Edición Nº 1092 - Viernes 7 de agosto de 2026

La omisión del MGAP que cerró Europa a los caballos uruguayos

Viernes 7 de agosto de 2026. Lectura: 6'

Un documento elaborado por todas las gremiales del sector equino sostiene que el cierre del mercado europeo no obedeció a la aparición de la surra equina, sino a que el MGAP nunca presentó ante la Comisión Europea el programa de vigilancia exigido por la normativa comunitaria. La versión contradice las explicaciones del ministro Alfredo Fratti y respalda los cuestionamientos planteados por el diputado colorado Carlos Rydström.

El cierre del mercado europeo para los equinos uruguayos dejó de ser un debate sanitario para transformarse en un cuestionamiento sobre la actuación del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Mientras el ministro Alfredo Fratti atribuyó la situación a la aparición de una enfermedad y negó que existiera un cierre del mercado, un documento elaborado por la totalidad de las gremiales equinas sostiene que el problema fue otro: la cartera nunca presentó ante la Comisión Europea el programa de vigilancia exigido por la normativa comunitaria, un requisito que habría permitido mantener abiertas las exportaciones aun con la presencia de surra equina.

La controversia escaló luego de que Fratti compareciera ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes, donde aseguró que “no está cerrado” el mercado europeo y atribuyó las restricciones a la obligación de declarar la enfermedad. Sus afirmaciones fueron cuestionadas por el diputado colorado Carlos Rydström y por las organizaciones del sector, que sostienen que el ministro intentó desviar la atención del verdadero origen del problema.

La carta europea apunta a una omisión del Estado

El documento elaborado por las gremiales parte de un hecho concreto: desde el 8 de mayo de 2026 Uruguay no puede certificar equinos con destino a la Unión Europea porque así lo comunicó oficialmente la Comisión Europea a la Dirección General de Servicios Ganaderos.

Según esa comunicación, el país “no puede firmar las atestaciones sanitarias correspondientes ni certificar equinos para ingresar a la Unión”. Las entidades destacan que no se trata de una interpretación propia, sino del contenido textual de la nota remitida por Bruselas.

Pero el aspecto más delicado aparece en la explicación de las causas.

Las gremiales sostienen que la propia reglamentación europea permitía continuar exportando pese a la presencia de surra equina, siempre que Uruguay hubiera presentado un programa nacional de vigilancia sanitaria y pudiera demostrar que los establecimientos de origen permanecieron libres de la enfermedad durante los seis meses previos al embarque.

Sin embargo, la carta europea afirma expresamente: “Uruguay has not submitted its surveillance programme for surra to the Commission”.

Es decir, el programa nunca fue presentado.

No fue la enfermedad”

Ese punto constituye el eje del planteo de las organizaciones.

El documento aclara que Uruguay actuó correctamente al notificar la aparición de la surra equina ante la Organización Mundial de Sanidad Animal y que no existe ningún cuestionamiento respecto de esa actuación.

Lo que cuestionan es que el MGAP no cumpliera con el paso siguiente previsto por la normativa europea.
No hubo brote sorpresa, no hubo partida rechazada, no hubo sanción. Lo que faltó fue el programa”, afirman las gremiales.

Ochenta caballos inmovilizados

Mientras tanto, el perjuicio económico ya es tangible.

Según las organizaciones, más de setenta caballos deportivos permanecían inmovilizados con operaciones comerciales ya concretadas. Durante su comparecencia parlamentaria, el propio Fratti elevó esa cifra y reconoció que había ochenta animales que no podían salir del país.

La situación también afecta embarques destinados a Emiratos Árabes Unidos y otros mercados que utilizan Alemania como punto de tránsito, ya que la imposibilidad de ingresar al territorio comunitario impide realizar esas escalas.

Las declaraciones de Fratti bajo la lupa

El documento dedica varias páginas a confrontar las respuestas brindadas por el ministro con el contenido de la documentación europea.

Entre las principales discrepancias figuran:
  • Fratti sostuvo que “no está cerrado” el mercado europeo, aunque reconoció que ochenta caballos no podían exportarse.
  • Afirmó que la restricción obedecía a la aparición de la enfermedad, mientras que la carta europea señala que el problema fue la ausencia del programa de vigilancia.
  • Restó importancia a la trazabilidad equina, aunque las gremiales sostienen que sin identificación individual resulta imposible construir el programa sanitario exigido por la Unión Europea.

El texto también recuerda un momento particularmente incómodo de la comparecencia parlamentaria, cuando Fratti admitió desconocer qué información contenían los microchips de identificación equina.

Bueno, no sé... Yo soy el ministro de Ganadería”, respondió al ser consultado sobre el tema.

Un sistema prometido pero inconcluso

Las gremiales también recuerdan que durante la clausura de la Expo Prado 2025 el propio Fratti anunció la creación del pasaporte único e identificación equina como una de las medidas de su gestión.

Once meses después, el ministro reconoció que el sistema todavía “no está terminado”.

Para el sector, esa demora resulta especialmente relevante porque la trazabilidad constituye uno de los pilares necesarios para demostrar el cumplimiento de las exigencias sanitarias europeas.

Una propuesta que, aseguran, nunca fue considerada

Otro de los puntos controvertidos refiere a la relación entre el MGAP y las organizaciones del sector.

Durante su comparecencia, Fratti sostuvo que nadie le había planteado una solución.

Las gremiales responden que existe una propuesta formal presentada por escrito para implementar un sistema nacional de identificación y trazabilidad de todos los equinos del país en 120 días, financiado íntegramente mediante un fideicomiso privado, sin costo para el Estado.
Según el documento, la iniciativa ya fue presentada, pero continúa sin la firma del Poder Ejecutivo.

Rydström reclama explicaciones

El diputado colorado Carlos Rydström fue uno de los primeros en cuestionar públicamente la explicación oficial.

A través de la red X sostuvo que la documentación europea demuestra que el problema no fue la enfermedad sino la omisión del MGAP al no remitir el programa de vigilancia requerido por Bruselas, y reclamó que el ministerio explique quién era responsable de elaborar ese documento y por qué nunca fue enviado.

Interrogantes que siguen abiertos

El documento concluye con una serie de preguntas que, según las gremiales, continúan sin respuesta.

Entre ellas figuran por qué el sector se enteró de la decisión europea por vías informales y no mediante una comunicación oficial; desde cuándo el MGAP conocía la obligación de presentar el programa sanitario; quién tenía la responsabilidad de elaborarlo; si finalmente fue remitido a Bruselas y cuál es el plazo que maneja el gobierno para recuperar el acceso al mercado europeo.

A juicio de las organizaciones, el verdadero problema ya no es únicamente el cierre del mercado europeo, sino la posibilidad de que una omisión administrativa termine comprometiendo durante años uno de los segmentos de mayor valor agregado de la producción equina uruguaya, tal como ocurrió con Brasil, que permanece fuera de ese mercado desde 2017.

Si el MGAP no es capaz de solucionar un tema tan puntual como la documentación exigida para exportar equinos a la UE, más dudas se abren que pueda gestionar la emergencia con la garrapata en todo el país, otras campañas como la aftosa o el control de brucelosis y tuberculosis en los tambos.

En definitiva, el MGAP tiene falencias en su gestión de la sanidad animal y ello, en última instancia, constituye un problema de incapacidad política.



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