Edición Nº 1101 - Viernes 9 de octubre de 2026

El arte de tragar sapos sin hacer ruido

Viernes 25 de abril de 2025. Lectura: 3'

Hay silencios que gritan. Uno muy sonoro, que pasó brutalmente desapercibido, se produjo tras la primera reunión del gabinete de Yamandú Orsi como presidente de la República. El mandatario anunció con entusiasmo una batería de decretos, algunos más importantes que otros, todos con el sello de “nuevo comienzo” que intenta imprimirle a su gestión. Pero, curiosamente, entre los documentos destacados y celebrados, hubo uno que el presidente —qué distraído, él— olvidó mencionar: el Decreto 85/025, que extiende las exoneraciones fiscales a los barrios privados.

Sí, leyó bien. El mismo Frente Amplio que en su último programa único (el que todo el partido presentó oficialmente en la Corte Electoral) despotricó contra “los enclaves cerrados”, “los barrios burbuja”, “los modelos de exclusión urbana”, ese mismo Frente Amplio que prometió “evitar la construcción de barrios privados o cualquier eufemismo”, acaba de ratificar —por decreto y sin mucha bulla— las medidas que permiten que estos proyectos accedan a beneficios tributarios. ¿Se le pasó anunciarlo? ¿Se olvidó? ¿O será que tragarse sapos da acidez y conviene evitar que el público los vea masticar?

Porque no estamos ante una medida menor ni un tecnicismo burocrático. Estamos ante la renovación de un decreto que prolonga los beneficios fiscales a los desarrollos urbanísticos cerrados, exactamente aquellos que el Frente Amplio describía en sus documentos como la antítesis del proyecto de ciudad democrática e igualitaria que decían defender.

Lo más gracioso —sí, hay que decirlo con ironía, porque ya no queda otra— es que la medida en sí no está mal. No somos enemigos de los barrios privados ni del desarrollo inmobiliario bien regulado. Si estos proyectos generan inversión, empleo y ordenamiento territorial, bienvenidos sean. Lo que sí nos causa hilaridad es el doble juego. Ese juego en el que, cuando lo hace la coalición, es “privatización de la ciudad”, “fomento del clasismo” y “urbanismo neoliberal”; pero cuando lo hace Orsi, es una “herramienta válida para estimular la inversión”.

¿Dónde quedaron las consignas? ¿Dónde están los apóstoles del urbanismo popular que, durante años, convirtieron a los barrios privados en símbolo del “apartheid urbano”? ¿No los invitaron a firmar el decreto?

Basta con repasar el documento programático del Frente Amplio, ese mismo que Orsi juró seguir. En su sección sobre hábitat y ciudad, dice textual: “Se deberá evitar la construcción de barrios o enclaves cerrados”. No regular, no integrar, no monitorear. Evitar. Sin matices ¿Es el Decreto 85/025 una reinterpretación creativa de la palabra “evitar”? ¿O directamente decidieron que lo que hay que evitar es decir la verdad?

Desde el Partido Colorado, lo decimos sin vueltas: la medida, en el fondo, no nos molesta. Nos parece razonable, incluso necesaria, en un contexto donde hay que fomentar inversión y desarrollo urbano. Lo que nos provoca risa —y también una cuota de indignación— es la hipocresía con la que se implementa. Porque si hay algo que distingue a un partido maduro es la capacidad de reconocer que el otro, muchas veces, tiene razón. El Frente Amplio, en lugar de hacer autocrítica, prefiere seguir actuando como si gobernara por primera vez, como si cada contradicción pudiera ser escondida.

Los ciudadanos no son tontos. Y aunque muchos quizás no se enteren del contenido del Decreto 85/025, lo que sí sienten es que detrás de la pose refundacional y de los discursos sobre justicia territorial, sigue habiendo basura en las esquinas, calles rotas y prioridades mal elegidas. Ahora sabemos, además, que mientras se hablaba de transformar el espacio público, se firmaban beneficios para los barrios cerrados...



7 de octubre: el horror que no debe olvidarse
La sorpresa brasileña
Julio María Sanguinetti
Sanguinetti presidirá reunión del Círculo de Montevideo en México
La Semana
Reconocimiento a Sanguinetti en la Feria del Libro
Ojeda analizó experiencias de seguridad de Argentina y El Salvador
¿Qué omisión?
La competitividad es responsabilidad de todos
Danza: otra irregularidad, otra excusa
La pesada herencia de Lula
Luis Hierro López
El gobierno se equivoca y flecha el Día del Patrimonio
Manuel Flores Silva
Efemérides varias
Santiago Torres
Proyecto de ley de servicios esenciales: un cambio de paradigma
Elena Grauert
Proyecto de ley de competitividad y la falta de respeto al INIA
Tomás Laguna
La eficiencia que atraviesa todas las transiciones
Fitzgerald Cantero Piali
Releyendo a Cicerón
Juan Carlos Nogueira
Brasil: nuevo error de Lubetkin y vergüenza del FA
Eduardo Zalovich
El día que Israel no olvidará
Raúl Roca
El inmigrante no cerró la fábrica
Orlando Cuicar Ortiz
Montevideo: lo que heredamos y lo que está en juego
Dante Steffano
El Niño: ¿qué es y qué podemos hacer?
Darío Peña
Después del último turno
Angelina Rios
“En Uruguay no se celebra la Navidad” (¿en serio?)
Eduardo Irigoyen García
Se terminó la fiesta
Alicia Quagliata Rienzi
Las mascotas y los reglamentos
Susana Toricez
Brasil giró a la derecha
Dos caminos ante la crisis de la vivienda
La fractura francesa
Sánchez se juega el resto
El informante que se suicidó luego de vincular al secretario de Comercio con Epstein
Negocios de familia
Frases Célebres 1101
ENTRE DICHOS
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.