Edición Nº 1073 - Viernes 20 de marzo de 2026

La política como juego estratégico

Viernes 20 de marzo de 2026. Lectura: 5'

Por Juan Carlos Nogueira

Una mirada a la política desde la teoría de juegos: cuando algunos actores respetan estrictamente las reglas y otros no, el tablero estratégico se vuelve asimétrico. ¿Puede sostenerse el «fair play» si no existe reciprocidad? Una reflexión sobre poder, incentivos y conducta política en el Uruguay actual.

Por lo general evito recurrir a las matemáticas en este tipo de artículos. Sin embargo, esta vez voy a permitirme apoyarme en ellas para fundamentar lo que pretendo exponer.

Muchos conflictos entre bandos en competencia —negociaciones, campañas políticas o de marketing, estrategias empresariales e incluso guerras— pueden formalizarse mediante una rama de las matemáticas llamada teoría de juegos.

En matemáticas, un juego es un modelo que describe una situación en la que varios agentes toman decisiones y el resultado para cada uno depende no solo de su propia elección, sino también de las decisiones de los demás. Las ganancias o pérdidas de cada participante se representan mediante una función de utilidad.

La característica central de un juego es la interdependencia estratégica: la mejor decisión de un jugador depende de lo que hagan los otros. El matemático John Nash —popularizado por la película Una mente brillante— introdujo el concepto de equilibrio de Nash, que describe una situación en la cual ningún jugador puede mejorar su utilidad cambiando unilateralmente su estrategia.

El atractivo de modelar estos conflictos mediante matemáticas es que el problema se despoja, al menos en parte, de la carga emocional, la subjetividad y las ambigüedades del lenguaje natural. Al representar la situación mediante variables y estrategias abstractas, algunos mecanismos del conflicto se vuelven más visibles.

Hecha esta breve introducción, presento el primer lema.

Lema 1: La política puede modelarse como un juego

Fundamentación

Existe una competencia por el poder entre distintos actores políticos. En el Uruguay actual, el Frente Amplio detenta el gobierno, mientras que la oposición está compuesta por los demás partidos, que a veces actúan coordinadamente y otras veces no.

En este modelo simplificado, la función de utilidad del juego político puede interpretarse como distintos grados de poder, escaños o influencia institucional.

Como en todo juego, existen reglas. En el ámbito político, estas reglas son de dos tipos:
  • Jurídicas, representadas por la Constitución y las leyes.
  • Éticas, que no están escritas, pero se desprenden de normas sociales compartidas.
Un jugador puede optar por una estrategia de fair play, es decir, respetar estrictamente todas las reglas formales e informales. En términos estratégicos, el jugador se autoimpone límites y evita tácticas que considera ilegítimas.

Pero también puede existir un jugador que adopte una estrategia wicked (podríamos traducirla como “perversa”). En ese caso, no se imponen límites jurídicos ni éticos. Sus valores son diferentes. Puede engañar, romper acuerdos o emplear cualquier táctica que aumente su utilidad.

Es fácil ver que el conjunto de estrategias disponibles para el jugador fair es mucho más reducido que el del jugador perverso. Este último puede utilizar todas las estrategias del primero, más otras adicionales. Siempre puede elegir comportarse de manera cooperativa si le conviene o actuar de forma perversa si eso mejora su resultado.

El jugador fair, en cambio, no puede responder de la misma manera. De allí surge una asimetría estratégica que favorece a los jugadores wicked.

Lema 2: Los partidos de la oposición tienden a jugar con estrategias de fair play

Fundamentación

En general, los partidos de la oposición respetan las reglas constitucionales, aceptan los resultados de plebiscitos y referendos y procuran mantenerse dentro de los límites éticos tradicionales de la política democrática.

Lema 3: El Frente Amplio ha adoptado en algunas ocasiones estrategias que se apartan de ese fair play

Fundamentación

A modo de ejemplo pueden mencionarse tres episodios frecuentemente citados en el debate político:
  • Las interpretaciones posteriores de la Ley de Caducidad, pese a que fue ratificada en consultas populares (1989 y 2009).
  • La controversia política en torno a la LUC luego del referéndum de 2022.
  • El hecho histórico de que algunos sectores que hoy integran esa coalición tuvieron, en el pasado, vínculos con la lucha armada.
Más allá de la valoración de cada caso, estos ejemplos son utilizados por críticos del Frente Amplio para sostener que el juego político no siempre se ha desarrollado bajo una lógica estricta de fair play. (“Como te digo una cosa, te digo la otra”, “Lo político por encima de lo jurídico”, etc.).

Lema 4: En un juego donde uno de los jugadores adopta estrategias perversas, mantener siempre el fair play conduce a resultados sistemáticamente desfavorables

Fundamentación

La fundamentación proviene de la teoría de juegos desarrollada a partir de Nash. En juegos donde la cooperación es posible, un jugador que rompe las reglas de manera estratégica puede aumentar su utilidad explotando la buena fe de los demás. Si los otros jugadores se mantienen restringidos, el perverso puede repetir esa ventaja indefinidamente.

Lema 5: El fair play funciona bien solo cuando existe reciprocidad

Fundamentación

Sin reciprocidad, el jugador perverso mantiene una posición de ventaja que le permite explotar a los demás participantes.

La teoría de juegos ha estudiado extensamente este problema. Muchas estrategias robustas incorporan la idea de reciprocidad condicional: cooperar mientras los demás cooperen, pero responder con dureza si alguien rompe las reglas.

En caso de que no surjan respuestas duras, el jugador perverso puede interpretar el fair play de sus adversarios no como corrección, sino como debilidad, lo que lo incentivará a continuar en su juego oportunista.

Estrategias de este tipo —famosamente estudiadas en torneos del dilema del prisionero— muestran que la cooperación puede sostenerse si existe la posibilidad creíble de castigar el comportamiento perverso. Cuando el jugador perverso vuelve a cooperar, los demás también retoman el juego cooperativo.

Conclusión

Va siendo hora de que los partidos de la oposición reflexionen sobre sus respectivas estrategias frente a un adversario matemáticamente perverso.

La teoría de juegos sugiere que la cooperación solo se mantiene cuando existe reciprocidad. Tal vez el desafío estratégico de la oposición sea encontrar una forma de combinar el respeto por las reglas institucionales y la ética con mecanismos de respuesta que les eviten quedar atrapados en una posición estructuralmente desventajosa.



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