ILS CAT III: la tecnología que Uruguay no puede seguir demorando
Viernes 12 de junio de 2026. Lectura: 6'
El nuevo sistema de aterrizaje instrumental ILS CAT III instalado en el Aeropuerto Internacional de Carrasco ya fue calibrado y validado por expertos internacionales, cuenta con el respaldo de la industria aeronáutica mundial y es considerado una herramienta clave para reducir cancelaciones y desvíos durante los meses de niebla. Sin embargo, objeciones planteadas por el sindicato de controladores aéreos mantienen demorada su entrada en funcionamiento. La convocatoria parlamentaria impulsada por el senador Javier García aparece ahora como una instancia fundamental para esclarecer las diferencias y evitar que Uruguay siga postergando una mejora estratégica para su conectividad.
Cada invierno, la niebla provoca cancelaciones, demoras y desvíos de vuelos en el Aeropuerto Internacional de Carrasco. El problema no es nuevo y tiene consecuencias que van mucho más allá de la incomodidad de los pasajeros: afecta la confiabilidad operativa del principal aeropuerto uruguayo, encarece los costos para las aerolíneas y reduce la competitividad del país como plataforma logística y de conexiones.
La respuesta a ese problema tiene nombre: Sistema de Aterrizaje Instrumental Categoría III, más conocido como ILS CAT III.
El Instrument Landing System (ILS) es un conjunto de ayudas radioeléctricas que guía a las aeronaves durante la aproximación final y el aterrizaje cuando las referencias visuales son insuficientes. Las distintas categorías determinan el grado de precisión disponible y las condiciones meteorológicas mínimas bajo las cuales puede operar una aeronave.
La Categoría III representa el nivel más avanzado de esta tecnología. Permite realizar aproximaciones y aterrizajes con visibilidades extremadamente reducidas, incluso cuando la niebla impide a los pilotos visualizar la pista hasta los últimos instantes de la maniobra o directamente durante el aterrizaje.
No se trata de una tecnología experimental ni novedosa. Constituye un estándar habitual en los principales aeropuertos internacionales de Europa, Norteamérica y Asia, donde las operaciones deben mantenerse aun bajo condiciones meteorológicas adversas.
Un sistema ya validado internacionalmente
La discusión actual no gira en torno a la viabilidad técnica del sistema.
Según la información presentada por las autoridades aeronáuticas, el equipamiento fue instalado, calibrado y validado mediante inspecciones especializadas realizadas conforme a los estándares internacionales.
Particular relevancia tuvo la participación de un especialista experto de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), cuya intervención permitió verificar el correcto funcionamiento del sistema y su adecuación a las exigencias técnicas requeridas para su habilitación operativa.
La validación internacional constituye un elemento central porque implica que la infraestructura fue sometida a controles independientes bajo criterios reconocidos globalmente.
En otras palabras, el debate no parece radicar en si el sistema funciona o no, sino en las condiciones institucionales y operativas necesarias para su puesta en servicio definitiva.
El reclamo de IATA: antes de que llegue el invierno
La preocupación no se limita al ámbito local.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por su sigla en inglés), que representa a la gran mayoría de las aerolíneas comerciales del mundo, transmitió a las autoridades uruguayas la necesidad de acelerar la implementación del sistema antes del período invernal.
La razón es sencilla.
Las compañías aéreas consideran que cada temporada de nieblas genera pérdidas operativas evitables mediante la utilización del ILS CAT III. Cada vuelo cancelado, demorado o desviado implica costos económicos, alteraciones de programación, afectación de pasajeros y pérdida de eficiencia para toda la red aérea.
Para un país que aspira a consolidarse como centro regional de servicios y conexiones, la confiabilidad operativa del aeropuerto principal constituye un factor estratégico.
La industria aeronáutica internacional observa con preocupación que una tecnología ya instalada y validada continúe sin utilizarse cuando justamente fue diseñada para resolver uno de los principales problemas operativos que enfrenta Carrasco.
Las objeciones del sindicato
La Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo del Uruguay (Actau) ha expresado reservas respecto de la implementación inmediata del sistema.
Los planteos sindicales pueden resumirse en tres grandes preocupaciones:
1) La necesidad de capacitación específica para el personal encargado de gestionar las operaciones bajo las nuevas condiciones.
2) La disponibilidad de recursos humanos suficientes para garantizar los procedimientos operativos asociados al nuevo sistema.
3) Aspectos de seguridad operacional y a la necesidad de que determinados procedimientos y certificaciones queden plenamente consolidados antes de habilitar la operativa regular.
Desde la perspectiva sindical, la prioridad debe ser asegurar que la implementación se realice con todas las garantías necesarias para los trabajadores y para la seguridad aérea.
Las autoridades aeronáuticas, por su parte, sostienen que los requisitos técnicos y de capacitación exigidos por la normativa internacional han sido cumplidos o se encuentran adecuadamente cubiertos.
La diferencia de interpretación entre ambas posiciones es precisamente lo que ha terminado retrasando la entrada en funcionamiento del sistema.
Mucho más que una discusión laboral
Reducir el debate a una controversia sindical sería un error.
Lo que está en juego es la capacidad de Uruguay para operar con los mismos estándares que los aeropuertos más desarrollados del mundo.
Un aeropuerto que puede mantener operaciones aun bajo condiciones de baja visibilidad resulta más atractivo para las aerolíneas, ofrece mayor previsibilidad a pasajeros y operadores logísticos y mejora su posición dentro de las redes internacionales de transporte.
La conectividad aérea moderna se basa en la confiabilidad. Cada cancelación evitada fortalece la reputación del aeropuerto. Cada desvío evitado reduce costos. Cada operación realizada bajo condiciones meteorológicas adversas incrementa la competitividad del país.
Por esa razón, la puesta en servicio del ILS CAT III no constituye simplemente una mejora técnica. Representa una inversión estratégica en infraestructura capaz de potenciar significativamente la posición de Uruguay dentro del sistema aeronáutico regional.
El papel del Parlamento
Ante la persistencia del conflicto, la intervención parlamentaria promovida por el senador Javier García adquiere una importancia particular.
La convocatoria de las autoridades y de las partes involucradas al ámbito legislativo puede transformarse en una oportunidad para transparentar la información disponible, contrastar los argumentos técnicos y determinar con precisión cuáles son los obstáculos pendientes.
El Parlamento no resolverá cuestiones aeronáuticas especializadas. Pero sí puede contribuir a generar claridad institucional y asegurar que una decisión de relevancia estratégica para el país se adopte sobre la base de información objetiva y verificable.
Si existen requisitos pendientes, deberán identificarse y cumplirse. Si, por el contrario, las condiciones necesarias para la operación ya están dadas, el interés general exige avanzar sin nuevas demoras.
La cuestión de fondo parece estar resuelta desde hace tiempo: Uruguay necesita el ILS CAT III. Lo que resta determinar es cuánto más puede permitirse esperar para utilizar una tecnología que los principales aeropuertos del mundo consideran indispensable desde hace décadas.
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