La propaganda terrorista no tiene lugar en la Universidad de la República
Viernes 14 de agosto de 2026. Lectura: 4'
El Centro de Estudiantes de Información y Comunicación (Ceico) pretendió utilizar instalaciones de la de Facultad Información y Comunicación (FIC) para exhibir una película realizada en colaboración con Hamás y promocionada con imágenes de terroristas encapuchados. La indignación provocada por la iniciativa obligó a suspender una actividad que jamás debió autorizarse.
Resulta difícil comprender qué deformación ideológica puede llevar a un centro de estudiantes universitarios a considerar pertinente la exhibición de una película realizada en colaboración con Hamás y promocionarla, además, mediante imágenes de terroristas armados y con el rostro cubierto.
Eso fue precisamente lo que hizo el Centro de Estudiantes de Información y Comunicación (Ceico), gremio perteneciente a la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), al organizar la proyección de La Gran Palestina en el Aula Magna de la Facultad de Información y Comunicación (FIC) de la Universidad de la República. La actividad, prevista para este miércoles 12 de agosto, fue finalmente suspendida tras la reacción de legisladores de la oposición.
La película, dirigida por el mexicano Rafael Rangel, fue presentada por sus propios promotores como una realización “en colaboración con combatientes de la resistencia”, eufemismo con el que se alude a integrantes de Hamás. Su director reconoció, durante una polémica anterior en la Universidad Nacional de Rosario, que el afiche original mostraba a miembros de esa organización. En aquella oportunidad aceptó sustituir la imagen por la de una niña palestina para evitar controversias; posteriormente resolvió volver a utilizar el cartel original.
No se trata, por tanto, de una interpretación maliciosa de quienes cuestionaron la función. La propia presentación de la obra reconoce la colaboración con Hamás y la publicidad elegida por sus organizadores exhibía hombres armados, encapuchados y con el rostro cubierto. No se procuraba generar una discusión académica equilibrada sobre el conflicto de Medio Oriente, sino rodear de una estética heroica a quienes practican el terrorismo.
Conviene recordar aquello que algunos parecen empeñados en relativizar: Hamás fue responsable de la masacre del 7 de octubre de 2023, durante la cual fueron asesinadas unas 1.200 personas en Israel y centenares fueron secuestradas. Entre las víctimas hubo familias enteras, ancianos, jóvenes que participaban de un festival y niños y bebés. Convertir a sus autores en “combatientes de la resistencia” no constituye una inocente elección semántica: es una forma de blanquear el terrorismo.
El diputado colorado Felipe Schipani reaccionó con absoluta razón: “Lo que faltaba. En la Facultad de Información y Comunicación de la Udelar se exhibirá «La Gran Palestina», una película de propaganda del grupo terrorista Hamás. El 9 de septiembre el rector está convocado a la Comisión de Educación de Diputados por otros hechos de carácter antisemitas. Le vamos a pedir explicaciones. Esto supera todos los límites”.
Schipani también remitió una carta al decano de la FIC, Federico Beltramelli, en la que sostuvo que “la universidad pública no puede ser espacio para la propaganda de un grupo terrorista responsable de la masacre del 7 de octubre de 2023 en Israel”. La Universidad de la República debe ser, efectivamente, un ámbito abierto al conocimiento, la investigación y el debate, pero ninguna de esas funciones obliga a prestar sus instalaciones para una actividad de exaltación propagandística organizada sin pluralidad ni contrapartida.
En el mismo sentido se pronunció el diputado colorado Gabriel Gurméndez: “Esto transgrede todo límite. Se está usando a la universidad pública como plataforma de propaganda de una organización terrorista, sin disimulo ni recato”. Y agregó: “Esto no es libertad de cátedra ni autonomía educativa, ni laicidad, esto ni siquiera es por Palestina o los palestinos”.
El senador blanco Sebastián Da Silva fue igualmente categórico: “Hemos caído tan bajo que la Udelar promueve el terrorismo. Es el Uruguay de la izquierda. No el mío”.
La suspensión fue una decisión correcta del gremio estudiantil, aunque no alcanza para cerrar el episodio. Corresponde explicar quién autorizó la utilización del Aula Magna, qué controles existen sobre las actividades realizadas en dependencias universitarias y por qué una convocatoria ilustrada con terroristas encapuchados no encendió ninguna alarma dentro de la institución
Defender los derechos de la población palestina, denunciar su sufrimiento o cuestionar las decisiones del gobierno israelí son posiciones legítimas dentro de una sociedad democrática. Otra cosa completamente distinta es borrar deliberadamente la naturaleza criminal de Hamás y ofrecerle una pantalla —en sentido literal y político— dentro de la universidad pública.
La autonomía universitaria protege la libertad intelectual frente al poder político. No convierte a la Universidad en territorio liberado para la apología de la violencia. Y mucho menos obliga a los uruguayos a financiar con sus impuestos la propaganda de una organización terrorista.
|
|
 |
La propaganda terrorista no tiene lugar en la Universidad de la República
|
DOS SIGLOS Julio María Sanguinetti
|
La Semana
|
El Tratado del Río de la Plata y sus desafíos
|
Oddone tiene razón, pero falta una pieza decisiva
|
Un ómnibus secuestrado durante 40 minutos y una Policía que nunca llegó
|
Puerto de Montevideo entre los peores
|
Lo del puerto no da para más
|
CPA Ferrere pone en duda las proyecciones económicas del gobierno
|
Cipriani posterga el San Rafael: un duro golpe para Punta del Este
|
La viga en el ojo propio
|
Hay que hacerse cargo y victimizarse menos
|
Los partidos históricos Luis Hierro López
|
Jason Arday y el precio de convertir una causa en prestigio Santiago Torres
|
Movilidad sostenible 2.0: mucho más que cambiar el motor Fitzgerald Cantero Piali
|
De Chicotazo a Mujica: la tentación de venerar un personaje Juan Carlos Nogueira
|
Libertad para ser libres Eduardo Irigoyen
|
Volver no alcanza Angelina Rios
|
Sin sueldo no hay casa Alicia Quagliata
|
Ante una eventual ola migratoria Susana Toricez
|
Facundo Moyano: un apellido, una caja y el poder sindical
|
De la Espriella y una fortuna que exige explicaciones
|
Un nuevo eje de poder: Arabia Saudita, Turquía y Pakistán
|
Abdul El-Sayed, la nueva izquierda que desafía a los demócratas
|
Frases Célebres 1093
|
Así si, Así no
|
ENTRE DICHOS
|
|