Edición Nº 1100 - Viernes 2 de octubre de 2026

Emmanuel Carrere, el escritor que hizo literatura con la verdad

Edición Nº 1100 - Viernes 2 de octubre de 2026. Lectura: 10'

El escritor francés Emmanuel Carrère, una de las figuras centrales de la literatura europea contemporánea, pasó este martes por el Teatro Solís, donde presentó Koljós, su último libro, ante una sala colmada. Novelista, periodista, guionista y cineasta, construyó una obra difícil de clasificar, en la que los hechos reales, la investigación y su propia intimidad se entrecruzan hasta borrar las fronteras tradicionales entre novela, biografía, crónica y autobiografía. Su nuevo libro vuelve sobre una figura formidable y controvertida: su madre, la historiadora Hélène Carrère d’Encausse.

Emmanuel Carrere estuvo este martes en Montevideo por primera vez. Se presentó en la sala principal del Teatro Solís, donde conversó con el escritor y periodista Gabriel Peveroni sobre Koljós, su libro más reciente, y recorrió distintos aspectos de su trayectoria literaria. La expectativa había sido extraordinaria: las invitaciones gratuitas inicialmente puestas a disposición del público se agotaron en menos de una hora y debió habilitarse posteriormente un remanente. El encuentro se desarrolló ante una sala colmada y culminó con su reconocimiento como Visitante Ilustre de Montevideo, distinción que le entregó la directora de Cultura de la Intendencia capitalina, Débora Quiring.

La dimensión del acontecimiento se comprende mejor al mirar quién es el visitante. Carrere, nacido en París en 1957, no es simplemente un novelista exitoso. Es uno de los autores que más contribuyeron durante las últimas décadas a modificar la relación entre literatura y realidad. Recibió en 2017 el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances y en 2021 el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Su bibliografía incluye títulos como El adversario, Una novela rusa, De vidas ajenas, Limónov, El Reino, Yoga y V13, además de novelas de ficción, libros periodísticos, ensayos y una biografía del escritor Philip K. Dick.

El hombre que escribe sobre hombres reales

La peculiaridad de Carrere está menos en los temas que elige que en la posición desde la cual los cuenta.

Durante sus primeros años fue un novelista en el sentido convencional. Escribía ficción. El bigote y Una semana en la nieve pertenecen todavía a ese territorio. Pero algo cambió definitivamente con El adversario, publicado en 2000.

El libro reconstruye el extraordinario caso de Jean-Claude Romand, un francés que durante casi dos décadas hizo creer a familiares y amigos que era médico de la Organización Mundial de la Salud. En realidad no lo era. Había construido una vida entera sobre la mentira y, cuando el engaño estuvo a punto de descubrirse, asesinó a su esposa, sus dos hijos y sus padres.

Carrère podría haber escrito una novela inspirada en el caso o una investigación periodística sobre él. Hizo otra cosa. Se puso a sí mismo dentro del relato.

Ese procedimiento terminaría convirtiéndose en su marca. El escritor investiga personas y acontecimientos reales, pero no pretende desaparecer detrás de ellos. Cuenta lo que sabe y también lo que ignora; lo que ve, lo que sospecha, lo que siente y hasta aquello que le avergüenza sentir. El narrador deja de fingir una imposible omnisciencia y admite ante el lector desde dónde está mirando.

Carrere ha explicado que El adversario fue decisivo para abandonar su antigua desconfianza hacia la primera persona. Comprendió que no podía afirmar que conocía la verdad interior de Romand, pero sí podía contar con honestidad su propia relación con él.

Durante su presentación en Montevideo volvió sobre esa particular concepción de la literatura. Aclaró que nunca había tomado la decisión de abandonar definitivamente la ficción y caracterizó buena parte de su producción actual como una suerte de novela sin ficción. Tampoco descartó regresar algún día a la novela tradicional.

De ahí procede una literatura incómoda y extraordinariamente libre.

En De vidas ajenas escribe sobre la muerte, el cáncer y personas cercanas a él. En Limónov reconstruye la existencia casi inverosímil del escritor y agitador político ruso Eduard Limónov y, a través de ella, varias décadas de historia soviética y postsoviética. En El Reino investiga los orígenes del cristianismo mientras somete a examen su propia experiencia religiosa. En V13 observa durante meses el juicio por los atentados yihadistas perpetrados en París el 13 de noviembre de 2015.

El objeto cambia. El procedimiento permanece: comprender a otro para terminar interrogándose también a sí mismo.

El problema moral de escribir sobre los demás

Ese método tiene un precio.

Cuando una persona convierte su propia vida en literatura, inevitablemente convierte también en personajes a quienes la rodean. Carrere conoce perfectamente ese dilema porque lo ha llevado hasta extremos que provocaron conflictos familiares y personales.

