Edición Nº 1105 - Viernes 6 de noviembre de 2026

Gonzalo Moratorio, una vida al servicio de los demás

Edición Nº 1105 - Viernes 6 de noviembre de 2026. Lectura: 5'

La muerte del destacado científico uruguayo, a los 44 años, provocó una profunda conmoción nacional. Su contribución durante la pandemia, su vocación de servicio y su admirable lucha contra la enfermedad dejan un legado que trasciende la investigación científica.

El Uruguay perdió ayer a uno de sus científicos más destacados y queridos. Gonzalo Moratorio falleció a los 44 años, después de enfrentar durante más de un año un agresivo tumor cerebral. Su muerte provocó una verdadera conmoción, expresada en innumerables testimonios de reconocimiento y gratitud que atravesaron las fronteras políticas, académicas y sociales.

Investigador del Institut Pasteur de Montevideo y docente de la Universidad de la República, Moratorio alcanzó notoriedad pública durante la pandemia de covid-19. Junto con la viróloga Pilar Moreno y sus equipos de investigación, desarrolló pruebas nacionales de diagnóstico por PCR, que permitieron al Uruguay disponer de herramientas propias cuando el mundo enfrentaba una extraordinaria escasez de insumos.

Aquella contribución resultó fundamental para la estrategia sanitaria del país y le valió, en diciembre de 2020, el reconocimiento de la prestigiosa revista Nature, que lo incluyó entre las diez personalidades más destacadas del año por su contribución a la ciencia.

También participó en el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), que colaboró con el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou durante la emergencia sanitaria.

Su trayectoria científica, desarrollada en Uruguay, Francia y Estados Unidos, estuvo especialmente vinculada al estudio de la evolución de los virus. Más recientemente, junto con Pilar Moreno, había impulsado Guska, una empresa biotecnológica dedicada a investigar la utilización de virus modificados genéticamente para combatir células cancerosas.

Un reconocimiento que atravesó todas las fronteras

El presidente Yamandú Orsi expresó: «Uruguay le estará eternamente agradecido: en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia, su sensibilidad y su conocimiento nos permitió entender y enfrentar una pandemia desconocida para la humanidad».

El expresidente Luis Lacalle Pou, bajo cuya administración Moratorio realizó su contribución más conocida, recordó: «En los momentos más difíciles y de incertidumbre, un grupo de hombres y mujeres le pusieron el hombro y su intelecto a nuestro país. Gonzalo Moratorio fue uno de ellos». Y agregó: «Siempre optimista, sorteando con inteligencia y coraje los obstáculos».

La vicepresidenta Carolina Cosse manifestó su dolor con palabras particularmente emotivas: «Qué injusto. Diste todo lo que tenías, y más, para cuidarnos. Apenas pudimos devolverte un poco de todo el amor que nos diste». Anunció, además, que el Parlamento le rendiría el homenaje que merecía.

El exministro de Salud Pública Daniel Salinas lo definió como «un enorme científico, que dio mucho más allá de su deber», y añadió: «Un patriota. Un luchador. Un amigo. Su legado perdurará en la memoria de nuestro país».

También el excoordinador del GACH, Rafael Radi, expresó su pesar: «Se nos fue una gran persona, un gran científico y un querido amigo». Destacó su valentía, su compromiso con la sociedad y el legado que deja para las futuras generaciones.

A esas expresiones se sumaron las de la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg; el presidente del Partido Nacional, Álvaro Delgado; el senador Javier García y numerosas autoridades y dirigentes de distintos partidos políticos.

El Institut Pasteur destacó que Moratorio «deja una huella enorme en la ciencia uruguaya y en todas las personas que tuvimos el privilegio de trabajar con él». Recordó especialmente su calidad humana, su entusiasmo y su generosidad con las nuevas generaciones de investigadores.

La Universidad de la República, donde se había formado, también lamentó profundamente su muerte y destacó su permanente esfuerzo por acercar el conocimiento científico a la sociedad.

Una lucha que conmovió al país

En mayo de 2025, Moratorio recibió el diagnóstico de un glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos. Desde entonces enfrentó intervenciones quirúrgicas y tratamientos especializados, algunos en el exterior.

Su situación movilizó una extraordinaria corriente de solidaridad ciudadana para financiar tratamientos experimentales. También debió acudir a la Justicia para obtener la cobertura de medicamentos de elevado costo.

Lejos de abandonar su vocación científica, mantuvo su compromiso con la búsqueda de nuevas terapias contra el cáncer.

En mayo de este año, durante un homenaje de la Cámara de Representantes que lo distinguió como uno de los Héroes Contemporáneos del Bicentenario, pronunció palabras que hoy adquieren una dimensión especialmente conmovedora: «Hoy en día doy cualquier cosa por tiempo y por estabilidad».

Hablaba entonces de su enfermedad, de su familia y de su pequeña hija, que había dado un nuevo sentido a su vida.

En aquella oportunidad también prometió: «Voy a pelear cada minuto para salir de esta situación y para ayudar a que todos los que están en esta situación puedan salir».

El último adiós en el Palacio Legislativo

La familia aceptó el ofrecimiento de la vicepresidenta Carolina Cosse para realizar el velatorio en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, en reconocimiento a su extraordinaria contribución al país.

La despedida pública fue organizada para la tarde de ayer, entre las 15 y las 19.30 horas, con ingreso por la avenida Libertador.

No es frecuente que una figura de la investigación científica despierte semejante reconocimiento público. Gonzalo Moratorio lo consiguió no sólo por la trascendencia de su trabajo, sino también por su cercanía, su generosidad y su convicción de que el conocimiento debe estar al servicio de los demás.

Su vida fue demasiado breve. Su legado, en cambio, perdurará.



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