El gobierno se equivoca y flecha el Día del Patrimonio
Viernes 9 de octubre de 2026. Lectura: 10'
Por Manuel Flores Silva
El Prof. Flores Silva, resumiendo una exposición realizada el pasado 3 de octubre en Fray Bentos, cuestiona duramente el enfoque del gobierno sobre el legado indígena en el Día del Patrimonio. Denuncia que la exaltación de los charrúas invisibiliza a etnias fundamentales en la historia de la Banda Oriental, especialmente guenoas, guaraníes y chanás, visión que responde a intereses político-ideológicos antiliberales.
Invitados por el Partido Colorado de Río Negro, expusimos en su casa este sábado de Patrimonio.
Nos referimos allí al legado indígena en la Banda Oriental según todas las etnias.
El gobierno elige lo paleolítico y lo no originario
Y señalamos la inconsistencia con que el actual gobierno aborda el tema.
Según Daniel Vidart, principalísimo antropólogo uruguayo, sólo el 5% de los descendientes de indígenas de la Banda Oriental viene de los charrúas.
El 95% desciende de los guenoas, originarios; de los guaraníes, mayoritarios; y de los chanás, los más desarrollados, todos ellos neolíticos.
Es decir, con rudimentos agrícolas, algo de domesticación de animales, tendencias más sedentarias, cerámica, etc.
Pero nada de eso existe para el gobierno uruguayo. Sólo existen los paleolíticos charrúas, muy minoritarios y nada originarios, de un fenomenal atraso, sólo compatible con su condición de cazadores recolectores, hombres de las cavernas sin cavernas.
Félix de Azara y Augusto de Saint-Hilaire, ambos científicos y sabios, así como José Brito del Pino, nos han dejado descripciones directas y acabadas de los charrúas y su estado paleolítico.
Su hedor, por ejemplo, no permitía acercarse a menos de 100 metros (Azara), eran necesariamente nómadas porque ellos mismos no aguantaban su olor y debían trasladarse (Saint-Hilaire) y tenían una costra de materia pegada a la piel que ellos mismos contribuían a mantener y que generaba los efectos antes dichos. Materia “inmunda”, dice Brito del Pino. Entre otras barbaridades, hablando literalmente. Así fue el paleolítico de todos nosotros.
El tiempo del desprecio a lo indígena
El Estado uruguayo frentista ignora e invisibiliza las etnias de donde provienen 19 de cada 20 descendientes. Muy curiosa forma de honrar el legado indígena. Despreciar a casi todos. Histórico error, un desastre identitario e intelectual. Descalificante.
Sólo entendible desde el pobre ideologismo cultural que anima a la mediocridad gobernante. En este terreno, como en todos los demás: la narrativa, la poesía, el ensayo, el periodismo, etc. El futuro verá el tiempo actual de la hegemonía cultural populista como el tiempo de la esterilidad.
Sostener que se hace un homenaje y despreciar en la ocasión a la mayoría abrumadora de los indígenas precolombinos es culturalmente atroz, realmente.
Se invisibilizan etnias cuyas lenguas conocemos, así como sus culturas y objetos. Lenguas que nombran, por ejemplo, a la totalidad de la toponimia uruguaya, ríos, cerros, parajes, etc., empezando por el nombre del país.
Como se sabe, se conservan bastantes elementos de la lengua guenoa, dada la existencia de un “catecismo guenoa” de 1787, de la lengua chaná por lo que recogió Dámaso Larrañaga a la vuelta de su viaje a ver a Artigas, así como se conservan el guaraní vivo y el guaraní antiguo. El chaná antes mencionado fue ratificado y ampliado por un chaná hablante conocido hace 15 años y que muriera el mes pasado. De la lengua charrúa se conservan sólo 30 palabras que recogió Teodoro Vilardebó.
