Edición Nº 1082 - Viernes 29 de mayo de 2026

Vergüenza es haber dejado el país en ruinas

Viernes 13 de setiembre de 2024. Lectura: 3'

Recientemente, el senador Óscar Andrade ha dicho, en alusión al gobierno, que si la economía creció pero hay más niños con hambre, “te tiene que dar vergüenza”. Ciertamente, el hambre y la pobreza son asuntos que a todos nos preocupan, pero resulta irónico que esta acusación provenga de un dirigente del Frente Amplio, el mismo partido que entregó el país en una situación precaria, mucho antes de la pandemia.

Lo primero que Andrade parece olvidar es que este gobierno, a pesar de enfrentar las adversidades de una pandemia sin precedentes y una crisis internacional, nunca dejó de apoyar a los sectores más vulnerables. Desde el primer día, la coalición mantuvo los motores de la economía en marcha, evitando una cuarentena total –como sugería Andrade y Cía– que hubiera paralizado al país por completo. De haberse aplicado esa clase de medidas, los resultados en términos de desempleo, pobreza y hambre habrían sido catastróficos. A pesar de los reclamos de “parar todo”, el gobierno apostó por mantener la actividad económica y al mismo tiempo destinó millones en apoyos sociales.

Como quedó demostrado en una reciente exposición del equipo económico al Parlamento, el gobierno ha priorizado la inversión en primera infancia, destinando 50 millones de dólares anuales a mejorar la calidad de vida de los más pequeños, los mismos que Andrade menciona, sin recordar que durante su propio gobierno, entre 2015 y 2019, el hambre infantil fue una realidad mucho peor.

Basta con recordar la Encuesta de Nutrición, Desarrollo Infantil y Salud de 2018, realizada cuando el Frente Amplio gobernaba y los correligionarios de Andrade estaban al frente del Mides: el 44% de los niños de entre cero y cuatro años padecían algún grado de inseguridad alimentaria. ¡44%! ¿Acaso no le dio vergüenza entonces, señor Andrade? Y de esos niños, el 13% sufría inseguridad alimentaria severa en el tercil más bajo de ingresos. Eso sí es vergonzoso, y lo es aún más si consideramos que el país no enfrentaba una pandemia ni las consecuencias de una inédita guerra europea.

El gobierno actual también destinó más de 200 millones de dólares adicionales para la mejora de los asentamientos, una de las zonas más golpeadas por la pobreza estructural. Además, se aumentaron las transferencias sociales para los sectores más vulnerables, con un incremento del 32% en términos reales respecto a 2019. Esto equivale a cerca de 100 millones de dólares adicionales destinados a los sectores que más lo necesitan.

En lugar de reconocer estos esfuerzos y las crisis que condicionan el panorama actual, Andrade prefiere mantener la memoria selectiva de su partido, señalando los problemas sin aceptar la responsabilidad que ellos mismos tienen en el deterioro de las condiciones de vida de miles de uruguayos. Es fácil criticar cuando se ignoran los contextos y se lanzan frases grandilocuentes sin ofrecer soluciones reales.

El gobierno de coalición ha demostrado que es posible hacer frente a las crisis con políticas responsables, apoyando a los sectores más vulnerables mientras mantiene el crecimiento económico. Vergüenza debería sentir Andrade por formar parte de un gobierno que, sin pandemia ni guerra, dejó a miles de niños sufriendo hambre y pobreza extrema.



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