Montevideo, ¿qué te han hecho?
Viernes 8 de mayo de 2026. Lectura: 3'
Por Angelina Rios
Mientras la Intendencia anuncia multas para quienes dejen residuos fuera de los contenedores, Montevideo continúa enfrentando un problema de limpieza que atraviesa barrios enteros. Y, en medio de esa realidad, la imagen de camionetas escoltando camiones de basura terminó convirtiéndose en un símbolo de una gestión que todavía no logra resolver lo más básico.
Montevideo hace años convive con una situación que ya dejó de ser excepcional para transformarse en parte del paisaje cotidiano. Contenedores desbordados, bolsas rotas en las veredas, residuos acumulados durante horas —y, a veces, días—, papeles arrastrados por el viento y esquinas convertidas en pequeños basurales forman parte de una postal urbana que muchos montevideanos sentimos que se ha naturalizado demasiado.
Algunos barrios lo padecen más que otros, pero el deterioro visual y la sensación de desprolijidad atraviesan prácticamente toda la ciudad.
Ahora, la Intendencia anunció que comenzará a aplicar multas a quienes arrojen basura fuera de los contenedores. De hecho, desde este lunes pasado ya se está fiscalizando con inspectores en la calle y cámaras de vigilancia a disposición de la comuna.
Aunque es evidente que existe responsabilidad ciudadana y que hay conductas que deben corregirse, también resulta inevitable preguntarse si el problema puede reducirse únicamente a sancionar a los vecinos cuando la capital arrastra desde hace años dificultades estructurales en materia de limpieza.
El programa de gobierno departamental del Frente Amplio, que defendió el actual jefe de la comuna, reconoce que la gestión de residuos en Montevideo “sigue presentando aún enormes desafíos que es necesario revertir”, y plantea la necesidad de mejorar la limpieza integral de la ciudad, fortalecer la fiscalización y recuperar espacios públicos “limpios, iluminados y libres de obstáculos”.
El problema es que la distancia entre esos objetivos y la experiencia cotidiana de miles de vecinos sigue siendo demasiado grande.
Porque, mientras se habla de sostenibilidad, convivencia y participación ciudadana, los montevideanos seguimos esperando que este intendente, que asumió el 10 de julio de 2025, nos muestre un camino de cambio a través de la gestión y de lo prometido. A diez meses de su asunción, continuamos viendo contenedores saturados, basura acumulada alrededor de las volquetas y una ciudad que, en demasiadas zonas, transmite abandono.
Por eso, la discusión no debería agotarse únicamente en las multas. La pregunta de fondo sigue siendo otra: después de décadas de gestión municipal del Frente Amplio y millones de dólares invertidos en limpieza y recolección, ¿por qué Montevideo todavía no logra resolver uno de los problemas más visibles para quienes vivimos y trabajamos en la ciudad?
Y, en medio de esa discusión, apareció otra noticia que terminó alimentando todavía más el malestar ciudadano y el nuestro, cuando nos enteramos de que se están utilizando camiones recolectores escoltados por camionetas para trasladar funcionarios, porque —según se explicó— no pueden viajar en la cabina por razones de espacio y seguridad.
La escena parece salida de una caricatura burocrática.
Los contribuyentes pagamos tributos, convivimos diariamente con una ciudad sucia y deteriorada y, por lo tanto, tenemos derecho a exigir soluciones, eficiencia y resultados visibles. No explicaciones que terminan generando más incredulidad.
Nos merecemos una discusión seria sobre convivencia, residuos y responsabilidad compartida. La capital necesita recuperar algo más profundo, que es el cuidado de lo básico.
Una ciudad habla de cómo es gobernada cuando uno mira sus veredas, sus contenedores y sus calles.
Y aquí nos preguntamos: Montevideo, ¿qué te han hecho los que te gobernaron y continúan gobernando para que las excusas hayan pasado a ser más grandes que las soluciones?
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