Edición Nº 1101 - Viernes 9 de octubre de 2026

Después del último turno

Viernes 9 de octubre de 2026. Lectura: 3'

Por Angelina Rios

El cierre de la planta de Fábricas Nacionales de Cerveza en Minas y la experiencia de Minas de Corrales sirven a la autora para reflexionar sobre las consecuencias que tiene para una comunidad la desaparición de una actividad productiva y las posibilidades de construir un futuro después de ella.

El cierre de una fábrica puede medirse en puestos de trabajo, traslados, retiros y acuerdos. Pero hay otra cuenta más difícil de hacer. Cuando una actividad productiva desaparece, también cambia el lugar que creció a su alrededor. Minas enfrenta hoy esa realidad ante el cierre de la planta de Fábricas Nacionales de Cerveza. A más de 400 kilómetros, Minas de Corrales conoce bien esa historia.

Durante décadas, una fábrica puede terminar formando parte de una ciudad tanto como sus calles o sus comercios. Genera empleo, pero también rutinas, proveedores, consumo y decisiones familiares construidas alrededor de la certeza de que ese trabajo estará allí al día siguiente.

Por eso, cuando cierra, contar los puestos afectados es indispensable, pero no suficiente.

Eso ocurre hoy en Minas, Lavalleja. Fábricas Nacionales de Cerveza decidió cerrar definitivamente su planta y concentrar la producción en Montevideo. Allí trabajaban 59 personas. Después de meses de negociación, empresa y sindicato avanzaron en soluciones para cada una de ellas. Unos 28 trabajadores continuarán en la empresa y deberán trasladarse a la capital. Los restantes accederán a retiros, jubilaciones o prejubilaciones. 

Es un acuerdo importante porque evita que decenas de familias queden de un día para otro sin una respuesta. Pero también deja planteada otra cuestión.

El empleo puede trasladarse. La fábrica no.

Lo que queda en el lugar

Para quien acepta continuar trabajando en Montevideo, conservar el empleo supone reorganizar buena parte de su vida. Para Minas, además, significa perder una actividad industrial que hasta ahora se desarrollaba allí.

No es la primera vez que la planta enfrenta una situación crítica. En 2024, un anuncio de cierre pudo revertirse después de negociaciones que redujeron personal y trasladaron parte de la producción a Montevideo. Esta vez, la decisión fue definitiva. 

La pregunta entonces deja de ser solamente qué ocurre con los trabajadores y alcanza a la ciudad.

Hay lugares del interior que ya atravesaron procesos similares.

Minas de Corrales, en Rivera, creció estrechamente vinculada a la explotación del oro. Cuando la producción industrial se detuvo en 2018, la localidad perdió una actividad que durante mucho tiempo había definido parte de su identidad y de su economía. 

La historia minera, sin embargo, comenzó a convertirse también en otra posibilidad. La Ruta del Oro, las ruinas y la represa de Cuñapirú pasaron a integrar una propuesta turística vinculada al patrimonio, mientras distintos organismos trabajan actualmente en la recuperación del histórico complejo para consolidarlo como atractivo del departamento. 

Volver a empezar

Ahora Minas de Corrales atraviesa un nuevo momento. Domo Minerals comenzó tareas de recuperación y acondicionamiento de la planta de producción de oro, cerrada desde 2018, como paso previo a una posible reactivación. La expectativa vuelve a estar puesta en el empleo y en el movimiento que podría generar la actividad. 

Pero los años transcurridos dejaron algo más. La localidad aprendió a mirar su pasado minero no solamente como una fuente de producción, sino también como patrimonio capaz de generar otras oportunidades.

No se trata de presentar a Minas de Corrales como una receta para Minas. Las dimensiones, las actividades y las circunstancias son diferentes. Tampoco el turismo sustituye automáticamente los puestos que desaparecen cuando cierra una industria.

La comparación sirve para otra cosa. Obliga a mirar qué ocurre con una comunidad después de que termina el último turno.

Quizás el desafío no sea solamente conservar lo que existe, sino crear las condiciones para imaginar qué viene después.

Alejandro Lerner lo escribió en Volver a empezar: “¿En qué lugar anidaré mis sueños nuevos?”.

Para localidades que alguna vez vieron apagarse una fábrica, una mina o una fuente de trabajo, la pregunta también puede ser sobre su futuro.



7 de octubre: el horror que no debe olvidarse
La sorpresa brasileña
Julio María Sanguinetti
Sanguinetti presidirá reunión del Círculo de Montevideo en México
La Semana
Reconocimiento a Sanguinetti en la Feria del Libro
Ojeda analizó experiencias de seguridad de Argentina y El Salvador
¿Qué omisión?
La competitividad es responsabilidad de todos
Danza: otra irregularidad, otra excusa
La pesada herencia de Lula
Luis Hierro López
El gobierno se equivoca y flecha el Día del Patrimonio
Manuel Flores Silva
Efemérides varias
Santiago Torres
Proyecto de ley de servicios esenciales: un cambio de paradigma
Elena Grauert
Proyecto de ley de competitividad y la falta de respeto al INIA
Tomás Laguna
La eficiencia que atraviesa todas las transiciones
Fitzgerald Cantero Piali
Releyendo a Cicerón
Juan Carlos Nogueira
Brasil: nuevo error de Lubetkin y vergüenza del FA
Eduardo Zalovich
El día que Israel no olvidará
Raúl Roca
El inmigrante no cerró la fábrica
Orlando Cuicar Ortiz
Montevideo: lo que heredamos y lo que está en juego
Dante Steffano
El Niño: ¿qué es y qué podemos hacer?
Darío Peña
Después del último turno
Angelina Rios
“En Uruguay no se celebra la Navidad” (¿en serio?)
Eduardo Irigoyen García
Se terminó la fiesta
Alicia Quagliata Rienzi
Las mascotas y los reglamentos
Susana Toricez
Brasil giró a la derecha
Dos caminos ante la crisis de la vivienda
La fractura francesa
Sánchez se juega el resto
El informante que se suicidó luego de vincular al secretario de Comercio con Epstein
Negocios de familia
Frases Célebres 1101
ENTRE DICHOS
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.