Edición Nº 1099 - Viernes 25 de setiembre de 2026

Yo te creo... ¡si sos compañero!

Sea cierta o no la denuncia en contra del Prof. Orsi, cuestión que deberá dirimir la Justicia con todas las garantías del caso, es insoslayable la actitud hipócrita con la que el frentismo asume los hechos. Expertos en condenar a golpe de balde, reclaman tiempo y denuncian una "conspiración internacional", en la que algunos ya se animan a vincular al gobierno.

La formalización de la denuncia de una mujer trans en contra del Prof. Orsi -debido a un una supuesta agresión sucedida hace diez años- se apoderó de la agenda mediática de las últimas semanas, sacando a relucir la hipocresía y la doble vara del frentismo. Rápidamente, dejaron atrás aquella máxima de "creerle siempre a la víctima" y salieron a denunciar una supuesta "conspiración internacional", que pretende torcer los resultados electorales de octubre próximo. Una "mafia internacional" con "mucha guita", llegó a referir el propio Orsi.

"No es lo mismo", dicen los frentitas al recibir críticas por su desdoble. Unos piden que no seamos tan tontos y miremos el "contexto" y que entendamos que el "creerle siempre a la víctima" no puede estar eximido de "sentido común". Otros, como el publicista Valenti se enojan y lanzan mensajes cargados de estigmas: "¿Le van a creer a una prostituta trans que hace una denuncia nueve años después o a un gobernante que en 20 años en la Intendencia de Canelones no tiene una denuncia, una acusación, nada, tiene familia y una trayectoria impecable?".

Los "antipatriarcales" más moderados ponen en duda la memoria de la eventual víctima, que podría estar "confundiéndose" de agresor o estar siendo manipulada por intereses políticos espurios. Obviamente, también pusieron en duda a Romina Celeste Papasso, que dicen "no es confiable". Lo -no tan- curioso es que en el caso de abuso que involucró al Senador Penadés, hoy preso, el testimonio de Papasso fue considerado incuestionable por parte del frentismo.

La nueva regla del frentismo -que ya ha sido aplicada en varios casos de abusos que involucran a dirigentes de sus filas- es sencilla: todo denunciado es culpable, siempre y cuando no sea compañero...




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