Suena lindo, ¿no?
Viernes 10 de abril de 2026. Lectura: 3'
Por Luis Hierro López
El gobierno reaccionó con un plan especial para atender la dramática situación de las personas que viven en la calle. Es positivo que las principales autoridades muestren sensibilidad y procuren coordinar los esfuerzos públicos. Pero es muy negativo que, a la vez, no se sepa ni cuánto cuesta el nuevo programa ni cómo se financiará.
La triste tendencia a vivir en la calle viene creciendo en Montevideo desde hace años, por lo que ningún partido puede mirar para el costado. Pese a ello, durante el gobierno de Lacalle Pou la oposición frenteamplista utilizó ese debate para acusar al oficialismo de ineficacia e irresponsabilidad. Hasta un conocido periodista de un informativo televisivo increpó al presidente Lacalle, en un hecho absolutamente inusual.
El asunto cobró nuevas y peores dimensiones el año pasado, ya instalada la nueva administración, explotando con cifras realmente alarmantes. Ante ello, el Frente Amplio cambió el discurso —¿cuándo no?— y recurrió a la generalidad habitual: todos somos responsables, es un tema que interpela a toda la sociedad…
Pero el presidente Orsi reaccionó con habilidad, presentando un nuevo plan que es un intento de actuación más ordenada y rápida por parte de las oficinas competentes.
Según informa el semanario Búsqueda, en el Ministerio de Economía hay cierta sorpresa con los anuncios presidenciales, porque significan generar más gasto y todavía nadie sabe de dónde saldrán los recursos, por lo que advierten que habrá que redistribuir los fondos asignados para este año, ya que no podrá haber refuerzos de ninguna especie.
Por lo tanto, las propuestas ingresan ya al campo de las tinieblas, ya que todas ellas se sostienen en una ampliación de las coberturas estatales: se ampliarían los horarios de atención de las dependencias especializadas a todo el día, se instalarían viviendas con acompañamiento social para 3000 personas, “mayor cobertura de casas de medio camino y comunidades terapéuticas”, generación de 2.000 empleos a través de iniciativas de trabajo protegido, apoyo a los egresados de privación de libertad… Suena lindo, ¿no?
Ahora, caben varias consideraciones.
Si hay que hacer un plan especial llamado “Primera estrategia nacional”, ¿qué estaba haciendo hasta ahora el Mides, el Ministerio de Desarrollo Social, que tiene un presupuesto de 800 millones de dólares y 2.000 funcionarios permanentes y otros 2.000 contratados?
Recordemos, el Mides fue creado en el primer gobierno de Tabaré Vázquez para inventar la pólvora, es decir, para diseñar y aplicar políticas sociales que aparentemente Uruguay nunca había puesto en marcha. Tenía un presupuesto de 300 millones de dólares y algunos pocos funcionarios redistribuidos.
Hoy es una de las carteras más apetecibles para los sectores políticos, al punto que la actual coyuntura política fue provocada por una dura lucha interna entre comunistas y socialistas, que alcanzó tal virulencia pública como para provocar un llamado a la prudencia por parte del secretario de la Presidencia, Pacha Sánchez.
Mientras tanto, y en forma exactamente contemporánea al anuncio del plan, otra persona murió en la calle, cuando aún no sufrimos el rigor del invierno. Ese desgraciado hacía tiempo que figuraba en los registros del Mides, ya que lo habían atendido varias veces. No hubo planes de contención, una internación forzosa, una ambulancia a tiempo, un jerarca que se acercara a resolver el problema.
El nuevo plan suena lindo, pero...
|
|
 |
Terminal TCP y el diálogo como coartada
|
La doble lectura de las PISA Julio María Sanguinetti
|
Una semana colorada que vale la pena recorrer
|
Una denuncia que exige respuestas inmediatas
|
Casupá: CAF confirma el alto riesgo que el gobierno minimizó
|
¿De qué se va a hablar el “Día de la Mujer Palestina”?
|
La JUTEP sigue perdiendo crédito
|
La universidad ignota: del absurdo a la irregularidad
|
El Partido Socialista contra la modernización, una vez más
|
Por un camarero...
|
El palo en la rueda Luis Hierro López
|
El Abuso o el túnel que horadó la democracia Santiago Torres
|
Veinte años de trazabilidad individual obligatoria: entre el relato oficial y la historia completa Tomás Laguna
|
Convertir la geografía en seguridad energética Fitzgerald Cantero Piali
|
La prisión domiciliaria que la política no quiso resolver Juan Carlos Nogueira
|
Estables, ¿pero conformes? Angelina Rios
|
Mucha militancia y poco curso: el curso de la Udelar sobre Palestina e Israel (Parte II) Jonás Bergstein
|
El Coyote le hace juicio al capitalismo de mierda Eduardo Irigoyen García
|
Veinticinco años de una herida que no cierra Marcela Pérez Pascual
|
Actuar no es proteger Alicia Quagliata Rienzi
|
Apenas una voz Susana Toricez
|
AfD: el triunfo que la etiqueta no explica
|
Brasil: el Supremo se desordena y la elección se cierra
|
El oportuno sarampión malvinense de Milei
|
La ministra que permaneció sentada
|
Meloni: la estabilidad como victoria y como coartada
|
Alejandro Betancourt, el personaje que ensombrece todavía más el pacto petrolero
|
Frases Célebres 1097
|
Así si, Así no
|
ENTRE DICHOS
|
|