Edición Nº 1094 - Viernes 21 de agosto de 2026

El costo de financiar el poder

Viernes 21 de agosto de 2026. Lectura: 4'

Por Fitzgerald Cantero Piali

El creciente costo de refinanciar la deuda estadounidense no anuncia una crisis inmediata, pero reduce el margen de acción de Washington y repercute en la economía mundial, incluida América Latina.

Hay acontecimientos que ocupan las portadas y otros que, aunque parecen reservados a especialistas, ayudan a explicar hacia dónde se mueve el poder mundial. La refinanciación de la deuda de Estados Unidos pertenece a esta segunda categoría.

A inicios de este mes, el Tesoro estadounidense anunció la emisión de 125.000 millones de dólares en títulos a tres, diez y treinta años. De ese monto, unos 96.300 millones se destinaron a sustituir deuda que vencía y el resto permitió obtener nuevo financiamiento. El organismo proyecta, además, un endeudamiento neto de 739.000 millones de dólares en el trimestre julio-setiembre y de otros 628.000 millones entre octubre y diciembre.

Nada de esto significa que Estados Unidos esté ante una cesación de pagos o que no encuentre compradores. Tampoco anuncia el derrumbe del dólar. La economía estadounidense conserva dos ventajas extraordinarias: emite la principal moneda de reserva internacional y cuenta con el mercado de deuda soberana más profundo, líquido y seguro del mundo.

Pero una ventaja no equivale a inmunidad.

Durante muchos años, Estados Unidos pudo endeudarse a tasas excepcionalmente bajas. Hoy, cuando una parte de aquella deuda vence, debe renovarla a un costo mayor. A comienzos de agosto, el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años rondaba el 4,6%. La pregunta relevante no es, por tanto, si habrá compradores, sino a qué tasa estarán dispuestos los inversores —estadounidenses y extranjeros— a seguir financiando al gobierno federal.

El efecto se acumula silenciosamente. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que el pago neto de intereses superará el billón de dólares en 2026, equivalente al 3,3% del producto estadounidense. Si la trayectoria fiscal no cambia, ese gasto podría superar los dos billones anuales dentro de una década. Cada dólar destinado a intereses es un dólar que no queda disponible para defensa, infraestructura, innovación, política industrial, transición energética o presencia internacional.

Allí la cuestión financiera se transforma en geopolítica.

Los datos publicados esta semana por el propio Tesoro permiten observar quiénes están financiando esa deuda. Japón continúa siendo el principal tenedor extranjero, con aproximadamente 1,1 billones de dólares. Le siguen el Reino Unido y China, cuyas tenencias descendieron a unos 633.000 millones. Un año antes superaban los 731.000 millones y, en la década pasada, llegaron a ubicarse por encima de 1,2 billones.

La reducción china admite una lectura estratégica: es consistente con la búsqueda de una mayor diversificación de reservas y disminuye gradualmente la exposición a un activo emitido por su principal competidor. Sin embargo, conviene no confundir esa tendencia con un abandono generalizado de la deuda estadounidense. Mientras China redujo sus tenencias, el total en manos extranjeras aumentó durante el último año y alcanzó unos 9,3 billones de dólares. El repliegue de un gran acreedor está siendo compensado por otros inversores.

También llama la atención la presencia de centros financieros como las Islas Caimán, Luxemburgo o Irlanda. No significa necesariamente que sus gobiernos sean grandes prestamistas de Washington. Las estadísticas registran, en buena medida, el lugar de residencia jurídica o de custodia de fondos, bancos y vehículos de inversión. Por eso, detrás de una tenencia atribuida a Caimán puede haber capital perteneciente a inversores de muchas nacionalidades. El propio Tesoro advierte que esos datos no siempre permiten identificar al beneficiario final.

El verdadero desafío estadounidense aparece cuando se conectan las distintas piezas. Las tensiones en Medio Oriente y las dificultades para la navegación por el estrecho de Ormuz pueden elevar el precio del petróleo y del gas. Una energía más cara alimenta la inflación. Una inflación persistente dificulta que la Reserva Federal reduzca las tasas. Y tasas más altas encarecen tanto la refinanciación de la deuda pública como el crédito disponible para familias y empresas.

La cadena no termina en Washington. Los títulos del Tesoro funcionan como referencia para el precio del dinero en todo el mundo. Cuando aumenta la tasa considerada prácticamente libre de riesgo, tiende a subir también el costo de financiar a los países emergentes. A ese piso se agrega luego el riesgo propio de cada Estado, empresa o proyecto.

Para América Latina no es una discusión distante. Puede significar mayor costo para emitir deuda, menor disponibilidad de capital, postergación de inversiones y financiamiento más caro para carreteras, puertos, redes eléctricas, generación de energía o infraestructura digital. Incluso los países con instituciones sólidas y buena reputación financiera operan dentro de ese sistema global y no pueden aislarse completamente de sus movimientos.

No estamos ante el fin del dólar ni ante una crisis inmediata de la deuda estadounidense. Sí estamos ante una tendencia que merece seguimiento. Estados Unidos seguirá disponiendo de recursos formidables, pero deberá dedicar una porción creciente de ellos a sostener obligaciones acumuladas en el pasado.

La geopolítica no se construye únicamente en las fronteras, los conflictos o las cumbres internacionales. También se construye en los mercados financieros. Y el costo de financiar el poder puede terminar condicionando la capacidad de ejercerlo.



Dos urnas que pueden redibujar el mapa
Otro 25 de agosto
Julio María Sanguinetti
La Semana
Día Internacional de las Víctimas del Terrorismo
La CSI vuelve a confundir protección con empleo
Los ministros son fusibles; el puerto no
Cosse marca distancia
El artículo Goyeneche: si pasaba, pasaba
Los piquetes policiales no alcanzan
Parche tras parche
Luis Hierro López
Ucrania: ni victoria ni paz a la vista
Santiago Torres
El costo de financiar el poder
Fitzgerald Cantero Piali
Cuando el gobierno pierde algo más que popularidad
Juan Carlos Nogueira
Cisjordania: el corazón del conflicto palestino-israelí
Eduardo Zalovich
El derecho a no estar de acuerdo
Angelina Rios
Entre Moria y Laura
Eduardo Irigoyen
La psicodelia trasciende la música: cine, teatro, óperas rock y una revolución cultural
Alvaro Valverde Urrutia
Cuentas bloqueadas, padres desplazados
Marcela Pérez Pascual
El blindado que no arranca
Alicia Quagliata
La lección silenciosa de 21 km
Susana Toricez
Daniel Hadad: la candidatura que asoma detrás de una fortuna nacida al calor del poder
México: cuando el poder señala a los medios
Afganistán, cinco años después: hambre, aislamiento y un régimen que asfixia a su propia sociedad
Irán: la asfixia no garantiza la rendición
Frases Célebres 1094
ENTRE DICHOS
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.