes de las Fuerzas Armadas. En ella, uno de los oradores fue el Senador Ope Pasquet, quién hizo uso de la palabra, en nombre del Partido Colorado.
El discurso del Dr. Pasquet fue, a mi entender, correcto. Puede faltar algo, pero no sobra nada, con excepción del siguiente tramo, que fue muy poco feliz:
“Yo siento que no puedo señalar responsabilidades de nadie, pero creo que tengo el derecho de hacerlo —y pienso, además, que tengo el deber— con las responsabilidades de mi Partido. El decreto de disolución de las Cámaras está firmado por el Presidente Juan María Bordaberry. El Presidente Bordaberry fue elegido por el lema "Partido Colorado"; esa es nuestra gran responsabilidad.”
(...) “Cuando el Presidente Bordaberry tomó la decisión que tomó, algunos colorados lo apoyaron; entre ellos, notoriamente uno fue el señor Pacheco Areco. Otros colorados desde el primer momento, desde la noche misma del 27 de junio, manifestaron su oposición tajante y radical”.
Estos párrafos contienen al menos dos errores: primero: no señalar las responsabilidades de los demás y hacerlo con las del Partido Colorado, es masoquismo. Así como lo es, la mención de los colorados que apoyaron el Golpe (en todas las tiendas el quiebre institucional tuvo sustentos) y en especial, el “notoriamente” de Jorge Pacheco Areco, que es muy discutible, pero que no viene al caso ahora.
Y segundo: decir lo que dijo cuando está hablando en nombre del Partido Colorado y sin haber sido mandatado por ninguna resolución de éste. Eso abre las puertas a las críticas que posteriormente se le han hecho. Inclusive el líder de su sector, Senador Pedro Bordaberry “en gran parte”, no ha compartido las opiniones de Pasquet.
El Dr. Pasquet, sí pudo —y estaría en su derecho— hablar cualquier otro día como Senador y decir esa opinión como suya y no en nombre del Partido, lo cual ha hecho las delicias de los frenteamplistas, mientras que a ninguno de ellos se le pasa por la cabeza hacer la menor autocrítica ni personal ni colectiva.
Con respecto a las declaraciones del ex Presidente Jorge Batlle, no puedo aprobar la forma de ellas, de “mujicanizar” el tema insultando (el “imbécil” o el “idiota”, viene a ser la versión del “nabo” o “chorizo” de nuestro Jefe de Estado). Pero dicho eso, estoy de acuerdo, en general, con el fondo.
Así como concuerdo con las declaraciones del ex Vicepresidente Luis Hierro López y con las del ex Presidente Julio María Sanguinetti, especialmente, estos dos párrafos:
“La primera responsabilidad del golpe de Estado es de los que introdujeron la violencia política, renunciaron a la democracia e intentaron por la vía armada, derrumbarla para sustituirla por un régimen a la cubana, me refiero a los tupamaros”.
“La otra gran responsabilidad es la de los militares, que convocados por la democracia para defenderla, lo hicieron, derrotaron a la guerrilla, y luego por la embriaguez del poder dieron un golpe de Estado con una responsabilidad inexcusable. Esas son las dos grandes responsabilidades”.
Entonces, para que quede claro, voy a resumir los motivos por los cuales el Partido Colorado como tal, no debió nunca asumir responsabilidades o si lo hiciere, no largando en punta; y después de que estos primogénitos culpables (tupamaros y militares), lo hayan concretado.
1) La primera denuncia de una posible dictadura, la hizo UN COLORADO, el Dr. Batlle en octubre de 1972, costándole procesamiento y prisión. Eso derivó en la renuncia de todos los Ministros batllistas del Gabinete.
2) La segunda denuncia la realizó UN LEGISLADOR COLORADO, el Dr. Amílcar Vasconcellos, en febrero de 1973 y las FF.AA. promovieron gestiones para lograr su desafuero y poderlo pasar a la Justicia Militar. Trámite que fracasó.
