El puerto caro: por qué MSC cambia su operativa y reduce escalas en Montevideo
Edición Nº 1072 - Viernes 13 de marzo de 2026. Lectura: 5'
La naviera MSC decidió modificar su operativa en Uruguay: dejará de embarcar pasajeros en Montevideo y reducirá drásticamente sus escalas en la capital. La medida, que traslada el embarque hacia Buenos Aires y refuerza las paradas en Punta del Este, vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural que el sector viene señalando desde hace años: el alto costo operativo del Puerto de Montevideo frente a otros puertos internacionales.
La decisión de la compañía de cruceros MSC de modificar su operativa en Uruguay encendió señales de alerta en el sector turístico y portuario. A partir de la temporada 2026-2027 la empresa dejará de utilizar a Montevideo como puerto de embarque y desembarque de pasajeros y reducirá drásticamente sus escalas en la capital, trasladando gran parte de su actividad hacia otros puntos del país o de la región.
El cambio implica un giro importante para el puerto montevideano, que durante años fue uno de los puntos de salida de cruceros en el Río de la Plata y un nodo relevante dentro de los itinerarios de la compañía en el Cono Sur.
Qué cambiará en la operativa de MSC
Hasta ahora, Montevideo funcionaba en muchos casos como puerto de embarque o desembarque, es decir, como punto de inicio o final de los viajes para los pasajeros uruguayos y para algunos turistas extranjeros.
Eso dejará de ocurrir. Desde la próxima temporada, quienes quieran viajar en los cruceros de MSC deberán embarcar principalmente en Buenos Aires, mientras que Montevideo quedará reducido a una escala turística ocasional.
Los barcos seguirán llegando, pero con una lógica distinta:
- arribarán con pasajeros que ya iniciaron su viaje en otro puerto,
- los turistas descenderán durante algunas horas para recorrer la ciudad,
- y luego continuarán el itinerario.
El impacto en números es significativo. Mientras en la temporada actual había 16 escalas programadas, para 2026-2027 se prevén apenas cinco en Montevideo.
En paralelo, la actividad crecerá en Punta del Este, que pasará a recibir muchas más escalas de la compañía.
El factor decisivo: los costos portuarios
La razón central detrás de la decisión es el nivel de costos del Puerto de Montevideo, un problema que desde hace años es señalado por operadores del sector.
Fuentes vinculadas al crucerismo explicaron que las navieras comparan permanentemente los costos de cada puerto al diseñar sus itinerarios. Si un destino resulta sensiblemente más caro que otros, pierde competitividad.
En el caso uruguayo, los operadores sostienen que el costo total de una escala puede superar ampliamente al de otros puertos internacionales. Según fuentes del sector, “Uruguay hoy es más caro que Dubái o Barcelona”, lo que refleja la magnitud de la diferencia en algunos casos.
Entre los costos que inciden en la decisión se incluyen:
- tasas portuarias por pasajero
- servicios de migración y control
- gestión de residuos
- tarifas de atraque
- otros cargos operativos
Aunque la diferencia por escala puede parecer moderada —en el orden de US$ 20.000 a US$ 30.000— el impacto se vuelve relevante cuando se multiplica por toda la temporada de cruceros.
En una industria que opera con itinerarios complejos y con barcos que deben optimizar cada puerto visitado, esos montos pueden determinar si una ciudad se mantiene o no dentro del circuito.
Un golpe para el ecosistema económico del puerto
La pérdida del rol de Montevideo como puerto de embarque no solo afecta al turismo. También impacta en toda la cadena logística asociada a los cruceros.
Cuando un barco inicia o termina su viaje en un puerto, realiza allí una serie de operaciones que generan actividad económica:
- aprovisionamiento de alimentos
- carga de combustible
- servicios de mantenimiento
- logística de equipajes
- contratación de servicios portuarios
Muchas de esas tareas se realizan en Montevideo porque Punta del Este carece de infraestructura para ellas. Sin embargo, al reducirse las operaciones de embarque, también disminuye parte de esa actividad.
Una señal de alerta para el sistema portuario
La decisión de MSC —una de las mayores compañías de cruceros del mundo— tiene un valor simbólico adicional.
En la industria marítima, las decisiones de itinerario suelen ser observadas con atención por otras empresas. Si un puerto se vuelve percibido como caro o poco competitivo, corre el riesgo de perder progresivamente posiciones dentro del circuito regional.
Por eso el tema ya fue planteado ante autoridades del gobierno, incluyendo al Ministerio de Turismo, la Administración Nacional de Puertos y el Ministerio de Transporte. En el sector se sostiene que para recuperar competitividad sería necesario reducir al menos un 30% los costos portuarios vinculados a los cruceros.
Competencia entre puertos
La decisión de MSC también refleja una realidad más amplia: los puertos del mundo compiten activamente por atraer cruceros.
Muchos destinos ofrecen incentivos, reducen tasas o flexibilizan servicios para mantener su lugar en los itinerarios internacionales. Cuando un puerto queda fuera de ese esquema competitivo, el resultado suele ser una reducción gradual de escalas.
En el caso de Montevideo, el problema no parece ser la falta de atractivo turístico ni la infraestructura urbana, sino fundamentalmente el nivel de costos operativos.
El desafío hacia adelante
La reducción de escalas de MSC no significa que Montevideo vaya a desaparecer del mapa del crucerismo regional, pero sí marca un punto de inflexión.
El puerto seguirá recibiendo barcos como escala turística, pero pierde una de las funciones de mayor valor agregado: la de puerto base de embarque.
El episodio reabre un debate más amplio sobre la competitividad del Puerto de Montevideo. En un negocio global altamente sensible a los costos, cada tarifa y cada tasa puede inclinar la balanza.
La decisión de MSC funciona así como una advertencia: en el comercio marítimo internacional, incluso pequeñas diferencias de costos pueden redefinir rutas, inversiones y flujos turísticos.
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