La suerte de los movimientos sociales del “interior” de nuestro país en las elecciones pasadas
Viernes 1 de noviembre de 2024. Lectura: 5'
Por Tomás Laguna
Resulta de interés analizar qué suerte han corrido, en lo electoral, aquellas movilizaciones de carácter nacional que, apenas despuntando el año 2018, fueron capaces de alzarse en una sentida proclama reivindicando al interior rural.
Superada la reciente instancia electoral, dónde todos los partidos políticos y movimientos sociales devenidos en tales tuvieron su examen de representatividad ante la ciudadanía de la República, contamos hoy con los datos objetivos en cuanto a los apoyos y consecuente credibilidad que los votantes les han otorgado. En particular nos resulta de interés analizar qué suerte han corrido aquellas movilizaciones de carácter nacional que, apenas despuntando el año 2018, fueron capaces de alzarse en una sentida proclama contra el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez reivindicando al interior rural y la postergación de muchos pueblos que dependen de la actividad agropecuaria.
Un año atrás dedicamos este espacio a reflexionar sobre la expresión política en la que devino el movimiento Un Solo Uruguay (USU). Decíamos entonces que aquella movilización tuvo un mérito enorme, de relevancia histórica. Apenas despuntando el 2018, en tanto gran parte del país urbano se aprestaba al disfrute de las vacaciones estivales, luego de que el presidente Tabaré Vázquez no diera respuesta a una solicitud de audiencia de las gremiales rurales para reclamar por una serie de limitantes severas a la competitividad del agro, en forma espontánea y auto-convocada se llevó a cabo una formidable movilización de todo el Uruguay rural. Las razones que unieron a toda aquella ciudadanía fueron el desempleo, la falta de oportunidades, la elevada presión fiscal por vía directa o a través de las tarifas públicas como recurso ante un gasto público desmedido, a lo que se sumaron otros reclamos como la gran contrariedad con todo lo vinculado con la inclusión financiera, además de la indignación e impotencia ante la inseguridad que se vivía a lo largo y ancho de la República.
El movimiento adquirió de inmediato la preponderancia que el tiempo histórico que se vivía le otorgó. Así fue que se convirtió en un inesperado torpedo bajo la línea de flotación para la izquierda en el gobierno. Tan así fue que Juan Castillo, dirigente sindical y agitador social, hoy senador por el partido Comunista, no tuvo reparos en desacreditar al movimiento Un Solo Uruguay atribuyéndole fines de desestabilización del gobierno.
Un Solo Uruguay no se agotó en aquellas movilizaciones. Manteniendo su condición inorgánica, sin autoridades reconocidas, bajo la modalidad de “cabildos abiertos”, continuó convocando ciudadanos en todo el interior de la República. Decíamos desde estas páginas que tanto por el tipo de convocatoria como las denuncias al sistema político por su inoperancia, recordaba las movilizaciones ruralistas de la década del 50' lideradas por Benito Nardone ("Chicotazo").
El mayor éxito electoral de USU fue en las últimas elecciones del BPS, cuando enfrentado a las principales Cámaras Empresariales de nuestro país, con los votos de comercios y pequeñas empresas del interior, lograron la designación de una controvertida persona como director en representación del sector empleador. Hoy fuertemente cuestionada por el empresariado de nuestro país a raíz de sus declaraciones relativizando los daños de la malhadada reforma constitucional impulsada por el PIT-CNT. En aquella oportunidad, y para enfrentarse a las cámaras empresariales, tuvieron el apoyo explícito del senador Juan Castillo, quien antes los había acusado de querer desestabilizar al gobierno.
Décimos hace un año, desde esta misma columna, que existía una fuerte coincidencia en las proclamas de Un Solo Uruguay y las iniciativas y planteos de Cabildo Abierto. Al respecto mencionábamos el frontal rechazo a la forestación, el cuestionamiento a las zonas francas y las exoneraciones tributarias para los grandes emprendimientos empresariales, y más recientemente el apoyo de Un Solo Uruguay al proyecto de reforma constitucional "contra la usura y por una deuda justa" impulsado por Cabildo Abierto, cuando representantes de ambas agrupaciones se mostraron juntos en una presentación pública.
Es un hecho objetivamente constatable que en Cabildo Abierto ha militado gente de USU, al punto de que alguno llego a la diputación. Por su parte Un Solo Uruguay, en la celebración de sus 5 años de existencia, rechazó toda posibilidad de convertirse en partido político. No obstante en estas elecciones se presentó el partido “Por los Cambios Necesarios”, liderado por Guillermo Franchi, dirigente representativo de Un Solo Uruguay, levantando los postulados de este movimiento y con el apoyo de productores rurales y empresarios del mal llamado “interior” de nuestro país.
Pasadas las elecciones, Cabildo Abierto con sus coincidencias en postulados y militantes, Por los Cambios Necesarios como expresión política de Un Solo Uruguay, ¿Qué reconocimientos o apoyos lograron en la totalidad de los departamentos del país, excluyendo la capital? Mientras Cabildo Abierto obtenía el 2,1% del total de votos emitidos en todo el país excluyendo Montevideo, Por los Cambios Necesarios apenas alcanzó el 0,14%. Sumados ambos partidos no llegan al 2,3% del total de votos emitidos excluyendo la capital.
¿Perdieron relevancia los postulados de USU? No necesariamente. La mayor parte de ellos, los que se esgrimieron en aquellas gloriosas jornadas cuando gente de todos los rincones de la República confluían a la convocatoria de USU, pudieron perder sentido luego de 5 años de un gobierno que intentó por todos los medios revertir la postración del “interior profundo”. Otros, tal vez más ideológicos, de mayor confrontación en la crítica al sistema, pueden estar representados en el insólito apoyo recogido por Identidad Soberana, el partido del inefable Dr. Salle. Es que Identidad Soberana votó mejor que Cabildo Abierto y Por los Cambios Necesarios actuando en conjunto. Obtuvo 2.667 votos más en todo el “interior” del país.
Todas ellas propuestas políticas difíciles de “etiquetar”, en esa simplificación de derecha e izquierda, pero que podemos resumir en nacionalismos populistas filo derecha.
Con este desmembramiento en su representatividad, Un Solo Uruguay difícilmente recupere la credibilidad y simpatía que supo tener en su muy buen cuarto de hora. ¿Volverá a convocar a su concentración anual este próximo 23 de enero?
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