Un símbolo demolido
Viernes 25 de octubre de 2024. Lectura: 2'
La demolición de la fuente de la Plaza de los Fundadores en Atlántida ha generado un malestar profundo entre los vecinos del balneario, y con razón. La actitud de la Intendencia de Canelones y las autoridades locales al respecto ha sido, cuanto menos, lamentable. No solo se destruyó un ícono patrimonial del lugar, sino que además el proceso estuvo marcado por la falta de transparencia, un supuesto “proceso participativo” que no fue tal, y la imposición de una nueva escultura que no representa ni los valores ni el sentir de la comunidad.
La fuente de la Plaza de los Fundadores no era solo un elemento decorativo; era un símbolo de identidad para los habitantes de Atlántida. La demolición de este patrimonio, bajo la excusa de un supuesto deterioro que, según varios arquitectos locales y obreros, no representaba un riesgo real, deja entrever una clara intencionalidad. Más allá de la justificación técnica, la falta de consulta y la poca difusión de las “audiencias públicas” para decidir sobre el futuro de la plaza muestran un desprecio evidente por la opinión de los vecinos.
Para empeorar las cosas, la nueva escultura propuesta ha sido recibida con críticas y rechazo. Muchos vecinos la consideran un símbolo político ajeno a los valores de Atlántida, comparándola con la hoz y el martillo (foto que acompaña esta nota), identificativo del comunismo. Aunque no todos los firmantes que se oponen al proyecto comparten esa interpretación, el simple hecho de que el nuevo diseño despierte estas asociaciones y genere tanta polémica debería ser motivo suficiente para reconsiderarlo. El arte público debe unir a la comunidad, no dividirla.
La demanda de que se restituyan los elementos originales de la plaza y de que se formule un nuevo proyecto con verdadera participación ciudadana es una demanda justa. No es suficiente con decir que hubo audiencias; la participación debe ser efectiva y tener en cuenta las opiniones de todos los sectores de la comunidad. No se trata solo de una fuente o una escultura; se trata del respeto a la historia y a la identidad…
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