Daniel Hadad: la candidatura que asoma detrás de una fortuna nacida al calor del poder
Viernes 21 de agosto de 2026. Lectura: 10'
Daniel Hadad: la candidatura que asoma detrás de una fortuna nacida al calor del poder
El fundador de Infobae prepara su regreso definitivo a la Argentina, multiplica sus apariciones públicas y ya no descarta competir por un cargo electivo en 2027. Su indiscutible éxito empresarial, sin embargo, arrastra una pregunta que nunca quedó satisfactoriamente respondida: cómo reunió su patrimonio inicial y cuánto incidieron los favores del poder político en la construcción de su imperio.
Daniel Hadad volvió al centro de la escena argentina. En pocas semanas pasó de ser mencionado en algunas encuestas como un posible outsider a hablar abiertamente sobre la situación del país, criticar al entorno de Javier Milei, anunciar que regresará a vivir definitivamente a la Argentina y negarse, con estudiada ambigüedad, a descartar una candidatura en 2027. Mientras asegura que todavía no adoptó ninguna decisión, cada una de sus intervenciones parece cuidadosamente dirigida a alimentar la expectativa.
La novedad más reciente terminó de instalarlo en el tablero. El fin de semana pasado mantuvo una reunión reservada de alrededor de una hora y media con Milei en la Quinta de Olivos. Según informó El Economista el 15 de agosto, Hadad reconoció los avances del gobierno en materia fiscal, pero planteó la necesidad de atender la microeconomía y la distancia entre los equilibrios generales y las dificultades cotidianas de las familias. El presidente habría respondido que su responsabilidad consiste en asegurar el equilibrio general y no en intervenir sobre situaciones sectoriales.
El encuentro se produjo en medio de una creciente exposición pública del empresario. El 12 de agosto presentó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires El Libertador, un cortometraje realizado con inteligencia artificial que recrea el encuentro entre José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento. Una crónica de Infobae del día siguiente señaló que la actividad congregó a Mauricio Macri, Eduardo “Wado” de Pedro, Jorge Brito, gobernadores, empresarios, jueces, sindicalistas y dirigentes de procedencias muy diferentes. Más que la presentación de una producción histórica, el acto terminó funcionando como una demostración de capacidad de convocatoria transversal.
No fue el primer episodio de esa naturaleza. El 30 de abril, la Universidad Nacional de La Matanza lo distinguió con un doctorado honoris causa por su contribución a la transformación del periodismo en español. También en esa oportunidad confluyeron figuras difícilmente reunibles bajo un mismo techo, desde Sergio Massa y Sandra Pettovello hasta Ricardo Lorenzetti, empresarios y referentes de distintos espacios políticos. En una entrevista con Forbes Argentina del 1.º de julio, el propio Hadad reconoció que, después de aquella ceremonia, un empresario encargó encuestas que incluyeron su nombre y que los resultados fueron mejores de lo que esperaba.
Los orígenes
Gerardo Daniel Hadad nació en Buenos Aires el 28 de noviembre de 1961, en una familia humilde de origen sirio. Estudió en el Instituto Sarmiento, en el barrio de Flores, y se graduó como abogado y periodista en la Universidad Católica Argentina, donde presidió el Centro de Estudiantes de Derecho. Posteriormente realizó estudios de posgrado en la Universidad de Navarra y fue becado para continuar su formación en Estados Unidos. Él mismo ha contado que su vocación periodística terminó de despertar al conocer la redacción de The Boston Globe, según recogen los fundamentos de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para declararlo Ciudadano Ilustre.
Comenzó como cronista y redactor en Editorial Atlántida, trabajó en Teledós Informa y fue productor de Bernardo Neustadt, uno de los comunicadores más cercanos al poder político durante la presidencia de Carlos Menem. Luego compartió espacios con Marcelo Longobardi y desarrolló una vertiginosa carrera en la radio y la televisión. Su habilidad profesional, su olfato comercial y su capacidad para interpretar las transformaciones tecnológicas son indiscutibles. Pero su ascenso económico inicial nunca estuvo completamente despejado de interrogantes.