En Una novela rusa reveló, entre otras cosas, un secreto que su madre hubiera preferido mantener enterrado: Georges Zourabichvili, el abuelo materno del escritor, había sido colaboracionista durante la ocupación alemana de Francia y desapareció después de la Liberación. La publicación provocó una ruptura de aproximadamente dos años entre madre e hijo. Mucho después, Hélène terminó diciéndole escuetamente que había hecho bien en escribir aquel libro.

Carrere reconoce hoy que existen límites. Al hablar recientemente sobre su obra admitió que había traspasado una frontera con su madre y con una antigua compañera. La regla que se impone ahora es sencilla de formular y mucho más difícil de cumplir: no causar sufrimiento innecesario a las personas privadas sobre las que escribe.

La tensión no es un detalle lateral de su literatura. Está en su centro. ¿A quién pertenece una historia? ¿Puede un escritor contar algo que también pertenece a la intimidad de otra persona? ¿Hasta dónde llega el derecho de alguien a narrar su propia vida cuando esa vida está inevitablemente entrelazada con otras?

Carrere nunca terminó de resolver esas preguntas. Probablemente por eso sus libros resultan tan interesantes.

Una madre fuera de lo común

Y si alguna persona estaba destinada a convertirse tarde o temprano en uno de sus grandes personajes era su madre.

Helene Carrere d’Encausse, nacida Helene Zourabichvili en París en 1929 y fallecida en 2023 a los 94 años, fue mucho más que la madre de un escritor célebre. Fue una de las grandes especialistas francesas en Rusia y la Unión Soviética, miembro de la Academia Francesa desde 1990 y, desde 1999 hasta su muerte, su secretaria perpetua. Fue la primera mujer que ocupó ese cargo. También tuvo actividad política: entre 1994 y 1999 fue diputada al Parlamento Europeo, elegida en la lista de la alianza UDF-RPR.

Procedía de una familia de emigrados. Su padre era georgiano y su madre rusa. Detrás quedaban aristócratas, revoluciones, exilios, fortunas perdidas y la gigantesca convulsión europea del siglo XX. El francés ni siquiera fue la primera lengua de Hélène: comenzó a aprenderlo siendo niña.

Su especialidad académica sería precisamente el mundo del que provenía su familia.

En 1978 publicó L'Empire éclaté —El imperio estalla—, obra que le dio enorme notoriedad por su análisis de las tensiones nacionales y demográficas que amenazaban la estabilidad soviética. Con el tiempo se convirtió en una autoridad omnipresente en Francia cuando había que hablar de Rusia.

Pero también fue una figura polémica.

Conservadora en cuestiones culturales e institucionales, se resistió a la feminización de cargos y títulos y rechazó frontalmente la escritura inclusiva. Incluso siendo la primera mujer al frente de la Academia Francesa insistía en utilizar para sí misma la forma masculina secrétaire perpétuel.

En 2005 provocó además una fuerte controversia al vincular durante una entrevista las revueltas de los suburbios franceses con la poligamia de determinadas familias africanas, afirmaciones que fueron acusadas de estigmatizar a los inmigrantes.

Pero la polémica que terminó pesando especialmente sobre sus últimos años fue Rusia.

Helene Carrere d’Encausse había conocido personalmente a Vladimir Putin y durante mucho tiempo defendió una lectura relativamente comprensiva del dirigente ruso. Consideraba necesario entender los temores, la historia y la percepción geopolítica de Rusia y apostaba por mantener abiertos los puentes entre Moscú y Occidente. Sus críticos entendieron que esa disposición a comprender se transformó demasiadas veces en indulgencia hacia el Kremlin.

La invasión de Ucrania de febrero de 2022 quebró muchas de sus certezas. No había creído que Putin fuera a desencadenar una guerra de esas dimensiones. Según relató después su hijo, quedó profundamente afectada tanto por la invasión como por comprobar que se había equivocado en su juicio sobre el gobernante ruso.

Esa contradicción —una de las mayores conocedoras occidentales de Rusia enfrentada finalmente a los límites de su propia interpretación— forma parte inevitable del personaje que Carrère recupera ahora.

Una familia atravesada por la Historia

Koljós nació de esa muerte.

El libro comienza con las exequias de Helene Carrere d’Encausse y se expande desde allí hacia varias generaciones de una familia rusa y georgiana arrastrada por revoluciones, guerras, exilios y migraciones. La historia íntima de los Carrère y los Zourabichvili acaba confundida con la Historia europea.

El título contiene una pequeña clave familiar. El koljós era la explotación agrícola colectiva de la Unión Soviética. Pero Helene había convertido la palabra en una expresión doméstica: cuando quería reunir a sus hijos en la cama, abrazados unos contra otros, hablaba de hacer koljós. Una palabra nacida de una experiencia histórica brutal adquirió así, dentro de aquella familia, el significado privado de juntarse, protegerse y permanecer unidos.

