Edición Nº 1077 - Viernes 17 de abril de 2026

Las contradicciones del Frente Amplio con los símbolos nacionales

Viernes 1 de noviembre de 2024. Lectura: 3'

El reciente discurso del candidato del Frente Amplio, Yamandú Orsi, en el que hizo referencia a los símbolos nacionales como la bandera uruguaya y el escudo, es un intento claro de presentarse como el defensor de la identidad nacional. Con alusiones a la “unión de los orientales” y celebrando la democracia, Orsi proyectó una imagen de unidad y compromiso con los valores patrios, apelando a la emoción y al sentimiento de pertenencia del pueblo uruguayo. Sin embargo, esta narrativa choca frontalmente con las acciones pasadas del Frente Amplio y su relación con nuestros símbolos nacionales.

Cuando el Frente Amplio llegó por primera vez al poder con Tabaré Vázquez, se inició un proceso de eliminación de la simbología nacional que hasta ese momento había sido parte de la identidad uruguaya. En el ámbito departamental, Montevideo fue el primer laboratorio para este cambio. Se eliminó el escudo de la ciudad, que fue reemplazado por un logotipo con el eslogan “Montevideo Tu Casa”, relegando la frase de Artigas “Con libertad ni ofendo ni temo” y el escudo tradicional de la ciudad. Este acto, sin ningún respaldo normativo, evidenció la intención de romper con el pasado y de imponer una nueva simbología.

La misma lógica se aplicó cuando el Frente Amplio llegó al gobierno nacional. El escudo nacional fue eliminado de la mayor parte de la simbología oficial: desapareció de sitios web de la Presidencia de la República, del Ministerio del Interior, del Ministerio de Relaciones Exteriores, y del Ministerio de Defensa Nacional. Lo que quedó fue solo el Sol de Mayo, mientras se eliminaron símbolos como la balanza (igualdad y justicia), el caballo (libertad), el buey (abundancia), así como las ramas de laurel (gloria) y de olivo (paz). Todos esos elementos, que forman parte del escudo y que simbolizan valores fundamentales para nuestra república, fueron suprimidos, dejando a la simbología nacional desprovista de su significado completo.

En el reciente discurso de Orsi, el candidato hace una apelación directa al escudo nacional, asegurando que este representa “una hermosa conjunción de compromisos” y que es un reflejo de la unidad de los uruguayos. No podemos dejar de notar la contradicción entre este discurso y las acciones previas del Frente Amplio, que durante sus gobiernos trataron de minimizar e incluso eliminar la presencia de nuestros símbolos nacionales. Esta desconexión entre el discurso y los hechos evidencia un intento de manipular los sentimientos patrióticos del pueblo uruguayo con fines electoralistas.

No solo se eliminaron los símbolos nacionales, sino que también se buscó relativizar el valor de las efemérides patrias. Durante los gobiernos del Frente Amplio, se intentó opacar la celebración del 25 de agosto, una de las fechas más importantes de nuestra historia, al decidir que ese día fuera la jornada de celebración de los comités de base del Frente Amplio. Una decisión que claramente politizó una fecha que debería ser motivo de unidad y celebración nacional, no de divisiones partidarias.

Es importante que los ciudadanos uruguayos no se dejen engañar por estos intentos de reapropiación simbólica. No se trata solo de palabras bonitas en un discurso de campaña, sino de acciones concretas que demuestran el verdadero compromiso de cada partido con la historia y la identidad de nuestro país. El Frente Amplio ha demostrado repetidamente que no valora nuestros símbolos nacionales, y ahora intenta utilizarlos como herramienta electoral.

La verdadera defensa de la identidad nacional pasa por respetar nuestros símbolos, nuestras efemérides y nuestra historia sin distorsionarla ni partidizarla. Los uruguayos debemos ser conscientes de estas contradicciones y exigir coherencia a quienes aspiran a representarnos. Porque, como bien ha dicho el Presidente Sanguinetti, “para saber a dónde vamos es imprescindible saber de dónde venimos”, y quienes intentan borrar nuestro pasado no pueden ser quienes guíen nuestro futuro.



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