Faltan veredas
Edición Nº 1105 - Viernes 6 de noviembre de 2026. Lectura: 2'
Por Alicia Quagliata Rienzi
Montevideo necesita veredas transitables, pero también cuentas claras. La Intendencia puso en marcha un plan de US$ 38,5 millones sin publicar metas físicas comparables ni plazos completos de ejecución. La inversión debe medirse en obras concretas, no sólo en dólares.
Hoy hay vecinos que, al no poder pasar por la vereda, bajan a la calzada y caminan entre los autos. Se ve en muchos barrios: baldosas sueltas, tramos que nunca se hicieron.
Según la Intendencia, hay 7.200 kilómetros de veredas por reconstruir o hacer en Montevideo.
En noviembre de 2025, el intendente dijo que el esquema vigente, en el que cada vecino es responsable del frente de su casa, no funcionaba. En marzo presentó el Plan Veredas con la meta de intervenir en la cuarta parte de las aceras de la ciudad. En junio reconoció que no se alcanzaría esa meta. A comienzos de octubre, el plan arrancó con US$ 38,5 millones.
La regla para el vecino sigue igual. En los barrios ya construidos, la Intendencia releva padrón por padrón y notifica a cada propietario cuántos metros cuadrados debe reparar, con una fecha límite para decidir si lo hace por su cuenta. Si no lo hace, la Intendencia puede ejecutar la obra y financiar el costo hasta en diez años.
Sólo el vecino notificado sabe cuánto le toca y para cuándo. En los demás barrios y en las avenidas, la página oficial del plan dice que la Intendencia comunicará oportunamente los tramos a intervenir. Para los barrios se mencionan unas 900 cuadras, una unidad que no se compara con la superficie de marzo: el ancho cambia de una calle a otra. En el sitio oficial, para asentamientos y avenidas, que concentran la mayor parte del dinero, no figura una meta de superficie.
Hacer sin costo la acera de quien no la tiene es una decisión de igualdad, y por eso merece una meta clara. Con el deterioro a la vista en muchos barrios y una inversión que alcanza para menos de una cuarta parte, lo que se hace y cuánto se hace son decisiones que se publican.
La regla debería valer para cualquier plan que se financie con deuda, en la Intendencia y en el Gobierno nacional: metas físicas y plazos publicados antes de empezar, y avance informado a lo largo de la obra.
Falta una tabla abierta y consultable, y es corta: cuánta vereda se hace en asentamientos, en avenidas y en barrios, y la fecha en que termina cada una.
Con el vecino, la Intendencia cuenta metros. Con el plan, cuenta dólares. Caminar por una vereda en buen estado es un derecho: se cumple con obras y se exige con metas.
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