La alianza que desafía a Netanyahu y reconfigura la política israelí
Viernes 19 de junio de 2026. Lectura: 6'
Por Edu Zamo
La política israelí atraviesa una reconfiguración acelerada, nos cuenta el autor. Nuevas alianzas, liderazgos emergentes y el impacto de la guerra, la cuestión iraní y el debate sobre el reclutamiento de los ultraortodoxos están alterando el equilibrio de fuerzas. Beyajad, Yashar, Israel Beiteinu y Demócratas encabezan una oposición que, pese a sus diferencias, comparte una visión común sobre la seguridad nacional y el futuro estratégico del Estado judío.
Es difícil, como uruguayo, entender la velocidad de los cambios políticos israelíes. Surgen partidos nuevos y en meses desplazan a los tradicionales. Y con la misma velocidad pueden desaparecer. Hoy la política atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia. La conmoción provocada por la guerra iniciada por Hamás en 2023, el reclutamiento de los ultraortodoxos, la cuestión iraní y el desgaste del gobierno han impulsado la aparición de nuevas alianzas y liderazgos. Las encuestas muestran una competencia abierta entre varias fuerzas que comparten un fuerte compromiso con la seguridad, aunque difieren en cuestiones económicas, institucionales y diplomáticas.
Beyajad: el rival más fuerte
La principal novedad política es Beyajad (Juntos), nuevo partido creado por Naftalí Bennett y Yair Lapid. La alianza intenta captar votantes de derecha, centro y sectores pragmáticos que consideran que Israel necesita un cambio urgente de liderazgo, manteniendo una política firme en materia de defensa.
Naftalí aporta una tradición nacional-liberal, sionista y favorable al fortalecimiento económico mediante mercados abiertos e innovación tecnológica. Lapid incorpora una visión más centrista y liberal en cuestiones civiles. El proyecto común presenta una alternativa capaz de combinar firmeza militar con una gestión que supere la actual polarización. Cabe recordar —dada la confusión de estos tiempos— que el sionismo es el movimiento que defiende la legitimidad de Israel y su derecho a vivir en paz. No define fronteras; no es de centro, izquierda o derecha. Y puede definirse sionista cualquier persona que apoye este ideal, independientemente de su religión. Por ejemplo, en EE.UU. actúa el grupo “Cristianos por Israel”, con millones de integrantes, entre ellos el actual embajador en Jerusalén, Mike Huckabee.
Beyajad defiende la cooperación estratégica con Washington. Considera que la alianza constituye un activo fundamental para la superioridad militar israelí y la coordinación diplomática. En cuanto a Irán, la posición es clara: impedir que Teherán alcance capacidad nuclear. Bennett, particularmente, se ha distinguido por una visión muy dura respecto al programa iraní, defendiendo operaciones preventivas, presión económica y libertad de acción militar si es necesario. La esperanza general es que Donald Trump cumpla su palabra y elimine dicha amenaza, aunque últimamente hay grandes dudas sobre su coherencia. Para decirlo suavemente.
Las encuestas muestran que Beyajad compite por ser el mayor partido del país. Sondeos serios le dan entre 28 y 30 escaños, convirtiéndolo en el principal rival del Likud.
Yashar: la opción del general, en ascenso
Yashar (Derecho) representa el fenómeno político más interesante del momento. Fundado por el ex jefe del Estado Mayor del Ejército, Gadi Eisenkot, el partido intenta capitalizar la imagen de profesionalismo, moderación y experiencia estratégica acumulada durante décadas de servicio militar.
Ideológicamente, Yashar se ubica en el centro. Su discurso gira alrededor de tres conceptos: seguridad nacional, cohesión social y responsabilidad gubernamental. Insiste en la necesidad de restaurar la confianza ciudadana en las instituciones del Estado, fortalecer el ejército y superar las divisiones internas profundizadas durante los últimos años.
En política exterior mantiene una orientación claramente occidental. Considera a EE.UU. el principal aliado estratégico de Israel y apoya una fuerte coordinación militar y tecnológica con Washington. Sin embargo, también subraya la importancia de preservar la autonomía israelí en temas existenciales.
Frente a Irán, Eisenkot comparte el consenso predominante en el establishment de seguridad: impedir por todos los medios la nuclearización militar, mantener la superioridad regional y reforzar la cooperación con los Estados árabes moderados, firmantes de los Acuerdos de Abraham.
Las encuestas recientes muestran un crecimiento sostenido de Yashar, acercándose mucho al apoyo de Beyajad.
Israel Beiteinu: el nacionalismo laico
Liderado por Avigdor Liberman, es uno de los actores más experimentados de la política israelí. Nacido como expresión política de inmigrantes de la antigua URSS, ha evolucionado hacia una fuerza nacionalista y secular.
Su rasgo distintivo es la defensa de un Estado fuerte. Liberman es uno de los críticos más duros de los privilegios de los partidos ultraortodoxos, especialmente en materia de exenciones al servicio militar. Ha convertido el reclutamiento universal en una de sus principales banderas.
En la relación con Washington mantiene una posición favorable a la alianza, aunque con un marcado énfasis en la independencia israelí. Suele sostener que Israel debe escuchar, pero nunca subordinar sus intereses vitales a presiones externas.
Respecto al régimen teocrático de Irán, es uno de los dirigentes más duros. Defiende una política de máxima presión y considera que Israel debe conservar plena capacidad para actuar militarmente contra sus estructuras nucleares si la amenaza retorna. Las encuestas le asignan nueve escaños. Aunque no compite por ser la mayor fuerza parlamentaria, su capacidad para inclinar la balanza en una futura coalición es clave. Para gobernar hay que sumar como mínimo 61 legisladores, ya que la Kneset cuenta con 120.
Demócratas: la socialdemocracia
Es el resultado de la fusión entre el Laborismo y Meretz, liderado por el general (R) Yair Golan. Representa la corriente socialdemócrata y liberal del sionismo israelí contemporáneo. Su base electoral se encuentra principalmente en sectores urbanos, profesionales, académicos y votantes preocupados por la solidez institucional y los derechos civiles.
Promueve una economía de mercado acompañada por una red de protección social más amplia, mayor inversión en educación y salud, y un fortalecimiento institucional. También insiste en la necesidad de reducir la polarización interna y cuidar el carácter democrático del Estado judío.
En política exterior mantiene una postura prooccidental y favorable a la cooperación estrecha con EE.UU. y Europa. Al igual que el resto de los partidos, respalda la superioridad militar israelí. Sobre el casi seguro acuerdo de 60 días, lo definió como “un desastre”.
Perspectivas electorales
Las encuestas de junio dibujan un escenario competitivo. El bloque opositor aparece con 8 bancas por encima de los partidos que apoyan a Netanyahu. Lo que une a estas fuerzas es más importante que sus diferencias: apoyo firme a la seguridad, mantenimiento de la alianza con EE.UU., rechazo a la nuclearización iraní, fortalecimiento militar y defensa del sistema democrático. Las discrepancias aparecen principalmente en temas económicos y sociales.
Estos cuatro partidos presentan una respuesta similar ante el desafío actual: garantizar la fortaleza, cohesión y prosperidad de Israel en una región compleja, mejorar su imagen y preservar la unidad en democracia. Todo un desafío.
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