3) El único oficial general de las FF.AA. que se opuso al “febrerazo”, empuñando las armas, fue UN COLORADO, el Almirante Juan José Zorrilla, posterior Senador de ese Partido.
4) En la última sesión del Senado antes de la disolución, hablaron denunciando el golpe de Estado LOS LEGISLADORES COLORADOS Amílcar Vasconcellos y Luis Hierro Gambardella.
5) El Vicepresidente de la República Jorge Sapelli, OTRO COLORADO, siguió expresando que era el Vicepresidente constitucional, permaneció sin cobrar ni acogerse a la jubilación y rechazó el ofrecimiento de presidir el Consejo de Estado golpista.
6) Y la más importante de todas para estos efectos, el Partido Colorado como tal, fue el único Partido que, a través de su Comité Ejecutivo Nacional, su máximo órgano representativo, emitió el 13 de julio de 1973, una declaración (cuyo fac-símil puede verse en este enlace), por la cual, entre otras cosas:
— Reclama que se encaren de inmediato las soluciones para el retorno a la vigencia plena de la Constitución y la ley.
— Expresa que los Partidos políticos deben funcionar en forma orgánica para que efectivamente constituyan los elementos esenciales del sistema democrático representativo.
— Recomienda a todos los batllistas que en la militancia partidaria y en cualquier institución de los que formen parte, actúen decididamente para que los principios enunciados se concreten.
— Los ciudadanos batllistas que ocuparen posiciones de gobierno que no hubieren sido otorgadas mediante el ejercicio de la voluntad popular, no actuarán como representantes del Partido.
Lo curioso es que algunos de estos hechos los menciona el Senador Pasquet en su intervención, pese a lo cual llega a la equivocada conclusión que el Partido Colorado tiene que hacer un mea culpa.
Personalmente, no se me ocurriría pensar que el Partido Nacional debe pedir disculpas porque el Dr. Aparicio Méndez ocupó la presidencia de facto del régimen tiránico ni porque el Dr. Martín Etchegoyen —ex Presidente del Consejo Nacional de Gobierno— aceptó la presidencia del Consejo de Estado golpista.
Y al contrario, sí se me ocurre que los dos grandes culpables: tupamaros y militares, deberían proceder institucionalmente a un sinceramiento, reconociendo sus respectivas culpas en la instalación y desarrollo de la dictadura 1973-1985.
Obviamente no se me escapa que eso no ocurrirá —para usar la expresión latina— “hasta las calandas griegas”, que traducido al lenguaje castizo, sería: “cuando las ranas críen pelo” o en jerga presidencial: “difícil que el chancho chifle”.
|
|
 |
El elefante en el bazar
|
Hay para leer Julio María Sanguinetti
|
“El Pebi”, un técnico, un amigo
|
Carlos Negro en modo “Jorge Vázquez”
|
¿Qué hace Uruguay en el escaparate de Putin?
|
Uruguay de nuevo en la lista negra de la OIT
|
ANEP y el reflejo de una demanda infinita
|
COFE y la lógica del reclamo permanente
|
La policía del pensamiento Luis Hierro López
|
La “genialidad” comunista Santiago Torres
|
Dos temas: Congreso de la Federación Rural y el improcedente agradecimiento por “archivo” de la denuncia por dumping lácteo por parte de Brasil. Tomás Laguna
|
Cuando recaudar importa más que producir Juan Carlos Nogueira
|
El mejor plan social sigue siendo una oportunidad Angelina Rios
|
Laicidad: mucho más que la separación entre Iglesia y Estado Marcela Pérez Pascual
|
La prioridad postergada Alicia Quagliata
|
Bolivia: cuando la protesta deja de ser protesta
|
Colombia se encamina a una segunda vuelta marcada por la polarización y la crisis de representación
|
Henry Nowak y el caso que sacudió al Reino Unido
|
Brooklyn Rivera: el último acto de crueldad de la dictadura de los Ortega-Murillo
|
Frases Célebres 1083
|
Así si, Así no
|
|