Victoriosamente Vamos
Viernes 25 de octubre de 2024. Lectura: 3'
Por Fátima Barrutta
Hay un contenido simbólico del spot de nuestro candidato Andrés Ojeda en el gimnasio de boxeo.
Es cierto que la idea, literalmente interpretada, refiere a una política de mayor dureza con el delito, tanto en la faz represiva como en la de prevenir sus causas.
Pero ver a nuestro candidato pegando duro también simboliza la fuerza y contundencia con que se hizo un lugar propio en la campaña electoral, contra todos los pronósticos de los sabihondos de siempre.
Es el símbolo de un Partido Colorado que hasta hace poco lucía apagado, fuera de protagonismo, y hoy lo recupera a pura inteligencia y militancia.
Pegando duro pero sin violencia, a pura garra.
Quienes andamos el territorio lo estamos viviendo todos los días: hay otro entusiasmo, otras ganas, muy distintas a las que se manifiestan en las restantes colectividades políticas.
La última encuesta de la consultora Radar, que nos muestra arañando la mayoría en la interna de la coalición e incluso disputando un futuro balotaje en mejores condiciones que Álvaro Delgado, dan cuenta clara de ese espíritu que lleva el optimismo al límite de lo avasallante.
Es una contundencia afirmativa que no sentíamos los colorados desde los tiempos del balotaje de 1999, cuando el inolvidable Jorge Batlle nos hizo cambiar la bandera partidaria por la nacional y con ello, consolidamos un triunfo que daría al país el mejor timonel para enfrentar la tormenta del 2002 y superarla.
Hoy los tiempos son otros: estamos en un país en crecimiento que solo el triunfo del populismo frenteamplista podría hacer retroceder.
Andrés Ojeda y Pedro Bordaberry representan un espíritu coalicionista que consolidará lo logrado y dará el salto a nuevas realizaciones, siempre desde un talante liberal y republicano, nunca desde el “desarrollismo mágico” irresponsable e imprevisible que promueven nuestros adversarios ideológicos.
Tenemos la fórmula y el equipo -tanto a nivel técnico como parlamentario- para dar verdaderas y permanentes soluciones al mayor problema del país, que es el de la inseguridad pública.
Tenemos la certeza de un elenco colorado solvente, con experiencia de gobierno y el empuje para avanzar en las transformaciones.
También es todo un símbolo el encare lacrimógeno que ha elegido la campaña del Frente Amplio, apelando a un sentimentalismo que abusa de la fragilidad de salud de su líder José Mujica.
La triste despedida de la vida de una persona querida y respetada, no debería convertirse en argumento de apelación al voto para el país del futuro.
Antes de buscar el llanto de sus simpatizantes, el Frente Amplio tendría que explicar qué haría si triunfara el plebiscito del Pit-Cnt, situación que para su designado ministro de Economía no sería “el fin del mundo”. Tendría que aclarar los tantos de qué haría con la transformación educativa y qué relaciones tendría nuestro país bajo su eventual gobierno con la criminal dictadura de Nicolás Maduro.
Son posicionamientos que tienen al Partido Colorado en una sola pieza: siempre en defensa de la libertad y de los más vulnerables.
Con un espíritu ya definitivamente coalicionista, dispuesto a liderar una Coalición Republicana que avance en un mejor rumbo para el país.
Muchos blancos y cabildantes comparten nuestra sólida oferta electoral (tal vez unos cuantos frenteamplistas moderados también lo hagan) y solo eso explica nuestro impactante crecimiento en las encuestas de opinión.
Hoy más que nunca somos, como dice nuestro himno, una fuerza joven y vibrante, una fuerza inmensa y augural.
¡Vamos con Andrés y con Pedro, a la victoria en octubre y noviembre!
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