La izquierda da fueros
Viernes 20 de marzo de 2026. Lectura: 2'
Por Luis Hierro López
Sin tapujos, el Frente Amplio recibió al expresidente ecuatoriano Rafael Correa, condenado por la justicia de su país por casos de corrupción. No solo se trata de un disparate con relación al posicionamiento internacional del país, sino que también da cuenta de una flojedad moral muy preocupante.
Rafael Correa ha sido condenado a ocho años de prisión por su participación en un caso de corrupción vinculado a concesiones de obra pública a la empresa Odebrecht. La condena quedó firme en última instancia, pero Correa se había asilado ya en Bélgica, dado que estuvo casado con una ciudadana de ese país. En esa medida, Interpol no ha podido concretar una requisitoria internacional. El expresidente sostiene que se trata de una persecución política, pero la justicia ecuatoriana da por comprobados los hechos y las acusaciones.
No es el primer líder de izquierda que enfrenta situaciones de esa índole. Si se repasa la historia contemporánea de América Latina con objetividad, podrá verse que la mayoría de los líderes de izquierda han caído en conductas indecentes y delictivas. Con todos ellos, el Frente Amplio mantiene o mantuvo lazos de confraternidad cómplice, amparándolos y sosteniéndolos en toda circunstancia. Desde los esposos Kirchner hasta el dictador Maduro hay una nutrida lista de “compañeros” a quienes el Frente Amplio rindió homenajes y pleitesía. Un intendente montevideano le entregó las llaves de la ciudad a uno de esos ejemplares —violador sexual, además— y nadie pidió disculpas ni revisó la medida.
Aquella máxima de que “si es de izquierda no es corrupto” —sostenida nada menos que por el exvicepresidente Raúl Sendic— ha pasado a ser una expresión de deseo o una mentira contumaz. No podemos afiliarnos a la afirmación de que todos los líderes izquierdistas son corruptos, pero la pretendida exclusividad moral que la izquierda intentaba poseer ha quedado largamente por el camino y es, lamentablemente, frecuente encontrar casos de corrupción flagrante entre personajes de esas filas.
Es que, como decía con indudable conocimiento de causa el expresidente Néstor Kirchner, “la izquierda da fueros”; es decir, si alguien se declara de izquierda tiene mayor margen de impunidad. Así lo contó el exgobernador de la provincia argentina de Misiones, Ramón Puerta, quien le preguntó por qué, proviniendo de la derecha (los Kirchner tuvieron intensos vínculos con los militares), se había volcado a la izquierda, si ese vuelco era ideológico o circunstancial. Y Kirchner fue directo y expresivo: “¡Pero Ramón, la izquierda da fueros!”.
Le haría mucho bien a la salud democrática de Uruguay —y de América Latina— si estas complicidades ideológicas se dejan de lado en beneficio de la moral pública y de la verdad.
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