El retorno de la improvisación
Viernes 9 de mayo de 2025. Lectura: 2'
El Ministerio del Interior acaba de superarse a sí mismo: está considerando prohibir que dos personas circulen en una misma moto. No es broma. No es sátira. Es el nuevo plan de seguridad pública. Un disparate tan desproporcionado que si no fuera trágico sería cómico.
Al parecer, según el subdirector de la Policía Nacional, Alfredo Clavijo, impedir que una moto lleve acompañante sería “crucial” para combatir homicidios, rapiñas y los famosos “robos piraña”. El razonamiento es digno de un sketch de humor negro: como muchas veces uno maneja y el otro roba, lo mejor es eliminar al acompañante. No al delincuente. Al acompañante. Así, como si se tratara de desactivar una bomba quitándole las pilas al control remoto del televisor.
Este enfoque —porque llamarlo “política pública” es un elogio que no merece— no solo es torpe en su concepción, sino peligrosamente autoritario en su implementación. Parte de una lógica insidiosa: como algunos cometen delitos en moto de a dos, entonces todos los que circulan en moto de a dos deben ser tratados como sospechosos. ¿El principio de inocencia? ¿La libertad de circulación? ¿La equidad? Bien gracias. Aquí se impone la ley del prejuicio.
El exministro del Interior Nicolás Martinelli lo dijo con claridad: la legalidad de la medida es discutible, vulnera derechos fundamentales, y castiga a miles de trabajadores que dependen de su moto para trasladarse con sus parejas, hijos, hermanos o amigos. Pagarán justos por pecadores, como siempre, porque al Estado le cuesta diferenciar entre una familia trabajadora y un delincuente. Es más fácil meter a todos en la misma bolsa que hacer el esfuerzo de actuar con inteligencia.
Y lo más grotesco es que, mientras el gobierno intenta vendernos esta tontería como medida estrella, el verdadero problema sigue sin resolverse: los delincuentes no usan chalecos con matrícula, no respetan zonas ni horarios, y no piden permiso para actuar. Los que delinquen lo seguirán haciendo. ¿O de verdad alguien cree que un ladrón que anda con un arma va a dejar de salir a robar porque le prohibieron llevar a su cómplice en moto?
Si esta es la estrategia de seguridad, lo que nos espera...
|
|
 |
La rendición de cuentas y el riesgo de repetir errores
|
Más ministerios y una universidad Julio María Sanguinetti
|
La guerra política en el puerto de Montevideo
|
Comercio y servicios entran en fase contractiva y confirman el enfriamiento de la economía
|
Más burocracia para un problema ya monitoreado
|
Vehículos militares todoterreno... frenados por un trámite
|
Biblioteca Nacional: entre la necesidad cultural y la irresponsabilidad fiscal
|
La detención de Ruzok y el necesario límite al vandalismo urbano
|
Preocupantes dilaciones en la distribución del cupo carne en el marco del acuerdo UE MERCOSUR Tomás Laguna
|
Brecha y Delgado Sonora: enojo, racismo y mentiras Edu Zamo
|
Los desafíos por venir que la automatización traerá Gonzalo Durañona
|
Cuando el discurso se convierte en cálculo Juan Carlos Nogueira
|
A 170 años de Batlle: la dignidad como idea de país Angelina Rios
|
Cuando los derechos humanos dejan de ser tinta muerta Santiago Orellano Abal
|
La ética pública no admite zonas grises Marcela Pérez Pascual
|
Pagar más, vivir peor Alicia Quagliata
|
Psicodelia y contracultura: la revolución cultural de 1966-1970 Alvaro Valverde Urrutia
|
La luz del dormitorio chico Susana Toricez
|
El PSOE en llamas
|
Colombia ante una elección bisagra
|
La extraña mutación de Mahmoud Ahmadinejad
|
Estados Unidos, la potencia donde crece el hambre
|
Frases Célebres 1082
|
Así si, Así no
|
|