Durante su conversación en el Solís, Carrere definió Koljós como un libro de duelo y explicó que su escritura había estado acompañada por una tristeza dulce. Al terminarlo, experimentó la satisfacción de haber conseguido escribirlo, pero también la pena de tener que abandonarlo.

Habló asimismo del matrimonio de sus padres, que duró 71 años y estuvo marcado por una relación que describió como dolorosa. La personalidad dominante de su madre contrastaba con la discreción de su padre, Louis Carrere d’Encausse, cuya presencia adquiere en el libro una importancia que trasciende su aparente papel secundario en la historia familiar.

El escritor también se refirió a una diferencia fundamental entre su madre y él: mientras ella, como historiadora, creía en la objetividad, él reivindica la subjetividad explícita y la utilización de la primera persona. Dos maneras distintas de aproximarse a la verdad que, de algún modo, resumen sus respectivas trayectorias intelectuales.

Eso permite comprender por qué el libro no es simplemente una biografía de su madre.

Es también una investigación sobre la memoria, la filiación y la identidad; sobre Rusia y Georgia; sobre el comunismo y los exilios; sobre Ucrania y la persistencia del imperialismo ruso; sobre un padre discreto que vivió a la sombra de una mujer formidable; y, como siempre en Carrere, sobre el propio Emmanuel Carrere.

Koljós recibió el Premio Médicis y el Grand Continent y fue finalista del Goncourt.

La verdad y sus zonas grises

Quizás allí esté la mejor puerta de entrada a Carrere.

No es exactamente un novelista, aunque escribe con los recursos de la novela. No es exactamente un periodista, aunque investiga hechos y personas reales. No es exactamente un memorialista, aunque su propia vida reaparece continuamente. Tampoco es un biógrafo tradicional, porque nunca acepta la ficción de que quien escribe pueda contemplar desde afuera y desapasionadamente la existencia de otro.

Su materia prima es la realidad, pero una realidad observada por alguien que admite estar involucrado en ella.

Eso explica también su fascinación por personajes ambiguos: Romand, el falso médico convertido en asesino; Limónov, aventurero, escritor, provocador y político extremista; los primeros cristianos de El Reino; acusados, víctimas, jueces y abogados de V13; su propia madre, admirable y autoritaria, brillante y equivocada, tierna y formidable.

Carrere desconfía de las vidas demasiado fáciles de juzgar.

Y quizá por eso ha encontrado tantos lectores. En una época acostumbrada a exigir que las personas sean rápidamente clasificadas entre buenos y malos, víctimas y culpables, héroes y villanos, su literatura insiste en algo menos confortable: los seres humanos suelen estar hechos de contradicciones.

También los seres queridos.

Especialmente ellos.

La visita de Emmanuel Carrere al Solís tuvo por eso un interés que excedió largamente la presentación de una novedad editorial. Montevideo recibió a un escritor que lleva más de un cuarto de siglo ensayando una de las preguntas más antiguas de la literatura: cuánto puede decirse de verdad sobre otra persona.

Y que, después de tantos libros, parece haber descubierto que para acercarse a una respuesta hay que empezar por exponerse uno mismo.



Reglas para defender los derechos de todos
Un caudillo guaraní
Julio María Sanguinetti
La Semana
El patrimonio también vive en la Casa del Partido Colorado
Jorge Sapelli, un demócrata en la tempestad
Joaquín Suárez, el héroe silencioso
Un "bootcamp" de comunicación política en la Casa del Partido
El daño ya está hecho
Cuando la Fed sube la tasa, Uruguay también paga
Una filtración de inusitada gravedad
Cuando la decisión parece preceder a los estudios
Un récord de homicidios en el horizonte
Una mano para Elvio Gandolfo
El misterio de una donación
El ciudadano Jorge Sapelli
Luis Hierro López
Las fosas de la memoria selectiva
Santiago Torres
Ante el inicio de una nueva zafra de toros
Tomás Laguna
La nueva brecha digital
Fitzgerald Cantero Piali
La fragilidad de las certezas económicas
Juan Carlos Nogueira
La intemperie no tiene estación
Angelina Rios
El legado de Andresito: de la aculturación misionera al mestizaje artiguista
Gabriela y Roberto Pena Schneiter
La revancha del loquito conspiranoico
Eduardo Irigoyen García
Construir propietarios
Alicia Quagliata Rienzi
El valor de lo que no se ve
Susana Toricez
Emmanuel Carrere, el escritor que hizo literatura con la verdad
Pérez-Reverte vuelve al Mediterráneo con La hipótesis más peligrosa
Brasil vota entre dos rechazos
Argentina no consigue arrancar
Una acusación explosiva contra el fiscal general de Bolivia
Llamativos incidentes
Frases Célebres 1100
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.