El Agro en el discurso del Presidente Orsi
Viernes 6 de marzo de 2026. Lectura: 6'
Por Tomás Laguna
Del extenso mensaje dirigido por el Presidente de la República a la Asamblea General el pasado 2 de marzo, ya cuestionado por varios destacados legisladores de la Coalición Republicana, resultan muy preocupantes las escasas y erráticas menciones que refirieron a la agropecuaria.
En un acto muy republicano, el presidente de la República se presentó ante la Asamblea General en la sesión del pasado 2 de marzo, a un año y un día de haber asumido el cargo, para realizar un balance de su primer año de gobierno. Cumplió el Presidente Orsi con lo establecido en el numeral 5.º del artículo 168° de la Constitución de la República.
En la ampulosidad del extenso mensaje, el capítulo agropecuario resultó escaso, errático, habiendo sido expuesto en ausencia de un ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca que continúa fuera del país y, por lo tanto, lejos de las responsabilidades sustantivas de su cargo.
Entre las primeras menciones, el Presidente destacó los logros del reciente viaje a China, al que ya hicimos mención en la edición del pasado 13 de febrero bajo el título Peregrinación a China: para el agro la montaña parió un ratón. En particular, cabe reiterar que la referencia a la cuota de acceso al mercado chino de 300.000 toneladas de carne no es mérito de esta misión. Lo cierto es que anteriormente no teníamos límite de acceso y el volumen que se reivindica como logro es una concesión unilateral del gobierno chino, por fuera de los mayores aranceles establecidos por este último a sus importaciones de carne, en esa suerte de escalada arancelaria del comercio mundial. Por lo tanto, un logro que no es tal.
También corresponde reiterar, dentro del mismo capítulo China, que la apertura de un canal de comercialización para carne aviar a ese mercado ya había sido lograda durante el gobierno anterior, pero nunca se activó. El día que el agronegocio avícola logre exportar en volumen y con asiduidad será motivo de festejo en reconocimiento a la esforzada industria avícola de nuestro país, atendiendo la muy limitada competitividad de este rubro a nivel internacional. Segundo logro que no es tal.
Mencionó el señor Presidente, con entusiasmo, la posibilidad de desarrollar una vacuna contra la garrapata. Sin duda, un problema sanitario que se ha transformado en un dolor de cabeza y que por momentos parece haber superado a las actuales autoridades sanitarias del MGAP, en particular por las complejidades y reclamos que se desprenden de los análisis de residuos de garrapaticidas a nivel de planta frigorífica. En el caso concreto del anuncio, la vacuna estaría dirigida a reducir la presencia del ácaro a nivel de campo, pero que quede claro que nunca lo eliminará. Se trata de medidas de control mientras se convive con el vector, exigiendo mantener el control mediante específicos veterinarios. Como sea, estamos ante un proyecto, una idea, no un logro.
Mientras tanto, el programa para el control de la mosca de la bichera, afección con igual o mayor relevancia económica que la garrapata, parece haber quedado desarticulado luego de los avances logrados durante la anterior administración de gobierno. ¿Será que la sanidad animal también ha sido politizada en este país?
La referencia al riego ya parece una suerte de “muletilla” que no puede faltar en el discurso del buen político. Antes que anunciar futuras ventanillas de atención a productores interesados en regar, habría sido bueno conocer las bases de la enunciada “Estrategia Nacional de Riego”. Mientras tanto, no es más que un título conveniente para la oportunidad…
El Presidente hizo mención a las inversiones en adquisición de tierras para el Instituto Nacional de Colonización. Desde estas páginas, y con convicción batllista, hemos justificado la compra de la estancia María Dolores, a la vez que hemos defendido la vigencia del INC como instrumento del Estado para una política de tierras. Nuestra discrepancia con el gobierno, y con la izquierda más “sesentista”, es que el INC no es un instituto para la reforma agraria, y menos que nunca en la promisoria realidad agropecuaria del Uruguay del siglo XXI. Antes que promover minifundios inviables por su dimensión productiva, el INC debe, como objetivo único y superior, evitar que los actuales pequeños y medianos productores dejen la tierra desestimulados por la falta de escala en sus emprendimientos. La lechería nacional requiere de esos respaldos en tanto sufre el acoso y la iracundia de un sindicato que este mismo gobierno no ha sabido frenar.
También fue mencionado el programa PROCRIA, dirigido a mejorar la performance reproductiva del rodeo nacional. Iniciativa nada novedosa, más conocida que el agujero del mate en la larga historia de la extensión rural. Allá por mediados del año pasado, cuando se anunció este programa, desde estas páginas reflexionábamos: ¿Qué separa la actual ganadería de aquella de hace 30 años, cuando programas similares se promovían desde el Estado (casos PRONADEGA y Vaca 4)? En 30 años la estructura del rodeo se tornó más eficiente y más productiva al influjo de una mayor demanda. Más allá de que las tareas de difusión y extensión deben ser permanentes, la ampulosidad del nuevo programa anunciado parece responder más a justificaciones políticas que a los requerimientos de la actual y muy competitiva ganadería vacuna. De hecho, la mayor producción de terneros, que por cierto creció significativamente en 30 años, responderá siempre al buen criterio de oportunidad del ganadero.
Lo más grave en el relato del mensaje presidencial está en las ausencias. Ni una mención a nuestra granja nacional, que sufre y lucha por su competitividad procurando mayor productividad y menores costos. Ni una mención al drama sufrido por la producción apícola luego de las pérdidas de colmenas a fines del año pasado, cuando nada se hizo desde el Poder Ejecutivo en atención a esta comunidad de productores sin tierra. Tampoco fue parte del mensaje la forestación hoy, tema relevante ante tantos críticos contrarios a esta actividad que confluyen en los cuadros partidarios del gobierno. ¿Qué debemos esperar en la necesaria continuidad del desarrollo forestal de nuestro país?
No hubo un capítulo agrícola. Fue ignorado el dinámico complejo arrocero y tampoco mereció referencia el reciente anuncio de reducción de actividad de una de nuestras principales malterías. ¿Correrá la cebada la misma suerte del girasol? Tampoco se conocen las líneas de acción instrumentadas durante este primer año de gobierno para el desarrollo del complejo pesquero, a esa altura un rubro desconocido, inexistente hoy para el ministro Fratti.
Pero, por sobre todo, no hubo referencias a las medidas de gobierno para atender los crecientes problemas de competitividad de las distintas cadenas agroindustriales de nuestra economía, en su necesaria inserción internacional. El agro faltó a la cita, lo que no es de extrañar en un gobierno de izquierdas.
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