Con el carisma de Lula no alcanza
Viernes 30 de octubre de 2026. Lectura: 3'
Por Luis Hierro López
La elección brasileña no ha resuelto los agudos problemas de ese país y algunas de sus secuelas son dramáticas: heridas graves al Estado de derecho, persecución al candidato opositor Flávio Bolsonaro e incertidumbre. Brasil merece mucho más que el encanto y las contradicciones de su presidente.
Generalmente, las elecciones resuelven las tensiones; pocas veces las agudizan. Éste puede ser el caso de Brasil, donde lo único que no está en duda es el legendario liderazgo de Lula, y eso es mucho en cualquier país democrático. Pero no es todo. Brasil sale de la contienda electoral con tantas o más heridas políticas que antes y no resulta claro cómo resolverá sus enormes problemas.
1- Los desequilibrios económicos se acentuarán, sobre todo cuando Lula intente cumplir apenas una parte de sus cuantiosas promesas electorales. Brasil debe hacer un enorme ajuste fiscal —que no hará, ya sabemos— y, si sigue gastando, hipotecará seriamente su destino. Es de los países grandes del mundo con mayor presión fiscal y, a la vez, gasto público descontrolado.
2- La indebida intervención de un juez sin competencia electoral en la prórroga del horario para votar (un funcionario amigo de Lula) provoca muchas sospechas, ya que en ese tiempo pudo haberse hackeado el resultado informático. La sospecha es grave en sí misma, pero además arroja enormes dudas sobre todo el funcionamiento de la Justicia y la aplicación del derecho. Nadie sabe lo que ocurrió realmente en esas dos horas, pero todo pudo armarse en ese tiempo.
3- Lula tendrá muchas dificultades para desarrollar su gestión. La mayoría de los gobernadores le son contrarios y no tiene mayorías en el Congreso. Tiene el mensalão. Pero ¿le conviene a Brasil seguir insistiendo con esas prácticas de corrupción que le hacen tanto daño?
4- Apenas conocido el resultado electoral, un juez bien mandado refrescó una orden de detención contra el candidato Flávio Bolsonaro por una acusación anterior de presunto lavado de activos. Bolsonaro Jr. se asiló en Estados Unidos, mientras su padre sigue preso en Río. ¿Se puede gobernar un país así, con los candidatos de medio país perseguidos o encarcelados, cuando las acusaciones son politizadas y no del todo confirmadas? Lula pudo evitar este escenario antidemocrático. Hoy tiene el suficiente poder moral como para influir en la justicia y terminar con las persecuciones a los Bolsonaro. Tiene allí un fuerte recurso de reconciliación a su alcance; debería utilizarlo. No lo hizo hasta ahora y se dejó llevar por las pasiones.
5- Lula ha llegado a su punto más alto. Se lo merece por haber sido un luchador, aunque mi juicio sobre él es negativo, como ya dije en una columna anterior pero Brasil merece mucho más que los encantos de un liderazgo polémico. Lula debería cortar sus lazos con las dictaduras de América Latina y tendría que limpiar su imagen condenando todos los casos de corrupción de sus socios y amigos del Foro de San Pablo. Si Lula pega ese vuelco, sería Gardel. Pero creo que Gardel hubo uno solo.
6- A su vez, América Latina merece y requiere renovar sus liderazgos, provenientes casi todos de populismos que ya no tienen qué repartir. Ser popular en tiempos de vacas flacas es muy difícil, y eso requiere otro tipo de conducción. Debería venir un tiempo nuevo con gobernantes que asuman las reglas de juego republicanas y que cumplan las leyes, cuyos representantes no roben y que administren los bienes públicos con probidad y justicia. Aunque haya ganado, Lula representa un pasado que provoca vergüenza u olvido.
|
|
 |
Las instituciones están por encima de los partidos
|
Jorge o la lealtad a sus ideas Julio María Sanguinetti
|
La Semana
|
El Partido Colorado celebra su Convención Nacional este sábado
|
Cuando se estrechan las puertas de entrada y reingreso al trabajo
|
María Julia Muñoz o la infamia como arma política
|
Una reforma de fondo, no cosmética
|
Las armas de los delincuentes y los derechos de los ciudadanos
|
Mirar más allá de los ómnibus
|
Solaria: entre la recuperación bursátil y las garantías pendientes
|
Con el carisma de Lula no alcanza Luis Hierro López
|
La vaca atada no es competitividad Santiago Torres
|
La insistencia con la extranjerización de la tierra Tomás Laguna
|
¿Qué ve Japón en América Latina? Fitzgerald Cantero Piali
|
La fragilidad de una infraestructura crítica Juan Carlos Nogueira
|
Las elecciones y el laberinto político israelí Eduardo Zalovich
|
El tiempo también es un derecho Angelina Rios
|
Los siete pecados capitales que no debemos cometer Dante Steffano
|
Barranca abajo y el país que se niega a terminar como Don Zoilo Eduardo Irigoyen García
|
Catorce por día Alicia Quagliata Rienzi
|
El camino nos enseña Susana Toricez
|
Venezuela y el regreso de María Corina Machado
|
Brasil después del terremoto
|
Serbia demuestra que el poder no es eterno
|
Runa y la justicia que debe dar explicaciones
|
Frases Célebres 1104
|
Así si, Así no
|
ENTRE DICHOS
|
|