Edición Nº 1099 - Viernes 25 de setiembre de 2026

Cuando Videla era bueno

Han surgido —y de fuente insospechable— nuevas revelaciones sobre los informes que elevó el histórico líder socialista Vivián Trías al servicio de inteligencia de la extinta República Socialista de Checoslovaquia, del cual estaba a sueldo desde 1964. En uno de ellos, el inefable Trías trata con singular simpatía el golpe militar argentino de 1976 y a quien lo encabezara, el teniente general Jorge Rafael Videla, restando trascendencia a la sangrienta represión que se llevara a cabo por las FFAA del vecino país antes y después del derrocamiento de María Estela Martínez de Perón.

Además de haber hundido al Partido Socialista en una profunda crisis de identidad, Vivián Trías engañó a sus correligionarios —y al país todo— porque mientras, por un lado, desarrollaba su tesis de un “socialismo nacional”, revolucionario y antimperialista pero también alejado del comunismo soviético, por otro trabajaba secretamente como agente de este último como espía a sueldo de los servicios checoslovacos.

Este sorprendente dato surgió de una investigación original de Mauro Kraenski y Vladimir Petrilak sobre la acción de la inteligencia del bloque soviético en Brasil de la que resultara el libro “1964 — O ELO PERDIDO - O Brasil nos arquivos do serviço secreto comunista” (Vide Editorial, 2017). Los autores tuvieron oportunidad de acceder a los archivos del desaparecido STB, el servicio de inteligencia checoslovaco y allí, como descubrimiento lateral para su investigación, se toparon con Vivián Trías, definido como “el mejor agente” del STB en América Latina.

El hallazgo fue levantado por el periodista Gabriel Pereyra en su programa de VTV “En la mira” y también en “El Observador”, siendo desacreditado in limine por el Partido Socialista, que hoy ha adoptado otra actitud, creando una comisión para indagar la veracidad de aquello que, en realidad, ya saben que es verdad.

El historiador uruguayo Fernando López D’Alesandro, ex militante socialista y hoy integrante del sector “Banderas de Líber” del Frente Amplio, decidió seguir los pasos de los brasileños y él mismo pudo constatar cómo operó y los documentos que escribió “Ríos” (el nombre clave de Vivián Trías) para sus empleadores checoslovacos.

Entre las “lindezas” con las que López D’Alesandro se topó, estuvo un informe que Vivián Trías elaboró en 1976 sobre la recién instalada dictadura militar argentina. En un breve ensayo, publicado en “La Diaria” el pasado 24 de febrero, revela que Trías consideraba que el golpe militar —precedido y sucedido por una verdadera masacre perpetrada por las FFAA— era apenas “una pausa ordenadora”, estimándolo como “válido para todos los sectores” y “positivo dada la ausencia de otras alternativas mejores”.

Luego de dejar bien parado al presidente de la junta Gral. Videla (un militar “profesional, austero y moderado”), al Ministro de Economía Martínez de Hoz (un “burgués nacional” enfrentado a las multinacionales) y al canciller de la dictadura Contralmirante Guzzetti (un “peruanista”), Trías minimiza la represión desatada por los militares: “En todos los procedimientos y actitudes se ha procedido muy cuidadosamente, sin revanchismo, procurando tranquilizar y pacificar”.

Como en febrero de 1973, cuando cantó loas a nuestros militares golpistas, en quienes adivinaba maravillosos “peruanistas”, en 1976 el “sagaz” Trías volvía a confundir deseos con realidad y pintaba con rostro humano una de las peores dictaduras de las que se tenga memoria en la región.

Así las cosas, cuesta entender cómo los checoslovacos llegaron a la conclusión —que luce peregrina— de que se trataba de su “mejor agente” en América Latina, aunque sí puede entenderse —y muy bien— cómo Trías, a partir de los años 50 del siglo XX, desdibujó por completo la identidad histórica del Partido Socialista de Uruguay.



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