La lección silenciosa de 21 km
Viernes 21 de agosto de 2026. Lectura: 2'
Por Susana Toricez
En medio de una media maratón por la Rambla, un competidor que avanza en una bicicleta adaptada ofrece una luminosa lección de voluntad, perseverancia y claridad de propósito.
La Rambla respira una vibración distinta.
Se corre una media maratón de 21 km.
El sol, radiante y generoso, se tiende sobre la costa y parece haber convocado a cientos de almas a la calle.
Corre la gente, avanzan los cuerpos: mujeres, jóvenes, adultos mayores.
Hay algo de comunión silenciosa en el rumor constante de las zapatillas golpeando el asfalto durante estos 21 kilómetros.
Es admirable, sí, la fortaleza sencilla con la que cada uno empuja sus propios límites bajo la luz abierta de la mañana.
Pero entre el mar de pasos y brazos en movimiento, la mirada se frena de golpe. Hay un ritmo diferente que irrumpe en la calzada.
Un competidor avanza sin piernas.
Sus manos hacen girar, con cadencia exacta e incansable, las ruedas de su bicicleta adaptada.
No hay titubeo en su gesto. Es la pura encarnación de la perseverancia y de una fuerza de voluntad que no necesita alardes.
Y al verlo, uno no puede evitar que se le anude algo en el pecho, conmovido hasta la entraña por la lección silenciosa que deja a su paso.
Lo más conmovedor, tal vez, no es solo el esfuerzo físico, sino su entereza interior.
No busca la mirada del curioso ni se distrae con el aplauso de la multitud que celebra su empeño.
Le son ajenas las ovaciones. No corre para la galería ni para el reconocimiento externo; en su universo, en ese instante, solo existe la claridad absoluta de su objetivo.
Sabe a dónde va y eso le basta.
¡Qué lección tan luminosa para los que observamos desde la vereda! ¡Qué maravilla!
A veces pienso que si los seres humanos aplicáramos a diario la premisa de este joven, el mundo sería un lugar infinitamente menos complejo.
¡Cuántas intenciones no quedarían a medio camino, cuántos proyectos pendientes verían la luz si nos moviéramos con esa misma convicción!
Si la voluntad firme de alcanzar lo que nos proponemos fuera nuestra brújula, sin detenernos a medir las miradas ajenas ni esperar el aplauso fácil, la vida se volvería más simple, más verdadera y llena de realizaciones.
Él sigue su marcha por la costa, sumergido en su propio esfuerzo, dejándonos a los demás el sol, la Rambla y una profunda enseñanza sobre el verdadero valor de no rendirse.
|
|
 |
Dos urnas que pueden redibujar el mapa
|
Otro 25 de agosto Julio María Sanguinetti
|
La Semana
|
Día Internacional de las Víctimas del Terrorismo
|
La CSI vuelve a confundir protección con empleo
|
Los ministros son fusibles; el puerto no
|
Cosse marca distancia
|
El artículo Goyeneche: si pasaba, pasaba
|
Los piquetes policiales no alcanzan
|
Parche tras parche Luis Hierro López
|
Ucrania: ni victoria ni paz a la vista Santiago Torres
|
El costo de financiar el poder Fitzgerald Cantero Piali
|
Cuando el gobierno pierde algo más que popularidad Juan Carlos Nogueira
|
Cisjordania: el corazón del conflicto palestino-israelí Eduardo Zalovich
|
El derecho a no estar de acuerdo Angelina Rios
|
Entre Moria y Laura Eduardo Irigoyen
|
La psicodelia trasciende la música: cine, teatro, óperas rock y una revolución cultural Alvaro Valverde Urrutia
|
Cuentas bloqueadas, padres desplazados Marcela Pérez Pascual
|
El blindado que no arranca Alicia Quagliata
|
La lección silenciosa de 21 km Susana Toricez
|
Daniel Hadad: la candidatura que asoma detrás de una fortuna nacida al calor del poder
|
México: cuando el poder señala a los medios
|
Afganistán, cinco años después: hambre, aislamiento y un régimen que asfixia a su propia sociedad
|
Irán: la asfixia no garantiza la rendición
|
Frases Célebres 1094
|
ENTRE DICHOS
|
Así si, Así no
|
|