Edición Nº 1083 - Viernes 5 de junio de 2026

Todos son corruptos, menos mis compañeros...

Durante una entrevista en "12PM" de Azul FM, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, defendió con vehemencia a su compañero Fernando Lorenzo -exministro de Economía condenado por abuso de funciones- calificándolo como "de las mejores cosas que le pasaron a Uruguay". Un comentario tan cínico como difícil de digerir.

Como el estimado lector recordará, Lorenzo, junto con Fernando Calloia, expresidente del Banco República, fueron condenados en 2019 por el otorgamiento irregular de un aval bancario de 13 millones de dólares a la empresa Cosmo, para que esta pudiera participar en la subasta de los aviones de la exaerolínea Pluna (cerrada por el frentismo) en 2012. Un escándalo de magnitud que sacudió al sistema político uruguayo, y que felizmente culminó en un fallo judicial que hizo justicia, condenando a ambos jerarcas por el delito de abuso de funciones.

"La Justicia lo procesó y nosotros lo acatamos, pero no lo compartimos", afirmó un desvergonzado Pereira luego de dar catedra de "transparencia" al gobierno. Esta declaración no solo refleja un desacato subyacente hacia el sistema judicial, sino que también destaca esa lealtad inquebrantable hacia los pobres compañeros caídos en desgracia -entienda el lector la ironía.

Durante la entrevista, Pereira no escatimó en elogios hacia Lorenzo y su equipo, atribuyéndoles la estabilidad financiera y la confianza que, según él, Uruguay experimentó bajo su gestión. "A Fernando Lorenzo, como a Danilo (Astori) y otros miembros del equipo económico, les debemos la estabilidad financiera, la credibilidad y la confianza", dijo el presidente frentista, que aseguró continua poniendo "las dos manos en el fuego" por ellos.

El contraste no podría ser más evidente cuando Pereira se refirió a los jerarcas de la actual administración, a los que señaló sin dudar con el dedo acusador, incluso a aquellos a los que la justicia ha absuelto. "Usted me podrá decir que esto que estoy diciendo me puede traer problemas. Yo no entre a la política para no tener problemas", reafirmó al volver a defender a sus compañeros. "No vine a protegerme, pero no estoy dispuesto a soltar compañeros simplemente por un fallo judicial que no comparto", remató.

Lejos de exonerar a Lorenzo y Calloia, sus declaraciones ponen en evidencia una postura que raya lo absurdo: la defensa a ultranza de lo indefendible. La justicia puede haber hablado, pero para Pereira, la palabra final siempre será: "¡Con mis compañeros no!".




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