El gran liberal
Viernes 25 de abril de 2025. Lectura: 3'
Por Luis Hierro López
El mundo seguirá hablando de las notables novelas de Vargas Llosa. Los liberales seguiremos agradeciéndole su incansable lucha por la libertad.
Poco antes de morir Vargas Llosa, se publicó el libro de Pedro Cateriano sobre el pensamiento del premio Nobel, que fue, como se sabe, cambiante y evolutivo. De una adhesión juvenil a las ideas en boga en los años ´60, es decir al marxismo y sus parientes cercanos, Vargas Llosa se convirtió a un liberalismo auténtico, no lleno de fe, sino de racionalidad. Su reconversión no fue la de un fanático ateo que se vuelve católico o a la inversa, sino la de un intelectual con la cabeza abierta que mira el mundo y sabe lo que ocurre.
Vargas Llosa fue un liberal completo, de esos que quedan pocos, y las constancias que resumiremos acá, tomadas del libro de Cateriano y de su propia obra “El llamado de la tribu”, así lo demuestran,
1) Vargas Llosa fue uno de los primeros escritores e intelectuales latinoamericanos en oponerse férreamente a la dictadura de Fidel Castro cuando en 1971 cayó preso el poeta opositor Heberto Padilla. Como el peso de la “Revolución” era muy fuerte, la mayoría de los escritores e intelectuales justificaron la represión o miraron para el costado. Vargas Llosa cortó con Fidel y con la “revolución”, sometiéndose a las diatribas e insultos que la maquinaria izquierdista ponía (pone aún) en juego, especialmente en el mundo cultural de las editoriales.
2) Mientras Cuba perseguía y castigaba a los homosexuales y a otras minorías étnicas o sociales, Vargas Llosa empezó en forma casi solitaria a defender los derechos de esos grupos duramente discriminados, a comienzos de los años 60. Esa actitud le llevaría posteriormente a defender el aborto, el casamiento igualitario, la muerte asistida y el suicidio, mucho antes de que esas políticas fueran aceptadas en la mayoría de los países occidentales. También apoyaba la política de liberalización de las drogas.
3) Los fanáticos del libre mercado proclaman casi que el derrumbe del Estado. Vargas Llosa dice lo contrario: se necesita “un Estado fuerte y eficaz, lo que no significa un Estado grande”
4) Los liberales de mercado creen que con liberar las fuerzas económicas alcanzará para que las sociedades logren su plenitud. No es así. Vargas Llosa criticó mucho a algunos liberales que intentaban justificar la dictadura de Pinochet ante el éxito de sus reformas económicas. Se requiere estado de Derecho, justicia independiente, vigencia plena de todas las libertades, individuos responsables y sociedad abierta. Es decir, el libre mercado sin democracia es la mitad de la historia y la democracia sin libre mercado es la otra mitad de la historia.
5) La libertad es completa. No es libertad para las acciones económicas, pero no para pensar; ni libertad para pensar en un Estado que controla todas las acciones económicas.
6) Siguiendo a Ortega y Gasset, Vargas Llosa nos recuerda que “la historia no está escrita, no la ha trazado de antemano una divinidad todopoderosa. Es obra sólo humana y por eso todo es posible en la historia, lo mismo el progreso triunfal e indefinido que la periódica regresión”.
7) Los nacionalismos son enfermedades de las naciones. Le hacen daño a la civilización.
8) En “El llamado de la tribu”, Vargas Llosa explica en términos claros y definitivos, las diferencias que todavía sacuden a Occidente. En “La riqueza de las naciones”, Adam Smith hace un estudio histórico sobre la creación de los mercados, el dinero y la prosperidad. En los escritos de Marx se hace una propuesta dogmática e inventada sobre el destino del hombre.
9) Los autores que más influyeron en su formación liberal son Hayek y Popper, cuyos textos pasaron a ser “mis libros de cabecera”. Pero yo creo que hubo algo mucho más fecundo e histórico en esa mentalidad formidable que acaba de fenecer. Vargas Llosa es la expresión poderosa de un pensamiento y de una cultura: la más profunda e independiente reflexión intelectual, ejercida con valentía y probidad, sumada al encanto interminable de las palabras, los cuentos y las imagenerías. No habrá otro igual.
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