Edición Nº 1082 - Viernes 29 de mayo de 2026

El retorno de la improvisación

Viernes 9 de mayo de 2025. Lectura: 2'

El Ministerio del Interior acaba de superarse a sí mismo: está considerando prohibir que dos personas circulen en una misma moto. No es broma. No es sátira. Es el nuevo plan de seguridad pública. Un disparate tan desproporcionado que si no fuera trágico sería cómico.

Al parecer, según el subdirector de la Policía Nacional, Alfredo Clavijo, impedir que una moto lleve acompañante sería “crucial” para combatir homicidios, rapiñas y los famosos “robos piraña”. El razonamiento es digno de un sketch de humor negro: como muchas veces uno maneja y el otro roba, lo mejor es eliminar al acompañante. No al delincuente. Al acompañante. Así, como si se tratara de desactivar una bomba quitándole las pilas al control remoto del televisor.

Este enfoque —porque llamarlo “política pública” es un elogio que no merece— no solo es torpe en su concepción, sino peligrosamente autoritario en su implementación. Parte de una lógica insidiosa: como algunos cometen delitos en moto de a dos, entonces todos los que circulan en moto de a dos deben ser tratados como sospechosos. ¿El principio de inocencia? ¿La libertad de circulación? ¿La equidad? Bien gracias. Aquí se impone la ley del prejuicio.

El exministro del Interior Nicolás Martinelli lo dijo con claridad: la legalidad de la medida es discutible, vulnera derechos fundamentales, y castiga a miles de trabajadores que dependen de su moto para trasladarse con sus parejas, hijos, hermanos o amigos. Pagarán justos por pecadores, como siempre, porque al Estado le cuesta diferenciar entre una familia trabajadora y un delincuente. Es más fácil meter a todos en la misma bolsa que hacer el esfuerzo de actuar con inteligencia.

Y lo más grotesco es que, mientras el gobierno intenta vendernos esta tontería como medida estrella, el verdadero problema sigue sin resolverse: los delincuentes no usan chalecos con matrícula, no respetan zonas ni horarios, y no piden permiso para actuar. Los que delinquen lo seguirán haciendo. ¿O de verdad alguien cree que un ladrón que anda con un arma va a dejar de salir a robar porque le prohibieron llevar a su cómplice en moto?

Si esta es la estrategia de seguridad, lo que nos espera...



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