Consensos en tiempos de polarización
Viernes 22 de mayo de 2026. Lectura: 3'
En medio de un clima político cada vez más crispado, Julio María Sanguinetti, Mauricio Macri y Felipe González coincidieron ayer en Buenos Aires en una defensa del diálogo, la moderación y los consensos democráticos como antídoto frente a la polarización creciente.
En un contexto internacional marcado por la fragmentación política, el ascenso de los extremos y la creciente dificultad para construir acuerdos duraderos, tres expresidentes de tradición liberal y reformista coincidieron ayer en Buenos Aires en la necesidad de recuperar los consensos democráticos como condición indispensable para la estabilidad institucional.
El foro “Política y Democracia | Liderazgo y Centralidad Política en Tiempos de Polarización”, organizado por la Universidad Austral y el Círculo de Montevideo, reunió al expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, al exmandatario argentino Mauricio Macri y al expresidente del Gobierno español Felipe González, este último de manera virtual, en una jornada centrada en los desafíos contemporáneos de las democracias occidentales.
El encuentro se desarrolló en la sede de la Universidad Austral, en la ciudad de Buenos Aires, y contó con la moderación de los periodistas Carlos Pagni, Florencia Donovan y Gonzalo Azis, junto al director de la Escuela de Gobierno de la institución, Alfonso Santiago.
En sus intervenciones, los tres exmandatarios dejaron definiciones convergentes sobre la crisis de representación, la fragmentación política y la necesidad de reconstruir liderazgos moderados.
Julio María Sanguinetti reivindicó la tradición uruguaya de acuerdos y advirtió que las democracias contemporáneas enfrentan el riesgo de quedar atrapadas en dinámicas de confrontación permanente que erosionan la confianza pública. Señaló además que la política necesita recuperar la capacidad de articular proyectos colectivos y defender el valor institucional de los partidos frente al avance de los personalismos.

Felipe González, quien participó de forma virtual, sostuvo que el liderazgo democrático exige equilibrio, capacidad de escucha y sentido de unidad nacional. El exjefe del Gobierno español alertó sobre los efectos corrosivos de los discursos extremos y cuestionó la lógica de la polarización como herramienta permanente de construcción política. También defendió la centralidad como espacio de articulación democrática y consideró que la política pierde eficacia cuando queda subordinada exclusivamente a la confrontación identitaria.

Por su parte, Mauricio Macri planteó que la fragmentación y el descrédito de la dirigencia política debilitan la capacidad de los gobiernos para impulsar reformas sostenibles. Reivindicó la importancia de construir consensos amplios, generar previsibilidad institucional y fortalecer liderazgos capaces de sostener políticas de largo plazo más allá de los ciclos electorales. El expresidente argentino subrayó además que las sociedades demandan dirigentes que transmitan confianza y vocación de diálogo en un contexto internacional cada vez más volátil.
A lo largo de la jornada, los exmandatarios coincidieron en advertir sobre los riesgos de una política dominada por la lógica de la confrontación permanente, la deslegitimación del adversario y la pérdida de espacios de diálogo entre sectores ideológicamente distintos.
La actividad marcó además el inicio del Programa de Humanidades y Política de Término Medio, una iniciativa académica impulsada por la Universidad Austral orientada a promover el análisis sobre liderazgo político, convivencia democrática y fortalecimiento institucional.
El foro también sirvió para ratificar el papel del Círculo de Montevideo como ámbito internacional de reflexión política. Fundado en 1996 por iniciativa de Sanguinetti, el espacio ha reunido durante décadas a expresidentes, académicos y referentes del pensamiento liberal-democrático con el objetivo de debatir sobre gobernabilidad, integración regional y Estado de Derecho.
En tiempos donde la política parece inclinarse crecientemente hacia los discursos de ruptura y antagonismo, la imagen de tres exjefes de Estado reivindicando la moderación, el diálogo y la búsqueda de acuerdos dejó planteada una señal poco frecuente en el escenario público contemporáneo: la idea de que el consenso no implica debilidad, sino una condición esencial para la supervivencia democrática.
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