Liberación peligrosa: una decisión que pone en riesgo a todos
Viernes 13 de diciembre de 2024. Lectura: 2'
La reciente crónica publicada por Búsqueda sobre la liberación de Carlos Peralta, el homicida de David Fremd, debería encender alarmas en todos los rincones de nuestro país. Este individuo, declarado –increíblemente– inimputable por la Justicia y diagnosticado con una peligrosa condición psiquiátrica, ha sido liberado tras ocho años de internación en el Hospital Vilardebó. La decisión se sustenta en peritajes que lo califican como “compensado”, pero deja en manos de su madre—con quien mantiene una relación tormentosa—la supervisión de un tratamiento que, según los mismos informes, es vital para prevenir futuras conductas violentas.
Esta medida no solo expone a la comunidad judía, víctima directa del atroz acto antisemita perpetrado por Peralta, sino también a la seguridad de toda la sociedad uruguaya. Los expertos citados en el artículo de Búsqueda alertan sobre la “alta peligrosidad” de Peralta en caso de abandonar su tratamiento psiquiátrico, lo que deja una sombra de incertidumbre sobre su reintegración. La decisión judicial de liberarlo sin un marco de supervisión más riguroso, como un centro de medio camino con medidas de seguridad adecuadas, resulta alarmante y difícil de justificar.
El caso Fremd es un ejemplo doloroso y claro de cómo los discursos de odio pueden transformarse en violencia física. Matar a un hombre por su condición de judío, motivado por una radicalización ideológica terrorista, no puede ser tratado con liviandad. Liberar a Peralta sin garantizar controles estrictos y permanentes envía un mensaje equívoco a la sociedad: que un acto de odio extremo puede ser desestimado bajo el manto de la inimputabilidad.
Desde estas páginas, no solidarizamos con la comunidad judía y condenamos enérgicamente la minimización de la gravedad de los crímenes motivados por el antisemitismo. Uruguay no puede permitirse repetir errores del pasado que subestimen el alcance de la radicalización violenta. No estamos inmunes a estas amenazas, y la memoria de David Fremd exige de todos nosotros una responsabilidad mayor.
Es imprescindible implementar un seguimiento estrecho por parte del Estado, incluyendo mecanismos de supervisión profesional que no recaigan exclusivamente en su entorno familiar. La seguridad de nuestra sociedad no puede depender de recursos insuficientes ni de decisiones judiciales que, por más que cumplan la ley, parecen ignorar el espíritu de justicia y protección colectiva.
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