Beneficiado del menemismo
En 1995, cuando todavía era esencialmente un periodista y conductor, sus propiedades habrían alcanzado un valor cercano a los US$2 millones. Ese crecimiento patrimonial despertó el interés de la entonces Dirección General Impositiva. Una investigación publicada años después por Página/12 sostuvo que Hadad recurrió al ministro del Interior, Carlos Corach, y que, luego de esas gestiones, los inspectores se alejaron. El episodio llegó incluso al Congreso durante las denuncias formuladas por Domingo Cavallo contra las llamadas “mafias enquistadas en el poder”.
No aparece, entre las fuentes públicas consultadas, una sentencia judicial que haya establecido un enriquecimiento ilícito de Hadad. Por tanto, no corresponde presentar aquellas sospechas como un delito probado. Pero tampoco puede ignorarse que el origen de ese patrimonio despertó preguntas tempranas y que la intervención de figuras del menemismo contribuyó a que nunca fueran aclaradas satisfactoriamente. Lo turbio, en este caso, no equivale necesariamente a lo delictivo: reside en la opacidad, en los vínculos con el poder y en la ausencia de explicaciones concluyentes.
El verdadero salto hacia la gran fortuna llegó con Radio 10. En 1995, una sociedad encabezada por Hadad obtuvo, en un proceso sumamente controvertido, la poderosa frecuencia AM 710 utilizada hasta entonces por Radio Municipal. Fernando de la Rúa, por entonces jefe de Gobierno porteño, calificó la adjudicación como un “despojo” del patrimonio de la ciudad. Finalmente, la emisora pública fue trasladada a la AM 1110 y la frecuencia privilegiada quedó en manos del grupo privado.
La operación tuvo una segunda parte todavía más reveladora. La legislación impedía transferir una licencia antes de que se cumplieran cinco años de emisiones bajo el mismo titular. Sin embargo, Menem dictó el decreto de necesidad y urgencia 1062/98, que modificó precisamente esa restricción. Poco después, Hadad y su esposa, Viviana Zocco, pudieron vender el 75% de Radio 10 y FM News al grupo estadounidense Emmis. La Nación describió tanto el proceso de adjudicación como el decreto que removió el obstáculo legal para la venta. El Cronista valuó posteriormente la operación en US$15 millones.
Allí se encuentra el tramo más cuestionable —y al mismo tiempo mejor documentado— de la formación de su fortuna. Hadad recibió una frecuencia pública mediante una adjudicación polémica; una modificación excepcional de la normativa le permitió vender rápidamente la mayor parte de la empresa; y esa venta le proporcionó los millones necesarios para continuar expandiéndose. Nada de ello demuestra por sí solo la comisión de un delito, pero sí prueba que su primer gran capital empresario estuvo estrechamente relacionado con decisiones adoptadas por el poder político de la época.
En 2003 recompró por aproximadamente US$12 millones el 75% de Radio 10 y Mega que había vendido en US$15 millones, mediante una combinación de efectivo, cuotas y fondos retenidos como garantía en la transacción original. Para entonces también había desembarcado en Canal 9. En 2006 se quedó con la totalidad del paquete accionario del canal y, al año siguiente, vendió el 80% al empresario mexicano Remigio Ángel González. El comprador abonó unos US$30 millones y asumió pasivos y deudas concursales, lo que elevó el valor global de la operación a más de US$70 millones, de acuerdo con La Nación.
Las presiones durante el “cristinismo”
Luego creó C5N y consolidó un grupo que incluía Radio 10 y las FM Mega, Pop, Vale y TKM. En abril de 2012 vendió ese conjunto al Grupo Indalo, de Cristóbal López, por una cifra estimada inicialmente en unos US$40 millones, según informó La Nación. Años después, Hadad afirmó que había sido presionado por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner mediante inspecciones fiscales, causas administrativas y otros mecanismos de hostigamiento, como recogió Clarín en 2017. Su historia presenta así una llamativa parábola: el empresario que creció inicialmente favorecido por decisiones del poder terminó denunciando haber sido obligado por otro gobierno a desprenderse de buena parte de sus medios.
