Por Cartas de Lectores
Montevideo, 16 de setiembre de 2026
Sr. Director:
Recurro al correo de lectores del medio que Ud. dirige para plantear una preocupación mía que, de ser cierta y fundada, debería ser de todos los ciudadanos y especialmente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
En mis muchas andanzas, laborales o en plan de paseante, por la ciudad de Montevideo, suelo parar a comer o tomarme un café en cinco o seis locales de una conocidísima y popular cadena de casas de comida rápida de origen norteamericano. Como soy muy conversador y me he vuelto habitué, suelo mantener charlas francas y amenas con los jóvenes del personal.
Esas charlas proyectan luces y sombras sobre el funcionamiento de dicha empresa. Es casi unánime la opinión de que es un excelente primer empleo, en el sentido de que se aprende a trabajar con orden, en equipo y con intensidad. Se valora, también, que la empresa proporcione alimentación al personal en su tiempo de descanso. Pero también buena parte de estos jóvenes manifiesta que, si no de manera oficial, sí de modo oficioso, la empresa no quiere que haya sindicato, pues es una empresa “de puertas abiertas” que escucha a su personal.
En una de estas conversaciones, un cliente, ya ocupado en sus tareas profesionales, contó que más de una década antes había trabajado en la empresa y que, al querer organizar a sus compañeros para hacer unos reclamos, fue convocado por la empresa a una reunión, en la que se lo escuchó, sí, pero, tras preguntársele si dejaría de promover la organización sindical y responder él que no, lo despidieron, manifestándole que, si estaba desconforme con su trabajo, podría buscarse otro.
No pretendo yo que los patronos y los mandos de las empresas promuevan la organización sindical de los trabajadores. Lo que sí corresponde es que no la obstaculicen ni persigan, porque es un derecho de rango constitucional. Y, en caso de hacerlo, por una parte, deberían protegerse los derechos de los empleados y, por otra, debería sancionarse a las empresas, para que el hecho no se repita. Por eso escribí más arriba que el MTSS debería investigar este asunto.
Sin otro particular, saludo a Ud. muy atentamente.
Prof. Juan de Marsilio
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Nota del Editor:
Precisamente para atender situaciones de esta naturaleza se encuentra la Inspección General del Trabajo y de la Seguridad Social, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Es allí donde corresponde radicar la denuncia sobre presuntos casos de persecución sindical, a efectos de que el organismo competente pueda asesorar, recibir la denuncia e investigar los hechos.