Edición Nº 1100 - Viernes 2 de octubre de 2026

De aquellos polvos, vinieron estos lodos

El atentado que sufrió el vehículo del Presidente del Codicen, Robert Silva, cuando éste se retiraba de una actividad informativa en el Cerro, son consecuencia directa de los discursos anti reforma educativa que la izquierda vernácula viene abonando desde que la coalición llegó al gobierno. Ahora, cuando la retórica se materializa en hechos vandálicos, se hacen los distraídos. E incluso peor, hay quienes intentan justificar las acciones violentas culpando a las autoridades del gobierno por realizar actividades en barrios de los que ellos se sienten dueños. Ya basta, ¡háganse cargo!

 

El mandato ciudadano fue claro y perentorio. En noviembre de 2019, una coalición de cinco partidos resultó electa para, entre otras cosas, llevar a cabo una reforma de nuestro sistema educativo. En marzo de 2022, la ciudadanía volvió a ratificar el rumbo trazado cuando dejó firmes los cambios -en educación y otras materias- impulsados en la Ley de Urgente Consideración. Así, luego de superados los embates de la pandemia, que retrasaron la agenda reformista de la coalición, los ansiados cambios se han puesto en marcha.

Los gremios de la educación, que antes de que asumiera el gobierno ya tenían un cronograma de paros y ocupaciones, han respondido de forma violenta, intentando lograr por la fuerza lo que no han logrado en las urnas. Además de las múltiples ocupaciones y paros, con canticos violentos en contra de los funcionarios policiales que van a hacer cumplir la ley, recientemente atentaron contra la casa del Presidente del Codicen, Robert Silva, e insultaron fuertemente al Presidente Lacalle, en los actos por el aniversario de la Declaratoria de la Independencia. De estos asuntos, trató nuestro último editorial.

Lamentablemente, las muestras de violencia por parte de los gremios de la educación no se han detenido; por el contrario, aumentan a medida que avanzan los planes de reforma. El jueves pasado, durante un "cara a cara" con vecinos en el Centro Cultural del Cerro, distintos gremios de la enseñanza y manifestantes varios (los "multi-causa") se congregaron afuera del lugar con el objetivo de boicotear la actividad. Canticos violentos, insultos y forcejeos con las fuerzas de seguridad. "Olelé, olalá, vinieron para el Cerro, a ver cómo se van...", cantaba el amenazante tumulto de inadaptados.

A la salida del evento, no sólo se propinaron insultos contra el Dr. Silva y quienes lo acompañaban, sino que un manifestante, al grito de "ladrones de la educación", atentó contra el vehículo en el que se trasladaba. En los múltiples registros fílmicos que circularon en redes, se puede apreciar como un hombre arroja una piedra contra el parabrisas de la camioneta, no logrando romperlo. Posteriormente, toma su termo y golpea el vidrio, logrando, esta vez, hacerlo trisas. También, desde VTV, se denunciaron agresiones físicas contra periodistas que cubrían el evento.

"Ni los insultos, ni los golpes, ni las amenazas, ni las roturas de vidrios, ni las pintadas en mi hogar van a detener la imprescindible transformación de la educación que el país necesita. Muchas gracias por tantos mensajes de apoyo. ¡Seguimos adelante!", declaró Silva tras los hechos, cosechando la solidaridad unánime de la coalición y otros actores sociales y políticos.

Rápidamente, los agoreros del odio, salieron a excusarse, pese a que en los videos se pueden apreciar múltiples símbolos de las federaciones sindicales, además de los desagradables insultos que han usado reiteradamente en contra de Silva ("Robo Silva" - "Rata Silva"). Tiran la piedra y esconden la mano, como siempre. "Repudiamos enérgicamente cualquier desborde violento [...] y rechazamos intentos de adjudicar a nuestra federación y a otras organizaciones hechos aislados que no nos representan.", dijeron desde Fenapes. Desde Ades, por su parte, aseguraron, "ni los sindicatos, ni los gremios estudiantiles se pueden hacer responsables de lo ocurrido ayer".

No obstante, días después, se conoció la noticia de que el violento es miembro del Centro de Estudiantes de la Escuela Marítima (Ceema). Lejos de solicitar una disculpa, los dirigentes del Ceema, subieron la apuesta, justificando los hechos.

"[...] uno de nuestros compañeros reaccionó de manera instintiva y buscando defender sobre todo a la gurisada, corrió hacia el tumulto -porque hasta ese entonces había permanecido bastante alejado de las escaramuzas- [...] Desafortunadamente, con lo que tenía en la mano y sin tomarse más que unas milésimas de segundo para pensarlo, terminó rompiendo el vidrio de la camioneta y eso es lo único que escuchamos en la prensa durante los últimos días", dicen los gremialistas en un comunicado público.

"Toda esa indignación acumulada nos jugó una mala pasada el jueves. Nos haremos cargo de la acción impulsiva de nuestro compañero, que en definitiva pudo ser llevada adelante por cualquiera de nosotros en estas condiciones. Sin embargo, no estamos dispuestos a permitir que se lo siga condenando gratuitamente. Puede que hayamos cometido un error, pero estamos seguros de que los violentos no somos nosotros", manifiesta.

El grado de cinismo es brutal, tanto como las expresiones de varios dirigentes frenteamplistas. "También es cierto que elegir un lugar para ir a decir que vamos a hacer un ‘cara a cara' en donde mucha gente no puede entrar, también genera estas cosas, ¿no?", dijo justificando a los violentos el siempre tribunero Alejandro "Pacha" Sánchez. Peor, por sus responsabilidades en la educación, fueron las declaraciones del directivo del Instituto Nacional de Evaluación Educativa en representación del Frente Amplio, Pablo Caggiani, que aseguró que "hay responsabilidad política de las autoridades" en los hechos ya que, según él, "venir al Cerro en un lugar así tan chiquito no pareció lo más indicado".

La conclusión no puede ser más clara. La izquierda política y sindical no se detendrá. Hará todo lo posible por frenar la reforma. Por fortuna, al igual que en la segunda administración Sanguinetti, cuando se procesó la última gran reforma educativa, sobra voluntad política y coraje en las autoridades para hacer valer el mandato emanado de las urnas. Sigamos adelante...




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