¿Hasta cuándo con las excusas?
Edición Nº 1018 - Viernes 29 de noviembre de 2024. Lectura: 2'
Más de tres décadas al mando de la capital, suficientes para transformar una ciudad, para encarar reformas estructurales y dar soluciones reales a los problemas que afectan a los montevideanos. Sin embargo, lo único que parecen haber aprendido los sucesivos intendentes es a culpar a otros por su propia incapacidad.
El último episodio de esta larga lista de excusas llega de la mano del actual intendente, Mauricio Zunino, quien ahora denuncia un supuesto “intento de ahogo económico” por parte del gobierno nacional. Según Zunino, la administración central está afectando las finanzas de la Intendencia, y la culpa de todo parece recaer en la Coalición. Pero, permítanos dudar. ¿De verdad es el gobierno central el responsable de las penurias financieras de una Intendencia que recauda más de 2 millones de dólares por día, los 365 días del año?
La realidad es bien distinta. Montevideo tiene recursos, y muchos. El problema no está en la falta de dinero, sino en su pésima administración. Una Intendencia voraz, que no solo ahoga a los contribuyentes con tributos excesivos, sino que utiliza gran parte de esos recursos en gastos superfluos y clientelismo político. Contratos para compañeros, consultorías irrelevantes, campañas publicitarias innecesarias y un aparato burocrático inflado hasta lo insostenible son las verdaderas razones por las que Montevideo sigue sin encontrar soluciones a sus problemas más básicos.
El edil nacionalista Diego Rodríguez no dudó en calificar de “vergonzosas” las declaraciones de Zunino, y tiene razón. Culpar al gobierno central, cuando los recursos municipales deberían sobrar, es simplemente inaceptable. Montevideo sigue siendo una ciudad sucia, llena de baches, con problemas de transporte y con servicios deficientes, no porque el gobierno nacional no colabore, sino porque quienes dirigen la Intendencia no han sabido administrar los fondos de manera responsable.
El Frente Amplio lleva más de tres décadas gobernando Montevideo. Es tiempo suficiente para demostrar lo que son capaces de hacer, y lo que han demostrado, lamentablemente, es su incompetencia. La Intendencia sigue gastando más en propaganda y proselitismo que en resolver los problemas reales de la gente. Continúan priorizando sus intereses políticos por encima de los intereses de los ciudadanos. Y cuando los resultados no llegan, siempre encuentran a alguien más a quien culpar.
Montevideo no necesita más excusas. Necesita un gobierno departamental que administre los recursos con seriedad, que invierta en obras reales y que deje de lado el clientelismo político. Porque después de 35 años de fracasos, la única responsabilidad recae en quienes han estado al frente de la Intendencia durante todo este tiempo.
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