Diagnósticos de Gestación: la ganadería celebra sus futuras cosechas
Viernes 3 de julio de 2026. Lectura: 5'
Por Tomás Laguna
Si en cada inicio de cosecha se celebra el esfuerzo de todo un rubro de la agropecuaria en el desvelo por lograr los mejores resultados productivos, resulta difícil determinar cuándo es ese momento para la ganadería de carne vacuna, actividad de cosecha continua. Sin embargo, hay una instancia en el año que bien puede asimilarse en importancia a un inicio de cosecha. El resultado de los diagnósticos de preñez pauta, de antemano, los resultados productivos a lograr por parte de nuestro principal rubro en el agronegocio de exportación.
El pasado martes 23 de junio se llevó a cabo en la ciudad de Durazno el XXIV Taller de Evaluación de los Diagnósticos de Gestación Vacuna. Se analizaron los datos de diagnóstico de unos 300.000 vientres gestantes. Los resultados son más que promisorios, con el 81% de preñez diagnosticada. Esta buena performance se repite en 4 de los últimos 5 años, considerando que se sufrió una muy grave sequía en 2023. Aun así, para aquel terrible año se llegó al 71% en el diagnóstico de preñez, guarismo incluso alto cuando se lo compara con sequías de menor entidad como la del 2008, oportunidad en la que se alcanzó un magro 59% de preñez positiva.
¿Cómo explicar el mejor comportamiento del rodeo de cría a partir de los diagnósticos de preñez realizados? Hay una razón, un argumento virtuoso: el manejo. Si la tecnología se define como una forma de hacer las cosas, es la tecnología aplicada al manejo reproductivo lo que ha logrado minimizar la incidencia del clima en la performance del rodeo de cría. Así lo explican los técnicos responsables de la recopilación y análisis de los resultados presentados este año. Como bien lo dice la Ing. Agr. Ph. D. Graciela Quintans, una de las principales referentes que tiene nuestro país en la materia, los talleres de diagnóstico no se reducen a la presentación de resultados relevados a nivel de campo, sino que también son la oportunidad para la difusión y transferencia de tecnología.
Ya quedó en la prehistoria de nuestra ganadería la tecnología del “candado” en la portera, también los entores continuos (toro todo el año en el rodeo de cría) para aquellos que sostenían que la mejor inducción al celo era la sola presencia del toro en el rodeo. En los tiempos que corren, avalados por los resultados presentados, se puede afirmar que la cría vacuna es un arte fino, de alta dedicación en la aplicación de distintas técnicas de manejo. Proceso que arranca desde el primer invierno posdestete de las terneras, período durante el cual el desarrollo condiciona el buen comportamiento futuro como vientre reproductivo, permitiendo alcanzar entores a edad temprana, evitando categorías improductivas en el rodeo. Luego, durante la vida productiva, implementar el control de amamantamiento para las vacas con cría al pie, así como el seguimiento de la actividad ovárica para decidir destetes temporarios o bien destete precoz en casos extremos. Todo dirigido a alcanzar una ovulación concentrada que permita la inseminación a tiempo fijo, sin descuidar en todo momento la sanidad del rodeo.
Pero cuidado, que esta historia no termina con la vaca preñada; de hecho, apenas comienza. Está estimado que las pérdidas entre diagnóstico de gestación y destete (casi un año después, cuando al ternero se lo aparta de la madre) son del entorno del 10%. Hoy, en el ansiado logro de los 3 millones de terneros nacidos, esta merma se estima en 300.000 terneros. Para comprenderlo en su dimensión, tanto como lo que se exporta en pie en un año, o bien la faena anual de un frigorífico de los grandes.
El proceso se continúa con un adecuado manejo que permita alcanzar la condición corporal necesaria para acotar el intervalo interparto, de modo que la siguiente preñez se cumpla dentro del año. La tasa de preñez del rodeo depende no solo de la preñez puntual de cada año, sino del tiempo en que cada vientre vuelve a parir un nuevo ternero.
En fin, se puede afirmar que la cría vacuna requiere hoy tanta atención y conocimiento técnico como los rubros más intensivos de la actividad agropecuaria.
Pero así como se le reclama racionalidad técnica al criador, también le debemos reconocer el derecho a la racionalidad económica en la toma de decisiones. Cada ternero incremental logrado gracias a medidas de manejo, tanto en la etapa de gestación como en la previa al destete, implica un costo incremental, lo que se conoce como costo marginal. Ese mayor costo se justifica a partir del mayor valor del producto incremental obtenido. Hoy la ecuación lo justifica: en los últimos 20 años estamos en el punto más alto de relaciones de precio favorables a la cría en referencia al novillo gordo, considerando que el criador abastece al invernador.
Quedan muchos temas por considerar en esta rápida reflexión: nutrición de la vaca evitando el estrés materno en pleno verano, control y prevención de enfermedades, hoy la tristeza transmitida por la garrapata o bien el caso de las neosporas, enfermedad sin vacuna transmitida por los perros.
En fin, la cría en la ganadería de carne tiene un elevado valor agregado en el producto obtenido en cuanto a innovación y desarrollo en lo que es la inteligente combinación de manejo, tecnología y costos.
Dejamos para lo último un comentario en referencia a esta nueva edición del XXIV Taller de Evaluación de los Diagnósticos de Gestación Vacuna. Por segundo año consecutivo, en sus 24 años de existencia, esta relevante actividad que distingue a la ganadería nacional fue organizada por privados. Durante los 22 años anteriores, desde el primer taller, esta actividad era organizada en el marco institucional del INIA, como instituto de investigación agropecuaria que por entonces lideraba estas investigaciones. Desconocemos las razones por las cuales el instituto resignó esa responsabilidad, quedando marginado como referente en la materia, lo que nunca debió ocurrir. En su ausencia corresponde felicitar al comprometido equipo de profesionales, que ya integraban los cuadros protagónicos en las ediciones anteriores, permitiendo, bajo su responsabilidad, continuar con este seminario de referencia nacional.
Finalmente, lo que realmente importa es que la ganadería de carne vacuna pisa firme como rubro de avanzada en el desarrollo agropecuario de nuestro país.
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