Parque Batlle: un patrimonio que Montevideo debe recuperar
Viernes 16 de octubre de 2026. Lectura: 3'
Por Dante Steffano
La acumulación de intervenciones ha desdibujado el proyecto paisajístico original del Parque Batlle, declarado Monumento Histórico Nacional. Ante las transformaciones previstas para el Estadio Centenario y el transporte metropolitano, resulta indispensable recuperar una visión integral que permita preservar uno de los principales patrimonios públicos de Montevideo.
Las ciudades también se reconocen por aquello que han sabido preservar. París tiene sus jardines históricos, Nueva York su Central Park y Madrid el Retiro. No son simplemente espacios verdes: son parte de su identidad, su memoria y su patrimonio colectivo. Montevideo tiene en el Parque Batlle uno de esos lugares excepcionales. Sin embargo, hace tiempo que venimos perdiendo de vista su verdadero valor.
Sus orígenes se remontan al Plan de Embellecimiento y Ensanche de Montevideo, elaborado a fines del siglo XIX por Édouard André. Posteriormente, Carlos Thays desarrolló su proyecto paisajístico, cuyas plantaciones comenzaron en 1911. Grandes áreas arboladas, paseos y espacios de recreación expresaban una concepción de ciudad que reconocía en los parques públicos un instrumento de bienestar, integración y convivencia. Una visión estrechamente vinculada al espíritu reformista del batllismo.
Con el tiempo, el parque fue incorporando estadios, instalaciones deportivas, edificios y otros equipamientos. Muchos respondieron a necesidades legítimas. Pero la sucesión de intervenciones, sin una visión suficientemente integradora, terminó fragmentando sus espacios, alterando su paisaje y desdibujando progresivamente el proyecto original.
Y cabe preguntarse: ¿alguien imagina que en Central Park, en los Jardines de Luxemburgo o en el Retiro se aceptara con naturalidad que sus espacios se utilizaran para prácticas de conducción, estacionamiento de vehículos, trasiego de mercaderías, depósito de materiales, tratamiento de residuos u otras actividades operativas municipales? ¿Por qué toleramos entonces situaciones semejantes en el Parque Batlle?
Estamos hablando de un Monumento Histórico Nacional, de uno de los espacios públicos más emblemáticos de Montevideo y de un lugar de referencia para quienes visitan nuestra ciudad. Sin embargo, determinados sectores presentan una imagen difícilmente compatible con su valor patrimonial. Quizás lo más preocupante sea que nos hayamos acostumbrado a ello.
Hoy enfrentamos dos desafíos que pueden resultar decisivos. Por un lado, las transformaciones del Estadio Centenario con motivo del Mundial de Fútbol de 2030. Por otro, el proyecto de movilidad metropolitana que tiene en avenida Italia uno de sus ejes principales. Ambas iniciativas pueden representar avances, pero también nuevas presiones sobre el parque. ¿Existe una visión integral que asegure la preservación de su arbolado, su paisaje, sus accesos y su función como espacio público? ¿O seguiremos sumando intervenciones parciales, sin preguntarnos qué parque queremos conservar para las próximas generaciones?
Frederick Law Olmsted, uno de los creadores de Central Park, concebía los grandes parques urbanos como lugares esenciales para el descanso, la naturaleza y la convivencia democrática. Nueva York comprendió que preservar ese patrimonio requería una política sostenida de restauración y gestión. Montevideo debería aprender de esa experiencia.
No se trata de impedir transformaciones ni de regresar al Montevideo de 1911. Se trata de recuperar una visión de conjunto, poner límites a las ocupaciones incompatibles con el carácter del parque y promover un verdadero proyecto de restauración paisajística y patrimonial.
Por su historia, sus principios y su contribución a la construcción del Montevideo moderno, el Partido Colorado tiene una misión que debería asumir y liderar: la recuperación integral del Parque Batlle como uno de los grandes patrimonios públicos de la ciudad. Sus órganos políticos y técnicos deberían impulsar esta tarea, convocar a especialistas, instituciones y vecinos y transformarla en una propuesta concreta para el futuro de Montevideo.
Recuperar el Parque Batlle no es solamente preservar un espacio verde. Es recuperar una parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de una manera de entender la ciudad. Y esa responsabilidad no admite nuevas postergaciones.
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