Homenaje a los esclavistas y exterminadores de indígenas
Es decir, el gobierno deja fuera del legado al 95% de los indígenas de la Banda Oriental y apela a un legado charrúa inexistente. Como dijo el reputado antropólogo Renzo Pi Ugarte: “no hubo legado charrúa salvo algunas boleadoras”.
El mismo prestigioso antropólogo afirmó también, por ejemplo, que los charrúas habían exterminado a los chanás.
Paradójicamente, los chanás, los guenoas y los guaraníes eran enemigos mortales de los charrúas y, frecuentemente, sus víctimas. Lo dijo el diputado de la Banda Oriental en la Corte Constituyente de Cádiz (1812) Rafael Zufriategui: “Nadie ha matado tantos indios como los charrúas”.
Como está registrado en el Archivo de Indias, en Sevilla, durante más de 200 años los charrúas capturaban a otros indígenas autóctonos —hoy también humillados por el gobierno al invisibilizarlos— y los vendían como esclavos a Buenos Aires y a San Pablo. Si se resistían, morían.
Los descendientes de las víctimas, paradójicamente, hoy homenajean a los asesinos de sus ancestros. ¡Ancestricidio!
Algo así como que los descendientes judíos de los campos de exterminio homenajearan a Hitler.
Tal es el tamaño de la ignorancia que distribuye la hegemonía cultural antiliberal vigente que tergiversa radicalmente la verdad histórica. Mitología populista propia de ignaros, fabricada para hacer marketing populista falso y demagógico en sacrificio de la verdad.
De paso, el Estado uruguayo ignora a los verdaderos originarios, los guenoas.
Politizando el pasado precolombino
Desde que Carolina Cosse, la señora-grieta, anunció de modo politizado y agresivo que iba a celebrarse el legado indígena y lo hizo atacando de una al fundador de la República, Fructuoso Rivera, todos sabíamos que la verdad histórica no le importa al gobierno sino que cree encontrar con el tema la oportunidad de embestir contra el republicanismo y a sus líderes históricos.
Cada vez que el ministro de Educación y Cultura habla sobre legado indígena de manera “charrúa-exclusiva”, desde la absoluta ignorancia, uno siente lástima por los alumnos que lo tuvieron de profesor de historia en Canelones.
Víctimas inocentes del desconocimiento del ministro (de incultura y de deseducación) en la materia histórica.
La intolerancia de “buenos” y “malos”
Cuando debatimos del pasado indígena también aparece, obviamente, la intolerancia. Los de cabeza autoritaria “fabrican” inevitablemente a un “bueno” y a un “malo”, ambos falsos. Un cuadrado mental que aplican para todas las épocas con el interesante tino de equivocarse siempre pues lo que está mal es el modo con que carburan.
Los intolerantes, claro, harán lo mismo cuando traten la historia nacional completa. Son los mismos intolerantes que luego apoyan a Cuba, a Maduro o a la barbarie homicida del socialismo real. Los mismos.
Ahora llevan la grieta al pasado y censuran a guaraníes, guenoas, chanás y otros. Prohibidos. Usan al Estado para hacer obligatoria una versión totalmente falaz del legado indígena.
Ayer mismo un señor disfrazado de indígena en el Palacio Legislativo, que alberga tanta gloria y es ahora arrastrado por el barro, empezó su discurso en un acto oficial diciendo que los charrúas llevaban 15.000 años en el país. La vicepresidenta, en el éxtasis. Como no sabe de indígenas de verdad, creía que esa farsa era indígena. Hacia el disparate apretando el acelerador a fondo. Buscando votos con plumas.
El Estado cobija así una “charrulandia” (Vidart dixit) para inventar que unos poquitos individuos que habían venido a esta Banda lo habían hecho hace miles de años. En realidad lo habían hecho unos pocos años antes del español. Y el grueso de ellos, que nunca pasó de unos cientos, venidos cuando los “redujeron” en Santa Fe hacia 1750.