Hadad conservó Infobae, fundado en 2002, y esa decisión resultó decisiva. El portal se convirtió en una empresa periodística internacional, con ediciones y redacciones en varios países. Según datos de Comscore correspondientes a junio de 2022 y difundidos por Insider Latam, alcanzó más de 47 millones de visitantes únicos, por encima de otros grandes medios en español. Ese éxito no puede explicarse únicamente por los favores recibidos décadas atrás: hubo visión tecnológica, capacidad de gestión, expansión internacional y una apuesta temprana por el periodismo digital. La construcción de Infobae constituye un mérito empresarial real, aunque no borra las circunstancias controvertidas en las que se reunió el capital inicial.
¿Construyendo el centro político?
Su discurso político actual procura ubicarse entre el libertarismo y el peronismo kirchnerista. Hadad reconoce a Milei el equilibrio fiscal, la discusión sobre el tamaño del Estado, el cambio en las políticas de seguridad y el alineamiento con Estados Unidos. Al mismo tiempo, reclama “escucha y empatía”, cuestiona la agresividad oficial y sostiene que el equipo presidencial no siempre está integrado por las personas más capacitadas. Su consigna central es que “la única revolución posible hoy es la educativa”, acompañada por una apuesta a la ciencia, la innovación y la inteligencia artificial, según declaró a El Economista el 11 de agosto.
También ha dicho que “la política argentina huele a naftalina” y que preferiría dirigentes parecidos a Lionel Scaloni: moderados, prudentes y capaces de construir equipos. Sin embargo, cuando le preguntaron directamente si sería candidato, respondió que actualmente dirige una empresa con 1.200 trabajadores en distintos países y que ambas responsabilidades serían incompatibles. Inmediatamente agregó: “Pero eso es hoy”. Más tarde aseguró que su abuelo inmigrante le aconsejaría no ser cobarde y concluyó que “el tiempo dirá”.
En paralelo, Hadad postuló públicamente al presidente del Banco Macro y expresidente de River Plate, Jorge Brito, como un “gran candidato” para 2027. Forbes Argentina informó el 12 de agosto sobre esa propuesta. La jugada admite dos interpretaciones. Puede ser una forma de retirarse elegantemente de la carrera presidencial y reservarse el papel de promotor de una tercera alternativa. Pero también puede funcionar como una exploración del terreno, colocando otro nombre en circulación mientras mantiene el suyo protegido de una exposición prematura.
Por ahora, Hadad carece de partido, estructura territorial, militancia y experiencia en la administración pública. Durante los últimos cinco años residió principalmente en Estados Unidos y recién prepara su regreso. Además, una eventual candidatura abriría un inevitable debate sobre la relación entre su proyecto político y la enorme capacidad de influencia de Infobae. Todo candidato que sea propietario de uno de los medios más leídos de la región deberá explicar qué garantías ofrecerá para separar sus aspiraciones personales de la cobertura editorial.
Su derrotero más probable, al menos en el corto plazo, parece ser el de un articulador o posible padrino de una alternativa moderada antes que el de un candidato presidencial consolidado. Pero la fragmentación de la oposición, el desgaste que pudiera experimentar el gobierno de Milei y la búsqueda recurrente de figuras provenientes del empresariado pueden modificar rápidamente ese panorama.
Si finalmente decide competir, Hadad deberá responder algo más que cuál es su programa para la educación o la inteligencia artificial. Tendrá que explicar cómo se formó realmente su primer patrimonio, qué papel desempeñaron los favores del menemismo y cómo evitaría que el poder de su medio se transforme en una ventaja electoral indebida. Su capacidad empresarial está probada; su modernidad tecnológica también. Lo que permanece pendiente es demostrar que puede ingresar a la política sin reproducir aquella vieja Argentina de concesiones, decretos a medida y proximidad interesada con el poder en la que comenzó a construir su fortuna.
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