Los dos Estados
Viernes 26 de setiembre de 2025. Lectura: 3'
Por Luis Hierro López
El reconocimiento a Palestina como Estado por parte de varios países europeos no cambiará el curso de las cosas si Europa no se pone firme contra el terrorismo de Hamás. Puede ser un paso adelante, pero por ahora se trata de un paso atrás.
Presionados por las circunstancias y atendiendo más bien a sus cuestiones internas que a la coyuntura internacional, algunos países europeos han reconocido estos días a Palestina, refrescando la idea original de la vigencia de dos Estados. Europa se encuentra dividida, porque Alemania se mantiene firme en su reticencia e Italia también, mientras que Francia, Gran Bretaña y España han concedido o ratificado el reconocimiento, que hasta ahora ha sido meramente simbólico, porque no hubo ni, según parece, habrá en el futuro inmediato, ningún cambio en los temas clave: que Hamás devuelva a los rehenes, que cese sus actos de terrorismo y que las autoridades palestinas recobren la efectiva conducción del país. De esa manera, los gobiernos europeos que se han apresurado a reconocer a Palestina como Estado están cometiendo una especie de felonía, porque en los hechos están admitiendo los actos de terror y los secuestros cometidos por Hamás, aunque en sus declaraciones reclamen lo contrario. Bélgica estuvo más a tono que Gran Bretaña, Francia y España, y su monarca anunció que no promulgará la norma hasta que efectivamente se liberen a los rehenes y se desarme a los terroristas, lo que quizás no ocurra; en ese caso, Bélgica congelará el reconocimiento.
Europa aparece así casi sometida a la presión demográfica y política del Islam, lo que confirma los abrumadores pronósticos que se vienen haciendo desde hace un tiempo por analistas y políticos. Ese momento ha llegado y es muy posible que la casi rendición europea sea a cambio de nada, porque no hay evidencias de que Hamás y los países y grupos que lo apoyan y financian vayan a cambiar de posición y acepten las reglas de juego internacionales. Mientras haya sectores que proclaman la desaparición de Israel como motivo principal de su existencia, no será posible alcanzar la paz.
En todo caso, es oportuno reiterar que la solución de dos Estados, propuesta hace ya décadas por Naciones Unidas y reiterada ahora casi como solución mágica, no ha prosperado porque los palestinos gazatíes no han podido o no han querido instrumentarla. Convertirse en un Estado supone asumir responsabilidades y normas que pueden resultar incompatibles con los grupos terroristas. Israel recién ahora, y acosado por los hechos, se opone a la vigencia de dos Estados, pero eso no ha ocurrido en los últimos 70 años, y hubo varias instancias históricas en las que quedó registrada una actitud acuerdista del gobierno israelí.
Hoy las circunstancias han cambiado y nos encontramos lamentablemente con un Netanyahu intransigente. Pero una cosa es criticar al gobierno de Israel –como muchos lo hacemos o podemos hacerlo, incluso desde adentro del país– y otra cosa es ceder ante las presiones de los terroristas.
Algunos gobiernos europeos han optado por este último camino, a un precio que no está claro y que puede ser enorme.
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