En efecto, los criollos los fueron corriendo de Santa Fe, donde el ejército criollo mató a 200 charrúas y encerró a 400 en la “reducción” de Cayastá. Los charrúas venían del sur, en realidad, pues eran de origen patagónico.
Es que el caso de la etnia charrúa fue un curioso caso de paleolítico fortalecido en su salvajismo por la llegada del caballo, la vaca y el metal. Atraso reforzado se cristalizó en siglos de crueldad matando hombres y niños o esclavizándolos y secuestrando mujeres y niñas. De las pocas que se rescataron existen los relatos.
La vicepresidenta feminista homenajeando a los secuestradores de mujeres, mero capital reproductor para los paleolíticos. Las secuestradas durante siglos no volvían, pero algunas que escaparon, como Francisca Elena Correa y su niña chica, u otras rescatadas, como Isabel Franco, dejaron testimonios espantosos. Hoy homenajeado por la ignorancia.
Tenemos, pues, a los sobrevivientes de las etnias no charrúas de la Banda Oriental festejando a los asesinos de sus ancestros, mientras el Estado uruguayo celebra siglos de esclavismo y el rapto de mujeres.
Los guaraníes de Artigas
Olvidan, desde luego, que los guaraníes de Andresito eran los indígenas artiguistas y los charrúas fueron los indígenas que Lecor apostó en el litoral para que combatieran a Artigas si llegaba a volver. Contra Artigas. Los guaraníes murieron, por ejemplo, 800 en la batalla final de Tacuarembó y, desde luego, acompañaron a Artigas hasta la frontera misma del Paraguay.
Olvidan también que el capitán de Blandengues, en salvaguardia de las vidas de los criollos, combatió a los charrúas. En el Archivo Artigas, oficial del Estado, se recogen diferentes partes en que Artigas da cuenta de que mató a 20 charrúas, o a 12, o a 6 o a 2. Entre 1799 y 1804.
Olvidan asimismo que el 6 de abril de 1828 se produjo el mayor pacto de la historia entre criollos e indígenas en Guaviyú. Ese acuerdo posibilitó que Rivera, con 83 hombres, conquistara las Misiones Orientales (se fueron alistando a sus órdenes hasta 2.000 guaraníes) y ello terminaría decretando la creación de nuestro país. Nada más y nada menos.
En Guaviyú, Rivera fue nombrado jefe indígena, único criollo que mereciera tal distinción. Los guaraníes obtuvieron la ciudadanía y, por ello, fueron alcaldes y diputados bajo el gobierno de Rivera en las Misiones. Todos elegidos entonces por voto universal.
Cuando Rivera vuelva al país le acompañarán unos 8.000 guaraníes (un 15% de la población nacional de entonces) fundando Bella Unión.
Eso sí, a los indígenas de Artigas hoy no se los homenajea. Se los invisibiliza. La señora Vicepresidente prefiere pasear farsantes por las instituciones del Estado.
También los seudoindígenas embusteros le reclaman dinero al Estado. “La economía, estúpido”, decía un presidente de Estados Unidos para explicar una situación política. El presidente del llamado Consejo de la Nación Charrúa (Conacha), apellido italiano y portador de pluma, hizo unas declaraciones muy claras a El País el día 27 de octubre de 2017: si se les dan 2.000 hectáreas “se terminan todos los problemas entre el Estado uruguayo y los descendientes de los charrúas”. Las patas de la sota.
El mismo indigno tajo
Siempre un mismo tajo divide a los defensores de la verdad de la mera propaganda y de la tergiversación. Un tajo que separa a los defensores de la República y de la libertad de quienes las denostan y admiran y adoran a los autoritarios.
No quieren levantar a los charrúas ahora sino que, en realidad, intentan hundir al liberal. En el terreno que sea. Imponer un dogma que anule raciocinio e información. Y lo difunden por las escuelas en el peor Uruguay intelectual de todas las épocas.
