Edición Nº 1070 - Viernes 27 de febrero de 2026

¿Y el llanto para cuándo...?

Edición Nº 1070 - Viernes 27 de febrero de 2026. Lectura: 4'

Los niveles de trihalometanos en el agua de Montevideo volvieron a superar el límite permitido, en un escenario de sequía que potencia su formación. ¿Qué son estos compuestos, qué riesgos implican realmente y por qué la represa de Casupá no resolverá un problema estructural que reaparece cada verano? Entre datos técnicos y memoria política selectiva, el debate vuelve a quedar expuesto.

Los recientes informes de OSE y de la Ursea, consignados por El País en una nota de Agustín Magallanes, volvieron a poner en el centro del debate un término técnico que cada verano seco reaparece con fuerza: los trihalometanos (THM). Esta vez no se trata de una discusión teórica. Los niveles registrados en distintos puntos de Montevideo superaron el valor máximo permitido por la normativa nacional, en un contexto de déficit hídrico persistente.

Más allá de la coyuntura, el episodio obliga a una explicación técnica, sanitaria y también política.

¿Qué son los trihalometanos?

Los trihalometanos son subproductos químicos que se forman cuando el cloro —utilizado para desinfectar el agua potable— reacciona con materia orgánica natural y con bromuros presentes en el agua bruta.

El índice de THM surge de la suma de cuatro compuestos:
  • Cloroformo
  • Bromoformo
  • Bromodiclorometano (BDCM)
  • Dibromoclorometano (DBCM)
En Uruguay, la normativa técnica UNIT 833/2008 (decreto 375/011) establece que el valor máximo permitido (VMP) del índice de THM debe ser igual o menor a 1.

La formación de estos compuestos aumenta cuando confluyen varias condiciones:
  • Mayor concentración de materia orgánica en la fuente de agua
  • Presencia de bromuros
  • Altas temperaturas
  • Mayor dosis de cloro
  • Mayor tiempo de contacto entre cloro y agua
Es decir: exactamente lo que ocurre durante períodos de sequía.

¿Qué efectos pueden tener sobre la salud?

Los THM están clasificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como posibles carcinógenos (categoría 2B). Sin embargo, la evidencia científica indica que los riesgos asociados son fundamentalmente crónicos y de largo plazo, vinculados a exposiciones prolongadas durante décadas.

La Facultad de Medicina ya había señalado en 2023 que:
  • Existe escasa evidencia de efectos agudos por exposiciones breves.
  • Los posibles riesgos se asocian a consumos prolongados en el tiempo.
  • Los efectos en embarazo deben interpretarse con cautela, dada la naturaleza multifactorial de las malformaciones congénitas.
En contextos de emergencia, la OMS prioriza la desinfección microbiológica del agua por encima de los parámetros crónicos como los THM, porque el riesgo inmediato de contaminación bacteriana es mayor.

¿Qué niveles se registraron en Montevideo?

Según los datos difundidos por OSE y Ursea:
  • En enero se registraron valores entre 1,1 y 1,5.
  • En un punto de muestreo se alcanzó 2,2.
  • El 26 de enero se reportaron 1,8 y 2 en distintos puntos.
  • Al 11 de febrero, los 10 puntos analizados resultaron “no conformes”, con valores entre 1,1 y 2.
Es decir, en varios casos se duplicó el límite normativo nacional.

OSE explicó que el aumento se vincula al mayor uso del trasvase desde aguas abajo de la represa en Aguas Corrientes, lo que incrementa los bromuros en el agua bruta, y a la necesidad de elevar la cloración para mantener la potabilidad.
Y aquí aparece el punto estructural.

Casupá no resuelve el problema de fondo

El presidente de OSE insistió en que la represa de Casupá permitiría casi triplicar las reservas de agua dulce. Sin embargo, el fenómeno de los trihalometanos no se explica únicamente por la cantidad de agua almacenada, sino por la calidad de esa agua en períodos de sequía.

Casupá ampliaría la capacidad de almacenamiento en la misma cuenca del Río Santa Lucía. Pero en escenarios de déficit hídrico prolongado:
  • Aumenta la concentración de materia orgánica.
  • Se incrementa la presencia de bromuros.
  • Se requieren mayores dosis de cloro.
  • Las altas temperaturas favorecen la formación de THM.
Es decir, incluso con mayor volumen almacenado, si la sequía persiste, la dinámica química que favorece la formación de trihalometanos seguirá presente.

Casupá puede ampliar reservas, pero no diversifica la matriz de abastecimiento. No introduce una fuente alternativa. No altera la vulnerabilidad estructural de depender de una cuenca afectada por estrés hídrico recurrente.

Por lo tanto, sostener que la represa impedirá futuros episodios de THM elevados es, como mínimo, técnicamente discutible.

Memoria selectiva y lágrimas estratégicas

En 2023, durante la crisis hídrica, la entonces intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, convocó a una conferencia de prensa en la que leyó parcialmente un informe de la Facultad de Medicina, subrayando posibles malformaciones fetales asociadas a la exposición a THM.

La escena incluyó sollozos y advertencias dramáticas. Posteriormente, tanto el decano de Medicina como autoridades sanitarias aclararon que:
  • La evidencia sobre efectos agudos era limitada.
  • Los riesgos eran de largo plazo.
  • El informe debía interpretarse con cautela.
Se acusó a la entonces intendenta —con razón— de alarmismo y manipulación del documento académico.

Hoy, con niveles que en algunos puntos superan los registrados entonces, no se ha visto una conferencia de prensa equivalente. No hubo lágrimas públicas. No hubo advertencias sobre defectos palatinos ni cardiopatías congénitas. No hubo dramatización.

Quizás la diferencia no esté en el agua, sino en el gobierno.

Sería interesante —por coherencia institucional— que ante idénticas circunstancias sanitarias la actual vicepresidenta Cosse reiterara el gesto, esta vez desde el oficialismo. Porque si los trihalometanos eran motivo de alarma bajo un gobierno, deberían serlo también bajo otro.

La química no cambia con el signo político. La memoria a veces sí.



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