Montevideo: el laboratorio de la improvisación
Viernes 6 de marzo de 2026. Lectura: 2'
Por Alicia Quagliata
Entre obras anunciadas, deudas crecientes y planes que no logran materializarse, Montevideo parece atrapada en una lógica de improvisación permanente. Mientras se multiplican los proyectos y los fideicomisos, los problemas de movilidad, vivienda y seguridad urbana siguen sin resolverse, dejando al vecino como testigo —y pagador— de una gestión que ensaya más de lo que ejecuta.
Montevideo es hoy un escenario de ensayo y error donde el vecino paga el costo de cada experimento fallido. No es una diferencia de criterios; es una crisis de solvencia técnica. Resulta un contrasentido que la administración departamental haya gastado en reducir carriles para imponer ciclovías, afectando la circulación, y que en esta nueva gestión el intendente, junto con el MTOP, ya inicie los cateos para una excavación de 50 millones de dólares. Es la apoteosis del absurdo: se gasta para amputar la movilidad primero y se proyecta gastar para enterrar los autos después, con obras para el 2029 que —si es que llegan a realizarse— solo nos dejarán un obrador eterno y una deuda millonaria.
Como si esto fuera poco, el intendente de Montevideo, Mario Bergara, sale a la caza de votos para que le aprueben un nuevo fideicomiso de 60 millones de dólares para revitalizar la Ciudad Vieja. Bajo esta “promesa” se pretende cargar al contribuyente con otra deuda que solo engrosa la genealogía del fracaso: 150 millones de dólares dilapidados desde la era de Arana en un casco histórico que hoy se vacía de empresas y habitantes. Los pocos que todavía permanecen y resisten en el barrio son quienes denuncian la inseguridad de un entorno que se apaga entre decoraciones estériles.
Esta incapacidad de ejecución alcanza su punto más crítico en la emergencia habitacional. El programa “Más Barrio” del MVOT anuncia 3.500 soluciones de alquiler; un castillo de naipes publicitario que se desploma frente a un MIDES que confiesa no encontrar existencias de inmuebles para arrendar. Los planes de escritorio son incapaces de conectar con la realidad del mercado y con las necesidades de la gente.
A un año de gestión, la confesión del presidente sobre los frenos administrativos que ralentizan su tarea delata una falta de previsión inaceptable. El enredo de los expedientes no es una justificación para el ejercicio del mando; es el síntoma de una Presidencia que anuncia lo que no concreta. Mientras la gestión se consume en explicaciones, este laboratorio de la improvisación sigue ensayando con el futuro de todos y los ciudadanos pagamos la cuenta de sus probetas rotas.
|
|
 |
Congreso de Educación: la oposición marca un límite institucional
|
Una peligrosísima aventura Julio María Sanguinetti
|
90 años en imágenes, vida y memoria
|
Uno va muriendo, el otro no termina de nacer
|
Penalistas cuestionan el Ministerio de Justicia
|
JUTEP ante el espejo: entre la oportunidad y el descrédito
|
La marcha atrás como política sabia
|
Uruguay se enfría: señales tempranas que ya no pueden ignorarse
|
Caso Moisés: cuando la ley y la justicia no van de la mano Elena Grauert
|
Tributo a la vitivinicultura Tomás Laguna
|
La cultura como campo de batalla Juan Carlos Nogueira
|
La Bicefalia de la Marca País Uruguay Pablo Fernández
|
Los “4 mapas” palestinos y la verdad histórica Edu Zamo
|
Apellidos y derechos en una noción plena de familia Angelina Rios
|
La política del reestreno: la urgencia no admite pausas Alicia Quagliata
|
Una pena Susana Toricez
|
Una tregua breve en una guerra larga
|
Péter Magyar: el hombre que emergió desde dentro
|
Begoña Gómez: poder sin cargo, privilegios sin control
|
El retorno de Vladimir Padrino: continuidad, reciclaje y señal de poder
|
Frases Célebres 1076
|
Así si, Así no
|
|