El gobierno ha abordado, entonces, el importante tema del pasado indígena con error, tapándose un ojo o los dos para poder vilipendiar a los fundadores del republicanismo uruguayo.
La historia tergiversada utilizada como arma arrojadiza al servicio del presente político deforma los hechos, irrespeta la verdad y hace lo que la izquierda siempre hizo: alzar autoritarios y tratar de abatir republicanos.
En suma, usan un homenaje indígena muy sesgado para tratar de tumbar republicanos. Lamentable. El Estado uruguayo, a través de personeros de ocasión —la vicepresidenta, el ministro de Educación y la Com
Y en el ridículo paquete que divulgan hemos visto en las últimas décadas un disparatario sin límites. Ahora, sin embargo, es el Estado el que baila a ese ritmo. Algún autor, por ejemplo, ha dicho que los charrúas eran 100.000 y que eran socialistas. Cualquier cosa.
La Asociación de Profesores de Historia publicó en su boletín oficial una foto de los charrúas que resultó ser una imagen de indígenas putumayos encadenados en 1905.
Muchos profesores de historia, incluso, les cuentan a sus alumnos, como si fuera real, una historia de ficción escrita por Eduardo Acevedo Díaz, excelente escritor blanco, en la que se relata una fantasiosa historia de traición y engaño, y mueren varios jefes charrúas que, en realidad, siguieron viviendo. El apogeo de la mitología equívoca.
Los charrúas, suelen agregar, tenían una filosofía y sabiduría naturista. Esto último tal vez se refiera a cuando, según el testimonio de Brito del Pino, eran adictos a beber la sangre de los caballos vivos, antes de comerse el contenido de sus estómagos. Eso sí, en el paleolítico había poca “polución”.
En fin, el Estado lanzado al absurdo. Y la ignorancia feliz festejando el éxito de la irracionalidad.
|
|
 |
7 de octubre: el horror que no debe olvidarse
|
La sorpresa brasileña Julio María Sanguinetti
|
Sanguinetti presidirá reunión del Círculo de Montevideo en México
|
La Semana
|
Reconocimiento a Sanguinetti en la Feria del Libro
|
Ojeda analizó experiencias de seguridad de Argentina y El Salvador
|
¿Qué omisión?
|
La competitividad es responsabilidad de todos
|
Danza: otra irregularidad, otra excusa
|
La pesada herencia de Lula Luis Hierro López
|
El gobierno se equivoca y flecha el Día del Patrimonio Manuel Flores Silva
|
Efemérides varias Santiago Torres
|
Proyecto de ley de servicios esenciales: un cambio de paradigma Elena Grauert
|
Proyecto de ley de competitividad y la falta de respeto al INIA Tomás Laguna
|
La eficiencia que atraviesa todas las transiciones Fitzgerald Cantero Piali
|
Releyendo a Cicerón Juan Carlos Nogueira
|
Brasil: nuevo error de Lubetkin y vergüenza del FA Eduardo Zalovich
|
El día que Israel no olvidará Raúl Roca
|
El inmigrante no cerró la fábrica Orlando Cuicar Ortiz
|
Montevideo: lo que heredamos y lo que está en juego Dante Steffano
|
El Niño: ¿qué es y qué podemos hacer? Darío Peña
|
Después del último turno Angelina Rios
|
“En Uruguay no se celebra la Navidad” (¿en serio?) Eduardo Irigoyen García
|
Se terminó la fiesta Alicia Quagliata Rienzi
|
Las mascotas y los reglamentos Susana Toricez
|
Brasil giró a la derecha
|
Dos caminos ante la crisis de la vivienda
|
La fractura francesa
|
Sánchez se juega el resto
|
El informante que se suicidó luego de vincular al secretario de Comercio con Epstein
|
Negocios de familia
|
Frases Célebres 1101
|
ENTRE DICHOS
|
Así si, Así no
|
|