Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

El Frente Amplio, Venezuela y la hemiplejia política

A esta altura no existen dudas: el Frente Amplio enfrenta serias dificultades para reconciliarse con la democracia. Una vez más, sus candidatos a la presidencia son incapaces de reconocer la condenable situación que vive Venezuela, azotada por un régimen que ya ni se esfuerza por disimular su voracidad autoritaria. No es esta una discusión "traída de los pelos", como sugieren algunos analistas. Vaya si resulta importante que aquellos ciudadanos que pretenden dirigir los destinos del país asuman con convicción los valores democráticos.

"De un lado vamos a estar los que creemos que Venezuela es una dictadura, y del otro lado los que creen que es una democracia", anticipó el Presidente Sanguinetti durante la campaña electoral de 2019. Explicaba entonces que esa definición era -y sigue siendo- fundamental en nuestra política interna porque quien no advierta una dictadura en Venezuela es porque, simplemente, no es demócrata. Más de la mitad del Frente Amplio asume a Cuba y a Venezuela como democracias. Algunos, con vergüenza, hablan de "democracias diferentes", otros prefieren el silencio, ser cómplices.

El tema reaparece hoy en una dimensión más rotunda. El Tribunal Supremo de Venezuela, controlado por la dictadura de Maduro, inhabilitó a la candidata presidencial opositora, María Corina Machado, quien había resultado electa -por abrumadora mayoría- en una elección primaria de la oposición celebrada en octubre. Tras las críticas, Maduro fue tajante: "Somos el pueblo en el poder [...] Vamos a ganar por las buenas o por las malas".

El tema es serio. No estamos hablando de una diferencia política menor, respecto a esta o aquella política pública. Estamos ante una diferencia que hace a la naturaleza misma de la democracia y marca por lo tanto un tema ético. Hay quienes insisten en que "no es un tema importante", que "Uruguay tiene otros problemas". La pregunta es sencilla: ¿hay un tema más importante que la defensa de los valores democráticos?

Allí radica la gran diferencia. Como advertimos al comenzar, los candidatos frentistas tienen serias dificultades para reconciliarse con la democracia y quedan al descubierto cuando los hechos no admiten vacilaciones. Opinadores compulsivos de la realidad en todas las latitudes, Cosse y Orsi prefirieron no expresarse. Orsi dijo que no le gusta "andar opinando" sobre la situación de otros países y Cosse que no se iba a meter en "en temas internos de otros países". Se ríen en nuestra cara.

Incluso los supuestos moderados salieron a defender a la dictadura chavista atacando gratuitamente a nuestro Partido. Ese fue el caso del senador astorista José Carlos Mahía, que comparó la dictadura de Maduro con el gobierno de Jorge Pacheco. Una chicana tan ridícula como descabellada. Como recordó el ex Presidente Sanguinetti, el propio General Seregni fue contundente al afirmar que, si bien Pacheco ejerció el poder -en momentos difíciles del país, cuando muchos hoy frentistas atacaban la democracia- nunca se apartó de la Constitución. Tanto es así que bajo su gobierno se fundó el Frente Amplio.

Las diferencias no radican únicamente en la negativa a criticar regímenes afines, utilizando cualquier estratagema para evitarlo, sino también en la persistente agitación del viejo fantasma del imperialismo. En lugar de abordar problemas internacionales con objetividad, el Frente Amplio parece inclinarse una vez más a una retórica obsoleta de los 60', soslayando, ya sea en el caso de Venezuela o Cuba, el sufrimiento de los pueblos sometidos a regímenes autoritarios.

Un ejemplo reciente de esta postura ambivalente se evidenció con la llegada de la Jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson. Mientras el PIT-CNT "repudiaba" la llegada de la referida autoridad, argumentando que los motivos reales de la visita eran "el interés por el agua dulce" y "la posibilidad de crear una base militar en territorio uruguayo", Orsi se negaba a recibirla y Cosse, que sí se reunió, aclaraba rápidamente que lo hizo por pura institucionalidad.

Proceden belicosamente ante la llegada de una enviada de EE.UU., que en toda su estadía no emitió una sola consideración sobre la política interna de nuestro país -como corresponde-, pero se mantienen en silencio -y festejan- ante las declaraciones de la Vicepresidenta del Partido de los Trabajadores de Brasil, nuestro poderoso vecino, quien públicamente expresó su deseo de que en Uruguay ganen ellos. Hoffman se comprometió explícitamente a dar "un apoyo grande para que a Uruguay lo vuelva a gobernar el Frente Amplio". ¿Aquí no corre el imperialismo?

Esta falta de coherencia levanta interrogantes sobre la verdadera posición del Frente Amplio respecto a la democracia y la no injerencia. Queda claro que no es una ocurrencia nuestra, ni un cuco que nos acusan de agitar. La democracia no puede ser selectiva; no se trata solo de defender los principios cuando conviene. La situación en Venezuela demanda una postura clara y firme, independientemente de las afinidades ideológicas. Ignorar los abusos a los derechos humanos y la erosión de las instituciones democráticas en nombre de la solidaridad ideológica debilita la credibilidad de un frentismo que se dice democrático.

Es momento de que el Frente Amplio asuma su compromiso con la democracia, dejando atrás la retórica anticuada y centrando su atención en los principios fundamentales que dicen haber defendido desde su fundación. Hoy sufren una profunda hemiplejia, una decadencia intelectual que les impide ver la realidad con independencia de criterio. Uruguay no puede volver a ser rehén de esa patología.




Terminal TCP y el diálogo como coartada
La doble lectura de las PISA
Julio María Sanguinetti
Una semana colorada que vale la pena recorrer
Una denuncia que exige respuestas inmediatas
Casupá: CAF confirma el alto riesgo que el gobierno minimizó
¿De qué se va a hablar el “Día de la Mujer Palestina”?
La JUTEP sigue perdiendo crédito
La universidad ignota: del absurdo a la irregularidad
El Partido Socialista contra la modernización, una vez más
Por un camarero...
El palo en la rueda
Luis Hierro López
El Abuso o el túnel que horadó la democracia
Santiago Torres
Veinte años de trazabilidad individual obligatoria: entre el relato oficial y la historia completa
Tomás Laguna
Convertir la geografía en seguridad energética
Fitzgerald Cantero Piali
La prisión domiciliaria que la política no quiso resolver
Juan Carlos Nogueira
Estables, ¿pero conformes?
Angelina Rios
Mucha militancia y poco curso: el curso de la Udelar sobre Palestina e Israel (Parte II)
Jonás Bergstein
El Coyote le hace juicio al capitalismo de mierda
Eduardo Irigoyen García
Veinticinco años de una herida que no cierra
Marcela Pérez Pascual
Actuar no es proteger
Alicia Quagliata Rienzi
Apenas una voz
Susana Toricez
AfD: el triunfo que la etiqueta no explica
Brasil: el Supremo se desordena y la elección se cierra
El oportuno sarampión malvinense de Milei
La ministra que permaneció sentada
Meloni: la estabilidad como victoria y como coartada
Alejandro Betancourt, el personaje que ensombrece todavía más el pacto petrolero
Frases Célebres 1097
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.