Rechazo al populismo
Edición Nº 1014 - Viernes 1 de noviembre de 2024. Lectura: 2'
Este domingo, el pueblo uruguayo se expresó de manera contundente en las urnas, rechazando la reforma de la seguridad social impulsada por el PIT-CNT y sectores radicales del Frente Amplio. Los resultados del plebiscito no dejaron lugar a dudas: la ciudadanía prefirió mantener el rumbo y no ceder a soluciones populistas y poco realistas.
La reforma de la seguridad social propuesta por el PIT-CNT fue rechazada de manera categórica. La iniciativa, que pretendía eliminar las AFAP’s y topear la edad jubilatoria, fue presentada como una solución fácil a problemas complejos. Sin embargo, los uruguayos entendieron que estas propuestas eran financieramente inviables y que su aprobación podría haber comprometido seriamente la estabilidad del sistema previsional, afectando principalmente a las futuras generaciones. Un iracundo Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT, aseguró que “aquí no se rinde nadie” y prometió persistir con el reclamo. Es evidente que, una vez más, el sindicalismo radical está desconectado de la voluntad popular y de las realidades económicas que enfrenta el país.
El resultado de este plebiscito es un mensaje claro: los uruguayos prefieren estabilidad, seguridad y responsabilidad. No se trata de prometer lo imposible ni de jugar con las expectativas de los ciudadanos a costa de hipotecar el futuro del país. Se trata de actuar con seriedad, con propuestas que realmente beneficien a todos y que tengan sustento en la realidad que vivimos. La Coalición Republicana ha defendido siempre la necesidad de una seguridad social sostenible, aprobando una reforma que los propios líderes frentistas reclamaban pero nunca se animaron a hacer.
El frentismo muestra nuevamente su tendencia a ignorar los pronunciamientos populares cuando no les favorecen. Ya lo vimos con la Ley de Caducidad y lo volvemos a ver ahora con la insistencia en una reforma previsional que fue rechazada en las urnas. Es momento de que la izquierda radical acepte que las decisiones del pueblo deben ser respetadas y que no se puede seguir forzando propuestas que no tienen el respaldo de la mayoría.
Este domingo, los uruguayos hablaron fuerte y claro. Rechazaron el oportunismo electoral y las falsas promesas. Eligieron la responsabilidad sobre la demagogia, la estabilidad sobre la incertidumbre. Hoy celebramos la democracia, que nos permite decidir nuestro destino y que, una vez más, ha demostrado que los discursos fáciles no reemplazan a las verdaderas soluciones.
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