Un premio a la negligencia
Viernes 7 de marzo de 2025. Lectura: 1'
La inminente designación de Andrea Venosa como directora general del INAU, a propuesta del nuevo gobierno del Frente Amplio, se alinea poco con la consigna de “honestidad” que pregonan. Se trata de la misma funcionaria sumariada y sancionada por haber “encajonado” 171 expedientes cuando dirigía el área jurídica de ese mismo organismo, lo que derivó en perjuicios graves para la administración. En su momento, la investigación interna concluyó que Venosa actuó con “culpa por negligencia”, merecedora de tres meses de suspensión con retención de haberes.
Lejos de completar dicha sanción, Venosa fue rescatada por un cargo político en otro organismo –el Inisa– y ahora volverá como jerarca máxima en la estructura del INAU. En otras palabras, la persona que el propio organismo consideró culpable de ignorar casos, de dañar la imagen institucional y de dejar sin trámite las faltas de funcionarios, lo dirigirá administrativamente. Un auténtico contrasentido.
La maniobra no es nueva en la maquinaria frentista: funcionarios con serios cuestionamientos reaparecen en cargos de mayor jerarquía, eludiendo responsabilidades administrativas. Sencillamente, se asigna un puesto de confianza a alguien cuyo prontuario interno exhibe conductas totalmente opuestas a la buena gestión.
Por otra parte, la excusa de que “el Tribunal de lo Contencioso Administrativo no se expidió” no soluciona nada. El propio INAU y un informe de cinco abogados señalaron la “falta grave” de Venosa. Que, pese a ello, ascienda a la dirección sin siquiera haber cumplido su sanción, expone la impunidad frentista.
El mensaje es claro: por un lado, se declama responsabilidad y se promete purgar una supuesta “desidia administrativa”; por el otro, a la primera oportunidad, se premia a quien se “sentó” sobre un centenar de expedientes. Un verdadero premio a la negligencia.
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