Más allá del caso Orsi

Mientras la verdad sobre el presunto caso de abuso del Prof. Orsi sale a la luz, el intento del ex Fiscal de Corte, Dr. Díaz, de influir en el curso de la investigación, agitando fantasmas que el frentismo pretende usar políticamente, reafirma el preocupante desdén por la imparcialidad judicial en filas de la izquierda vernácula.

En el programa de investigación periodística "Santo y Seña", emitido el pasado domingo por la noche, se revelaron nuevos detalles sobre la denuncia de agresión que involucraba al precandidato frentista Yamandú Orsi. Paula Díaz, la trabajadora sexual trans que había denunciado los hechos, afirmó que no fue el precandidato Orsi quien la agredió hace una década, sino que la denuncia es falsa y fue elaborada por la militante nacionalista Romina Celeste Papasso.

Papasso, rápidamente expulsada del Partido Nacional, fue acusada de asociación para delinquir, calumnia y difamación, y se encuentra ahora bajo arresto domiciliario mientras las autoridades continúan su investigación. No obstante, la fiscalía ha apelado esta decisión, solicitando que se aplique la prisión preventiva. Mientras tanto, Paula Díaz -que aceptó su culpabilidad a cambio de una reducción de su pena- fue condenada a 20 meses de libertad vigilada, con arresto domiciliario nocturno y tareas comunitarias como parte de su sentencia.

Tras las revelaciones, desde el frentismo se asumió nuevamente una actitud victimista y acusadora. Los mismos que en su momento salieron a denunciar una supuesta "conspiración internacional", que pretendía torcer los resultados electorales de octubre próximo (una "mafia internacional" con "mucha guita", como llegó a referir el propio Orsi), afirman ahora que hay una clara operación político partidaria, de la que acusan a la coalición de gobierno.

Obviamente, carecen de toda prueba. De hecho, el único indicio válido, que era una declaración de Papasso asegurando que había mentido porque le habrían ofrecido "una banca" (a diputada), fue descartada por su propia abogada, que declaró que su defendida había inventado esa historia para "darle material a la prensa para que hablen de ella".

Pese a la falta de elementos, el inefable ex Fiscal de Corte, Jorge Díaz -hoy abogado de Orsi-, sostiene con fuerza la tesis de la conspiración partidista, al tiempo que pretende manejar la Fiscalía General de la Nación desde una conferencia de prensa en la sede central del Frente Amplio. Al día siguiente de las revelaciones, Díaz protagonizó una serie de eventos con la intención de cambiar el curso de la investigación, ya en marcha.

En la mañana, el ex fiscal de Corte pretendió comunicarse con la fiscal de Corte actuante, Mónica Ferrero, quien no lo atendió por encontrarse en un taller de fiscales en el interior. El propósito de la llamada, según reveló Díaz con sus movimientos posteriores, era que el caso de simulación de delito y calumnia pasara a un fiscal de Montevideo, quitándole el caso a la fiscal de Ciudad de la Costa, Sandra Fleitas.

Curiosamente -entienda el lector la ironía- y en paralelo a los movimientos de Díaz, el fiscal de Flagrancia, Fernando Romano, informó a la oficina de Depuración, Priorización y Asignación que él estaba de turno y debería investigar las acciones de Papasso y Díaz si el caso fuera derivado a Montevideo. Recordemos que una situación similar vivió la entonces fiscal Gabriela Fossati, quien fue apartada de su cargo cuando investigaba al exdirector de Seguridad y Convivencia del Ministerio del Interior durante el último gobierno frentista, Gustavo Leal, siendo sustituida por el fiscal Romano, que rápidamente archivó las actuaciones.

Adicionalmente, hay que recordar que Díaz arrastra un antiguo enfrentamiento con Fleitas, que derivó en sumarios, sanciones y trasladados injustificados a la representante del Ministerio Público. Tanto es así, que Fleitas inició demandas contra la Fiscalía de la Nación, ganando cuatro juicios. No es extraño entonces que, en la noche del mismo lunes, en La Huella de Seregni, Díaz encabezase una conferencia de prensa en la que por casi una hora, sembró todo tipo de dudas sobre la fiscal Fleitas, acusándola directamente de retrasar intencionalmente el proceso para perjudicar a Orsi en plena campaña electoral. "La participación de la fiscal de la Ciudad de la Costa, no nos da garantías", afirmó.

No obstante, los dos argumentos presentados por Díaz fueron rápidamente desmentidos por Fleitas, que respondió con altura los agravios. Díaz se mostró desconforme porque el caso había sido declarado reservado en su totalidad, acusando a Fleitas de entorpecer su trabajo como abogado. Asimismo, argumentó que una semana antes que se conocieran las revelaciones en el programa televisivo mencionado al inicio, la involucrada ya lo había declarado ante Fleitas. Respecto a lo primero, la fiscal aseguró que "frente a un pedido de un fiscal de que se reserven determinadas actuaciones, quien decide si se reservan o no, es un juez". Y en referencia a lo segundo fue tajante: "nunca le tomé declaración a Paula Díaz".

El dislate de Díaz es tal que la Asociación de Magistrados Fiscales del Uruguay emitió un comunicado en el que, sin nombrarlo, rechaza las declaraciones del exfiscal de Corte, expresando su preocupación "por la tendencia constante de buscar por la vía oblicua de lo mediático resultados que deberían procurarse en los ámbitos jurídicos correspondientes".

"Rechazamos enfáticamente que se exponga a fiscales al descrédito público. Quienes tienen reparos con las actuaciones de una fiscalía tienen a su disposición una batería de herramientas legales para plantearlo; máxime tratándose de personas que conocen el funcionamiento del sistema judicial", expresaron en clara referencia a Díaz. En relación a sus acusaciones, secundaron los dichos de Fleitas: "Corresponde resaltar que la Fiscalía es parte en el sistema acusatorio, por lo que todos los requerimientos de los fiscales deben ser autorizados por un juez, con el contralor u oposición de la contraparte...".

En definitiva, como dijo el Presidente Lacalle Pou al respecto, es tan grave el sufrimiento injusto de Orsi como la insinuación de una manipulación política partidaria. Dejemos que sea la Justicia la que dilucide los hechos. Pero, si hay acusaciones, como las que hoy hace el frentismo, que vengan respaldadas por pruebas, evitando así caer en el mismo juego de especulaciones que tanto critican.





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