Edición Nº 1085 - Viernes 19 de junio de 2026
Nueva Excusa Para Seguir Gastando

Santiago Torres

Imagine el lector que uno de sus amigos tiene una enorme compulsión gastadora. Su amigo trabaja, sí, y hasta podría decirse que gana relativamente bien, pero todos los meses gasta más de lo que gana. Para cubrir la diferencia, apela al sistema financiero local, endeudándose con préstamos al consumo. Todos los meses igual. Su amigo gastador ya está tan acostumbrado a ese estilo de vida y al endeudamiento perpetuo que, incluso, hasta tiene más o menos calculado cuánto sería su déficit mensual. Y un mes ocurre que en vez de quedar “en rojo” por $ 2.000, lo hace por $ 1.000, 50% de lo previsto. Su amigo está tan exultante por el resultado que lo llama para contarle que le “sobraron” $ 1.000 del mes pasado y que esa plata le servirá para hacerse algún gastito adicional en el mes corriente. ¿Usted le daría la razón a su amigo gastador o le diría que en realidad no le sobró nada sino que simplemente el faltante de plata fue menor, que esos $ 1.000 “adicionales” en realidad no existen sino que es plata prestada, por lo que “gastarlos” volverá a incrementar su déficit crónico y sería mejor que guardara para achicar la deuda?

Tal lo que ha hecho el gobierno nacional. Para el año 2011 había previsto un déficit fiscal global equivalente al 1,1% del PIB, pero como recaudó más de lo previsto (mayormente a costa de “los nabos de siempre” que pagan IRPF) el déficit fue de 0,8% del PIB), siendo la diferencia entre ambos guarismos unos U$S 140 millones, aproximadamente. O sea, como en el caso del amigo gastador, no es que al Estado le “sobren” 140 millones de dólares, como inicialmente se señaló alborozadamente desde el Poder Ejecutivo, sino que el faltante fue menor al previsto. Posteriormente, y ante la inmediata reacción de varios economistas que señalaron lo obvio (no sobró nada sino que faltó menos), el Ministro Fernando Lorenzo salió a explicar en un lenguaje más medido que, sí, efectivamente no había un “excedente” sino que el déficit fue menor al esperado, lo que abría un “espacio fiscal” de 140 millones de dólares. O sea, más medido ma non troppo.

Y bien, ¿qué opciones tendría el gobierno —este o cualquier otro— ante ese “espacio fiscal”? Básicamente dos: 1) gastar ese “sobrante que no existe” o 2) cancelar la deuda que se contrajo para cubrir el déficit originalmente previsto. Es en este punto que corresponde formular una precisión de orden semántico. En el dialecto oficial de la izquierda fina, “espacio fiscal” es el eufemismo para decir “margen para gastar más plata”. Desde la administración Vázquez —cuando comenzó a emplearse el eufemismo de marras— siempre ha significado exactamente lo mismo: un anuncio de gasto adicional.

Pues efectivamente es lo que ha ocurrido. El Ministro Lorenzo, luego de señalar que, naturalmente, cómo emplear ese “excedente que no es tal” siempre será un tema debatible, la opción oficial era la de gastar más.

El Ministro Lorenzo no es tonto, precisamente. No es ignorante sino todo lo contrario. Es un técnico solvente. Sabe de sobra que el gasto público está hiperinflado y viene fogoneando el alza de precios, siempre al borde de salirse de madre. Y sabe también que incrementar el gasto corriente incrementa la vulnerabilidad del país hacia el futuro, porque si hay una caída de la economía por el impacto de alguna crisis externa, no habrá con qué financiar ese gasto adicional comprometido.

Pero el Ministro Lorenzo sabe también que la evolución de tipo de cambio (o sea, del dólar) va a dar una mano en materia de inflación, ya que difícilmente experimente alzas significativas y, más bien, todo indica que se mantendrá “planchado” o incluso a la baja. Y en cuanto a comprometer gasto corriente adicional hacia el futuro, nos animamos a especular que al Ministro Lorenzo —que a fuer de ser técnico es un político— le preocupa mucho más el corto plazo. Y no cualquier corto plazo: las elecciones internas del Frente Amplio, que tendrán lugar el próximo 27 de mayo. El “Frente Líber Seregni”, al que pertenece el Ministro Lorenzo, necesita zafar de la imagen de “neoliberal” que sottovoce le imputan los otros sectores frentistas. Este “espacio fiscal” le viene como anillo al dedo para exhibirse como tan “gastador” y generoso con la plata del Estado como el que más. Porque —a no olvidarlo— reviste calidad de dogma a nivel de la izquierda local que el gasto público es la llave a la felicidad.

Y el resto de los sectores del FA también puso el ojo en el “excedente inexistente” de U$S 140 millones. Así, por ejemplo, los socialistas Olesker —titular del MIDES— y el diputado Bernini solicitaron, respectivamente, plata para el MIDES a efectos de extender la cobertura de sus planes (¡votos!) y para AFE, donde tienen en la Vicepresidencia de AFE al compañero Juan Silveira. El diputado Gamou, por su parte, ya reclamó que parte de esos dinerillos vaya al Ministerio de Defensa Nacional, la cartera de su líder y correligionario de la CAP-L, Eleuterio Fernández Huidobro.

Como se advertirá, la mágica aparición del seudo-excedente ha despertado los naturales apetitos gastadores de diversas partes interesadas del oficialismo. Especialmente, con las elecciones internas oficialistas a la vuelta de la esquina.

¿Ahorrar, achicar deuda? ¿Para qué? Si la tenemos, la reventamos. ¿Después quién nos quita lo bailado?



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