Rivera, el conflicto y el costo de la intransigencia
Edición Nº 1068 - Viernes 13 de febrero de 2026. Lectura: 3'
El cierre del centro de distribución de Conaprole en Rivera marca el final de una larga escalada de tensiones. Entre medidas sindicales, negociaciones frustradas y pérdidas económicas, la fuente de trabajo quedó en el camino.
El cierre definitivo del Centro de Distribución de Conaprole en Rivera no fue un relámpago en cielo sereno. Es el desenlace de una secuencia que comenzó meses atrás con el cierre de la planta industrial y que, pese a sucesivas instancias de negociación, terminó en la clausura total de la operativa en el departamento.
La cooperativa anunció esta semana que resolvió cerrar el centro tras “nueve meses de conflictividad sindical sostenida” que impidieron consolidar una operación viable y generaron “graves consecuencias económicas”. Según la empresa, durante ese período el sindicato rechazó alternativas, incluidas cuatro propuestas formales presentadas por el Ministerio de Trabajo, todas aceptadas por Conaprole con el objetivo de sostener la actividad.
El conflicto no es nuevo. En agosto del año pasado la “Asamblea de los 29” —órgano clave en el gobierno cooperativo— había respaldado el cierre de la planta 14 en un contexto de reiteradas medidas gremiales que afectaron producción, mercado interno y exportaciones . En aquel momento, incluso se registraron derrames de leche por atrasos en recolección y distribución vinculados al conflicto.
A pedido del sindicato (AOEC), la empresa transformó la planta en un centro de distribución para el norte del país. Sin embargo, de acuerdo con el comunicado empresarial, la conflictividad no cesó y se extendió a otros sectores estratégicos, con faltantes de más de 30 productos en plaza y pérdidas económicas significativas. La cooperativa advirtió incluso sobre el riesgo de tener que desechar materia prima sin procesar, afectando a productores y a toda la cadena láctea.
Desde el sindicato, en cambio, se sostiene que la decisión es “injusta” y que la conflictividad en Rivera era “nula”, atribuyendo el cierre a una estrategia empresarial más amplia. También se denunciaron ultimátums para aceptar traslados o despidos. Meses atrás, ante el primer anuncio de cierre, la AOEC había convocado a paros nacionales y trabajo a reglamento.
La discusión, por tanto, excede el episodio puntual. Conaprole es la principal cooperativa láctea del país y un actor central en la exportación y en el entramado productivo nacional. En ese marco, el conflicto en Rivera se transformó en un pulso entre conducción empresarial y dirigencia sindical. La empresa sostiene que intentó negociar y que la continuidad de las medidas gremiales volvió inviable la operativa; el sindicato afirma que no existía una crisis que justificara el cierre y que la cooperativa tiene respaldo suficiente para sostener la actividad.
Más allá de las versiones, los hechos muestran una peripecia que se fue agravando: cierre de planta, transformación en centro logístico, nuevas medidas, desabastecimiento denunciado, nuevas pérdidas y, finalmente, cierre definitivo. La propia cooperativa afirma que mantendrá mecanismos de apoyo y prioridad en vacantes para los trabajadores afectados , pero el impacto local es innegable.
La experiencia deja una enseñanza incómoda. Cuando la confrontación se vuelve estructural y las posiciones se endurecen hasta bloquear salidas intermedias, el riesgo no es solo salarial ni coyuntural: es la desaparición de la fuente de trabajo. En una organización cooperativa, donde los productores son parte esencial del gobierno, el conflicto adquiere una dimensión adicional, porque lo que está en juego no es una simple disputa capital-trabajo, sino la sostenibilidad de toda una cadena.
Rivera queda, así, como un caso emblemático. Para algunos, un ejemplo de ajuste empresarial; para otros, la consecuencia de una estrategia sindical que apostó a la presión permanente sin medir el costo final. Lo cierto es que el centro de distribución ya no existe. Y cuando una fuente de empleo cierra, las consignas pierden fuerza frente a la realidad.
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