Edición Nº 1069 - Viernes 20 de febrero de 2026

Todos son corruptos, menos mis compañeros...

Durante una entrevista en "12PM" de Azul FM, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, defendió con vehemencia a su compañero Fernando Lorenzo -exministro de Economía condenado por abuso de funciones- calificándolo como "de las mejores cosas que le pasaron a Uruguay". Un comentario tan cínico como difícil de digerir.

Como el estimado lector recordará, Lorenzo, junto con Fernando Calloia, expresidente del Banco República, fueron condenados en 2019 por el otorgamiento irregular de un aval bancario de 13 millones de dólares a la empresa Cosmo, para que esta pudiera participar en la subasta de los aviones de la exaerolínea Pluna (cerrada por el frentismo) en 2012. Un escándalo de magnitud que sacudió al sistema político uruguayo, y que felizmente culminó en un fallo judicial que hizo justicia, condenando a ambos jerarcas por el delito de abuso de funciones.

"La Justicia lo procesó y nosotros lo acatamos, pero no lo compartimos", afirmó un desvergonzado Pereira luego de dar catedra de "transparencia" al gobierno. Esta declaración no solo refleja un desacato subyacente hacia el sistema judicial, sino que también destaca esa lealtad inquebrantable hacia los pobres compañeros caídos en desgracia -entienda el lector la ironía.

Durante la entrevista, Pereira no escatimó en elogios hacia Lorenzo y su equipo, atribuyéndoles la estabilidad financiera y la confianza que, según él, Uruguay experimentó bajo su gestión. "A Fernando Lorenzo, como a Danilo (Astori) y otros miembros del equipo económico, les debemos la estabilidad financiera, la credibilidad y la confianza", dijo el presidente frentista, que aseguró continua poniendo "las dos manos en el fuego" por ellos.

El contraste no podría ser más evidente cuando Pereira se refirió a los jerarcas de la actual administración, a los que señaló sin dudar con el dedo acusador, incluso a aquellos a los que la justicia ha absuelto. "Usted me podrá decir que esto que estoy diciendo me puede traer problemas. Yo no entre a la política para no tener problemas", reafirmó al volver a defender a sus compañeros. "No vine a protegerme, pero no estoy dispuesto a soltar compañeros simplemente por un fallo judicial que no comparto", remató.

Lejos de exonerar a Lorenzo y Calloia, sus declaraciones ponen en evidencia una postura que raya lo absurdo: la defensa a ultranza de lo indefendible. La justicia puede haber hablado, pero para Pereira, la palabra final siempre será: "¡Con mis compañeros no!".




La continuidad del Estado y el caso Cardama
Los suicidas
Julio María Sanguinetti
Maneco y la coherencia democrática
El control del relato pesa más que la tradición parlamentaria
Rigidez laboral y competitividad en riesgo
Robert Silva pone en jaque una política educativa sin rumbo claro
Periodismo sesgado y política sin límites
Carnaval y política: el debate sobre la crítica selectiva
Uruguay recupera alas de combate
Santiago Torres
Casupá: represa sin presa
Elena Grauert
CONAPROLE y su enfermiza relación con un sindicato irracionalmente combativo
Tomás Laguna
Cuando la identidad busca refugio
Angelina Rios
Las OPV y el gatopardismo del poder político
Juan Carlos Nogueira
La trampa del ladrillo
Alicia Quagliata
El poderoso vecino
Susana Toricez
La alarma está encendida en el Reina Sofía
La Moncloa bajo sospecha
Quién es “El Cangrejo” y por qué su nombre resuena en conversaciones entre Marco Rubio y el poder cubano
El arancel que volvió como boomerang
Frases Célebres 1069
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.