Mariana Contreras, una nazi de izquierda
Viernes 15 de mayo de 2026. Lectura: 4'
Por Edu Zamo
Entre acusaciones de antisemitismo, referencias al conflicto en Medio Oriente y cuestionamientos a la izquierda radical, el autor carga contra la periodista Mariana Contreras y la acusa de promover discursos de odio bajo una retórica política y feminista selectiva.
La “periodista” Mariana Contreras es una mujer llena de odio y prejuicios. Odia lo que no conoce e inventa lo que ignora. Totalitaria, sectaria y quien sabe con qué problema no tratado, destila fanatismo desde cualquier tribuna que surja.
Coherente con su desvarío, habla de derechos humanos, feminismo, y se indigna selectivamente. Defensora de la dictadura criminal venezolana, le molesta que Maduro esté esperando su juicio —por narcotraficante— en Nueva York. Admira la “justicia social” cubana, a pesar de que el pueblo no tiene luz eléctrica continua ni suficientes alimentos para vivir. Ni hospitales decentes. Esos son sus paraísos.
Últimamente —bueno, hace un tiempo— su ignorancia está influida por el viejo nazismo, aquel que culpaba a judíos, gitanos y eslavos de todos los males. Mariana no puede atacar directamente a los judíos —queda mal— y entonces cambia el término judaísmo por sionismo. ¿Sabe de qué se trata? Ni de lejos. Acusó al presidente Yamandú Orsi —a pesar de que su cancillería es casi islámica— de “inclinarse ante el sionismo nacional porque ahí es donde está la plata”. Nazismo nivel básico. O sea: los judíos uruguayos o defensores de Israel —sionistas— son los que monopolizan la riqueza. Qué argumento tan original. Una devaluada incitación al odio.
Mariana: ¿no hay otros sectores mucho más pudientes acaso? ¿No tenemos un vicepresidente renunciante por corrupción y una vice que pagó precios inflados al doble por el ANTEL ARENA? ¿Cuántos uruguayos que negociaron con Venezuela fueron estafados por esa tiranía? ¿Y cuántos dirigentes del FAPIT se enriquecieron en negociados turbios con Caracas? Pero no, ella sólo critica lo que odia, aunque no presente un solo dato concreto. Contreras vive en su laberinto conspiranoico.
Dada la confusión sobre el término, el sionismo es el movimiento de liberación que —debido al antisemitismo europeo— defendió, construyó y apoya el derecho de Israel a existir libremente. No es una ideología de derecha, centro o izquierda. Es más, incluye ideas de diversas corrientes y su único punto común es la legitimidad de un estado judío en su tierra ancestral. Hay sionistas que defienden la solución de dos estados, otros que la rechazan, pero si no existe hoy otro estado árabe junto a Israel —como estableció la resolución de la ONU en 1947— fue por el rechazo y la inmediata invasión árabe. Este hecho no es interpretación, es historia indiscutible. Así como Hamas es un grupo terrorista que ejecutó un ataque sorpresa a Israel el 7/10/2023 y masacró a 1.200 personas, la mayoría en un baile juvenil al aire libre llamado “Música por la Paz”. Qué ironía. Hubo violaciones, mujeres torturadas, bebés descuartizados. No nos extenderemos, son hechos conocidos. Mariana Contreras se dice feminista, pero este hecho no le molesta. Ni tampoco le da vergüenza defender la teocracia iraní que oprime a las mujeres en particular. No, eso son detalles. A ella le importa la respuesta de Israel, la derrota de los grupos islámicos Hamas y Hezbollah y el ataque a los ayatolás de Irán. Le gusta hablar de “genocidio” sin base real, en lugar de guerra. Si los israelíes hubieran querido hacer un genocidio, en dos días no quedaba nadie en Gaza.
Contreras tiene derecho a pensar lo que sea, igual que Hitler tuvo sus defensores. A lo que no tiene derecho es a inventar presiones de un “lobby sionista uruguayo” y acusarlo de todo tipo de barbaridades. Sin pruebas, obvio. Sus afirmaciones violan la ley que sanciona fomentar el odio y la discriminación, y no se comprende cómo aún no ha sido llevada a juicio. Pero sin duda ocurrirá.
Mariana Contreras, y varios periodistas del pasquín que dirige —algunos los dejamos para otro día—, son personas sin empatía real por nadie. Pero con un odio enfermo contra los ciudadanos judíos, aunque los llame sionistas. Ya lo dijo en su momento Martin Luther King: “cuando alguien te diga que es anti sionista, que no te engañe, es sólo un antisemita”. Mariana hubiera vivido feliz en la Alemania nazi, sin duda afiliada al oficialismo, quizás trabajando como guardiana en un campo de concentración. Tiene el odio necesario para esa función. Porque la tortura y la muerte son claves en todo totalitarismo, sea fascista, comunista o islámico. Pero —lástima, Mariana—, a pesar de todo lo difícil del mundo, te tocó vivir en una época donde existe un estado hebreo fuerte, que comparte tecnología y medicina avanzada con el mundo. Miles de uruguayos lo han visitado y estudiado allí, volcando sus conocimientos en nuestro país. Hacer ruido y marchitas no implica ser mayoría. Para nada. Y cuando el mundo se calme, y la tranquilidad llegue, seguirás llena de odio y con la misma impotencia para modificar la realidad. Quizás cumpliendo también la deuda que tenés pendiente con la justicia.
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