El “compañero” dejó al PIT-CNT colgado del pincel
Edición Nº 1098 - Viernes 18 de setiembre de 2026. Lectura: 3'
En noviembre de 2022, la central sindical uruguaya presentó a Alex Saab como un diplomático secuestrado por Estados Unidos y aseguró que las acusaciones en su contra eran “completamente falsas”. Cuatro años después, el protegido del chavismo se declaró culpable de lavado de dinero y prometió colaborar con la Fiscalía estadounidense. El libreto envejeció bastante peor que sus firmantes.
El 16 de noviembre de 2022, el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT decidió abandonar por un momento asuntos menores como los salarios, el empleo o las condiciones laborales de los uruguayos para ocuparse de una causa aparentemente más urgente: la libertad de Alex Saab.
No lo hizo con cautela ni reclamando simplemente que se respetaran sus garantías procesales. Emitió una sentencia completa y definitiva. Saab era un “diplomático venezolano”, había sido “secuestrado por el gobierno norteamericano” y enfrentaba “cargos completamente falsos”. Para que no quedaran dudas sobre la identificación afectiva, el comunicado lo llamaba “compañero Alex Saab” y concluía con un vibrante “¡Libertad para Alex Saab!”. Todo ello continúa publicado en el portal oficial del PIT-CNT.
La central no necesitó examinar expedientes, esperar una resolución judicial ni preguntarse por qué un supuesto diplomático acumulaba empresas, contratos públicos y movimientos financieros en varios continentes. Para eso estaba el libreto provisto por Caracas. Solo había que copiarlo, agregarle unas gotas de antiimperialismo y estamparle la firma del movimiento sindical uruguayo.
El episodio es difícil de separar de los compromisos políticos del Partido Comunista del Uruguay (PCU) con el chavismo. El PIT-CNT estaba presidido —y continúa estándolo— por Marcelo Abdala, dirigente del PCU, y su pronunciamiento no guardaba relación imaginable con la defensa de los trabajadores uruguayos. Era política exterior partidaria, aunque financiada con el prestigio institucional de toda la central.
El problema de defender inocentes por consigna es que, algunas veces, al inocente se le ocurre declararse culpable.
Este 15 de setiembre, ante la jueza federal Kathleen Williams, en Miami, Alex Saab admitió haber conspirado para lavar dinero procedente de un enorme entramado de fraude y sobornos montado alrededor del Comité Local de Abastecimiento y Producción, el programa que debía proporcionar alimentos y medicamentos a los venezolanos más vulnerables.
Según la información oficial del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Saab reconoció que organizó pagos ilegales a funcionarios para obtener contratos públicos destinados a importar alimentos y medicinas. Las empresas favorecidas no cumplían totalmente esos contratos y empleaban sociedades ficticias, facturas falsas y documentación de embarques adulterada para desviar cientos de millones de dólares.
No parece, pues, que el “compañero” estuviera distribuyendo volantes a la salida de una fábrica.
Saab aceptó entregar 195 millones de dólares provenientes de sus actividades criminales y colaborar plenamente con el Departamento de Justicia. Su acuerdo incluye proporcionar información, documentos y testimonios veraces, incluso en procesos contra otros altos funcionarios venezolanos. De acuerdo con EFE, se comprometió expresamente a no proteger a ninguna persona mediante falsedades u omisiones.
El antiguo “secuestrado” del imperialismo se ha convertido así en colaborador de sus fiscales. El hombre por cuya libertad clamaba el PIT-CNT ahora espera que la justicia norteamericana premie su cooperación reduciéndole una pena que podría alcanzar los veinte años de prisión.
El PIT-CNT no había defendido solamente la ilegalidad de una extradición. Había extendido un certificado de honradez: los cargos eran “completamente falsos” y Saab era una víctima de la persecución estadounidense. Ahora el propio beneficiario de aquella solidaridad admite sobornos, fraude y lavado de dinero perpetrados, para mayor infamia, a costa de programas concebidos para alimentar a los venezolanos pobres.
La central sindical quedó colgada del pincel mientras su “compañero” se llevó la escalera rumbo a la Fiscalía de Miami.
Tal vez corresponda actualizar aquel comunicado de 2022. Bastaría con sustituir “¡Libertad para Alex Saab!” por algo más acorde con las circunstancias: “¡Que tenga una cooperación eficaz!”.
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